CHIAPAS.- Durante los primeros días de enero de 2026, una menor de 10 años de edad ingresó a un hospital de San Cristóbal de Las Casas, donde permanece grave de salud y lucha por salvar su vida tras dar a luz. La niña fue ingresada a terapia intensiva debido a que sus condiciones físicas no eran adecuadas para afrontar un parto.
La menor, identificada de manera extraoficial como Deisy, se encuentra recibiendo atención médica especializada. Este es el primer registro de una paciente de esta edad atendida por personal médico en el nosocomio. La niña reside en San Cristóbal de Las Casas, aunque es originaria de un municipio de la región Altos de Chiapas.
Se reportó que la menor llegó al hospital a inicios del mes acompañada de un joven de aproximadamente 18 años, quien presuntamente sería el responsable del embarazo. Deisy habría convivido con este joven durante varios meses.
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El hombre señalado como el presunto responsable se retiró del hospital después de dejar a la niña, sin proporcionar datos oficiales ni acreditar legalmente su identidad. Desde ese momento, se desconoce su paradero, por lo que es buscado por las autoridades y familiares. La desaparición del presunto responsable, sumada a la edad de la menor, ha encendido alertas entre el personal médico y las autoridades de salud.
Ante la gravedad del caso, se ha informado que la Fiscalía de la región ya inició una investigación para deslindar responsabilidades.
Cifras del embarazo adolescente en México
El INEGI recordó cifras relevantes sobre el embarazo adolescente en México, basadas en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023.
En 2023, había 5.3 millones de mujeres de 15 a 19 años en México. De ellas, el 7.9% representaba el total de la población femenina en el país. El 34.8% del total de adolescentes ya había iniciado su vida sexual.
La tasa nacional de fecundidad adolescente a nivel nacional (nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años) fue de 45.2 durante el trienio de 2020 a 2022; mientras que la tasa de fecundidad entre las adolescentes hablantes de lengua indígena fue de 90.3 nacimientos por cada mil mujeres, es decir, casi el doble que lo que se presenta a nivel nacional.
Se destacó que el 20.1% de las adolescentes hablantes de lengua indígena había tenido un embarazo al menos una vez en los cinco años previos a la encuesta, un porcentaje casi el doble que el total de adolescentes (10.4%).
Más de la mitad de las adolescentes hablantes de lengua indígena que tuvieron un hijo en los cinco años previos deseaba el embarazo (57.4%). En contraste, del total de adolescentes, 51.4% deseaba el embarazo y 23.3% no lo deseaba.
Los 5 estados más afectados por el embarazo adolescente
Las entidades federativas que registraron las tasas de fecundidad adolescente más elevadas, superando los 70 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años, se concentran en cinco estados.
- Guerrero: 82.1 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
- Chiapas: 78.6 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
- Zacatecas: 74.4 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
- Durango: 71.5 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
- Michoacán: 68.5 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
En contraste, los estados con las tasas más bajas fueron la Ciudad de México (19.2), Quintana Roo (39.1) y Baja California Sur (39.4), siendo todas menores a la tasa nacional.
Ana, un caso trágico de embarazo adolescente en Guerrero
De acuerdo a un reporte del Consejo Nacional de Población, Ana, una joven estudiante del último año de secundaria, originaria de la comunidad nahua de Copalillo, ubicada al Norte del estado Guerrero, se quitó la vida después de ser víctima de violencia sexual y de un embarazo no deseado.
La adolescente vivía con su novio, quien había migrado para trabajar y ahorrar para la boda. Fue en ese periodo cuando un familiar del muchacho violó a Ana, dejándola embarazada.
Ante la agresión y el embarazo resultante, Ana sintió miedo de no ser creída y de que su actuación fuera puesta en duda. Al no encontrar otra solución y sin saber qué decirle a su novio, decidió suicidarse.
Su trágica historia refleja la desesperación a la que se vio forzada como víctima de violencia sexual y, posteriormente, del estigma y la discriminación de su propia familia y comunidad. En este entorno, si bien un embarazo generalmente obliga a las chicas a un casamiento inmediato (siempre y cuando haya un responsable que pueda responder a través del matrimonio), si la gestación es producto de una violación, la víctima queda estigmatizada y abandonada.
Embarazo evitó que Nayeli fuera maestra
El caso de Nayeli, una joven Me'phaa que reside en la Montaña Alta de Guerrero, ilustra cómo las uniones tempranas y la maternidad impiden la realización personal de niñas y adolescentes en contextos de exclusión social, otra historia documentada por la Conapo.
Nayeli terminó la primaria a los 12 años y, posteriormente, dejó de estudiar. Más tarde, migró fuera de su comunidad a la sierra, en el norte del estado de Guerrero, donde conoció a quien ahora es su esposo. A los catorce años, se unió a su pareja y decidieron regresar a su comunidad para formar una familia. Rápidamente se embarazó y tuvo a su primer bebé a los 15 años.
Aunque Nayeli sostiene que su matrimonio fue por decisión propia y que nadie la obligó, y se siente feliz con sus tres hijos, ella misma lamenta las oportunidades perdidas: “Si hubiera tenido la oportunidad sería maestra”. La falta de oportunidades ha llevado a Nayeli a estar al cuidado de sus hijos en su segunda década de vida, en lugar de dedicarse a estudiar y crecer personalmente.
lrc
