Puebla -Nathalia tenía tres años. Lluvia, ocho. Rafael, doce. Los tres menores fueron reportados como desaparecidos. Hoy, sólo uno sigue sin ser localizado; los otros dos fueron asesinados.
La familia de Nathalia ya no espera un milagro. Espera algo mucho más doloroso; recuperar su cuerpecito para poder darle sepultura.
“No, abuelita, no dejes que me lleven”, fueron las últimas palabras que Nathalia le dijo a su abuela Janet. Mientras suplicaba, su padrastro la pellizcaba para obligarla a irse. Era el 7 de enero de 2025, un día que debía ser de alegría. La niña había acudido con su madre a la casa de su abuela paterna para recibir los regalos de Reyes Magos.
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Ese día le tomaron una fotografía. Nathalia aparece abrazando sus muñecas, ajena a lo que estaba por ocurrir. Esa imagen se convirtió en el único recuerdo tangible que conserva su familia.
Han pasado 11 meses desde entonces. La niña no ha sido encontrada. Su madre y su padrastro permanecen detenidos, luego de haber ofrecido diversas versiones —presuntamente falsas— sobre el paradero de la niña. El tiempo avanza, pero la espera se ha transformado en duelo suspendido, en una herida que no puede cerrarse sin verdad ni justicia.
Infancias perdidas: 647 casos en 2025
Como Nathalia, en el año 2025 desaparecieron al menos 647 infantes en el estado de Puebla, el año con más reportes de este tipo en los últimos cinco años, según datos proporcionados por la Fiscalía General del Estado vía transparencia. Sin embargo, la mayoría de los casos no corresponden a desaparición forzada.
“La mayoría son por conflictos familiares, sustracción de menores, guarda y custodia, pero mañosamente, por estrategia, denuncian por desaparición, aunque afortunadamente no es desaparición”, explicó para La Silla Rota la fundadora del Colectivo Voz de los Desaparecidos, María Luisa Núñez.
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No obstante, la violencia sigue permeando a las infancias en Puebla. Un ejemplo es el caso de Lluvia Yareni, cuyos padres difundieron el rumor de que su hija de 8 años estaba desaparecida este año; sin embargo, las autoridades localizaron su cuerpo al interior de la vivienda familiar. La menor no resistió los golpes que le propinaba su padrastro y fue abusada en múltiples ocasiones.
También está el caso de Rafael, de 12 años, quien fue reportado como desaparecido por su madre desde 2020. En abril de 2025, sus restos fueron hallados en el patio de la casa de su padre. Sus padres tenían la custodia compartida y en ese momento él estaba bajo el cuidado paterno. Supuestamente, Rafael había salido por una lata de frijoles y nunca regresó, pero la realidad es que nunca salió de su domicilio.
¿Cómo desapareció Nathalia?
En febrero de 2025, la familia paterna de Nathalia Eileen Lima Apreza se enteró, por medio de conocidos, de que la niña habría fallecido a causa de un ataque de epilepsia. Aunque el padre de Nathalia murió un año antes en un accidente, sus familiares siempre procuraron mantenerse en contacto con la menor.
Poco después de que comenzó a circular esa versión, Diana, madre de la niña, bloqueó a todos los familiares paternos y difundió la noticia únicamente a través de sus redes sociales. En una historia publicada en su cuenta personal, escribió un mensaje de despedida en el que aseguró que Nathalia había muerto el 6 de febrero de 2025, sin aportar pruebas ni explicar las circunstancias del presunto fallecimiento.
Al no recibir información oficial ni poder comunicarse con la madre, la familia paterna intentó esclarecer lo ocurrido. Ante el silencio y las contradicciones, decidieron acudir al domicilio donde vivía la menor.
Ahí fueron recibidos por Eduardo, padrastro de Nathalia, quien aseguró que Diana había salido a comprar pan y que él iría a buscarla para que diera explicaciones. La respuesta no convenció a los familiares, quienes, ante la falta de pruebas sobre la muerte de la niña, solicitaron la presencia de una patrulla.
Cuando finalmente las autoridades lograron ingresar al departamento, Nathalia no se encontraba en el lugar. Además, los muebles y pertenencias estaban emplayados y listos para una mudanza, lo que incrementó las sospechas sobre el paradero de la menor.
“Empezamos a tocar como locos y no había nadie. No se escuchaba ningún ruido”, relató Abigail, tía paterna de Nathalia, en entrevista con La Silla Rota. De acuerdo con su testimonio, ante la falta de respuesta, los familiares solicitaron la presencia de la policía.
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Los agentes ingresaron al domicilio junto con la familia, pero el departamento estaba vacío. Fue entonces cuando Diana, madre de la menor, fue subida a una patrulla y llevada al lugar para que abriera la puerta. “Abren y no hay nadie”, recordó Abigail.
Ante la imposibilidad de comprobar legalmente la muerte de Nathalia, Diana y Eduardo, padrastro de la niña, fueron detenidos. Según el relato de la tía, Eduardo aseguró que la menor había fallecido y que una prima tenía el acta de defunción, pero que se encontraba en Veracruz. “Decía que ella tenía el documento y pedían tiempo para que lo trajera o mandara una foto”, explicó.
Las versiones sobre el paradero de Nathalia fueron cambiando conforme avanzó la investigación. La primera declaración sostenía que la niña había sido robada de su domicilio. Posteriormente, la pareja afirmó que murió a causa de epilepsia, versión que la familia paterna rechaza. “Nathalia era una niña sana y se expresaba con claridad”, señaló Abigail.
La tercera versión apuntó a que la menor falleció a consecuencia de los golpes que presuntamente le propinó su padrastro y que su cuerpo habría sido arrojado al río Atoyac. Tras estas declaraciones contradictorias, los padres optaron por guardar silencio.
“Hubo tres audiencias; en la última, mi mamá pudo verlos en el penal y ahí se reservaron su derecho a declarar”, contó Abigail. Mientras tanto, la familia paterna continúa la búsqueda de Nathalia.
Desaparecen más niñas en Puebla
Datos de la Fiscalía General del Estado de Puebla indican que, en los últimos cinco años —de 2020 a 2025—, han desaparecido más niñas que niños en la entidad. El 2025 es el año con mayor incidencia, al concentrar 65 por ciento de los casos registrados en ese periodo. Además, desde 2022, la desaparición de infantes en Puebla mantiene una tendencia al alza.
En 2020 desaparecieron 108 niños; en 2021 fueron 104; en 2022 la cifra aumentó a 158; en 2023 se registraron 196; en 2024 incrementó a 235; y en 2025 la cifra alcanzó los 647 casos, lo que da un total de mil 451 niñas desaparecidas.
Sin embargo, no todas continúan sin ser localizadas. La Fiscalía General del Estado de Puebla registró la desaparición de 273 niñas, niños y adolescentes entre el 20 de diciembre de 2024 y el 18 de abril de 2025; de ese total, informó la localización de 246 menores, lo que representa una tasa de efectividad del 90.11 por ciento.
Asimismo, los municipios con más casos de desaparición de infancias son Puebla capital, que concentra el 42.4 por ciento de los reportes en los últimos cinco años, y Tehuacán, con el 5.3 por ciento.
Hoy, mientras las cifras se ordenan en tablas y porcentajes que presumen efectividad, la ausencia de Nathalia sigue sin nombre ni tumba. En Puebla, la violencia contra las infancias no siempre se mide en desapariciones forzadas, pero sí en hogares que dejan de ser refugio y en silencios que pesan más que cualquier estadística.
Las historias de Nathalia, Lluvia y Rafael, revelan una herida honda: la normalización del maltrato, la negligencia institucional y la fragilidad de los mecanismos de protección.
