LA SILLA VACÍA

Ausencias que duelen esta Navidad; tres familias rotas por la violencia en Oaxaca

Esther Soto, Martha Pablo y Kisha Domínguez, viven con la silla vacía que dejó la violencia; sus ausencias, abruptas e involuntarias, son consecuencia de delitos como la violencia vial, las desapariciones y los feminicidios, heridas que transformaron para siempre la vida de sus familias

Escrito en ESTADOS el

Oaxaca -La última vez que Martha Pablo, fundadora de Oaxaqueños Buscando a los Nuestros, vio a su hijo fue a través de fotos. “En éstas Vladimir estaba amarrado de pies y manos, con un lazo en el cuello, golpeado. Fue muy impactante y doloroso verlo así”, relata con el sufrimiento engarzado a su voz en entrevista para La Silla Rota.

Martha Pablo, fundadora de Oaxaqueños Buscando a los Nuestros, convirtió la ausencia de su hijo en una búsqueda colectiva que hoy acompaña a decenas de familias. Foto: Citlali López Velázquez.

Jaziel Vladimir Florian Pablo desapareció el 22 de mayo de 2019 en Tlapa de Comofort, Guerrero, lugar al que viajó por motivos de trabajo. En el trayecto fue levantado por sujetos desconocidos. Aquel día la paz de Martha se quebró. Héctor Antonio Astudillo Flores era el gobernador de Guerrero durante el año en que desapareció Jaziel.

Los casi siete años transcurridos no le han arrebatado la fe. Martha mantiene la esperanza de que Vladimir regrese a casa, con o sin vida. 

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Entre la incertidumbre y el anhelo todos los días sale de casa en busca de pistas que la lleven a encontrarlo. Como muchas madres buscadoras del país nunca se imaginó tener que escudriñar entre la tierra o acudir a los Semefos buscando trozos de vida.

De acuerdo con datos de Red Lupa, los casos de desaparición en Guerrero, donde perdieron la pista de Vladimir comenzaron a aumentar en 2007.  En 2014 registró el mayor número de víctimas con 343 reportadas como desaparecidas. Desde entonces, señala la organización, el registro se ha mantenido por arriba de 200 desapariciones por año.

Antes de la desaparición de Vladimir, Martha dedicaba su vida al comercio, pero en un país con más de 100 mil desaparecidos, tuvo que aprender de leyes, a leer la tierra, a cavar y desenterrar, a ser psicóloga para dar acompañamiento a otras madres, a aguatar el dolor y ser fuerte.

 “Yo no podía quedarme a esperar a que las autoridades llegaran a decirme: encontré a su hijo, eso no iba a pasar. Si no somos nosotras nadie los buscará”, afirma a partir de la experiencia de recorrer las fiscalías, de exigir a funcionarios reuniones y resultados.

Desde hace casi siete años, Martha Pablo recorre fiscalías y terrenos en busca de Jaziel Vladimir, uno de los miles de desaparecidos en el país. Foto: Citlali López Velázquez.

Cuando Martha fundó la asociación: Oaxaqueños buscando a los nuestros, lo hizo con diez familias que como ella llevan a cuesta el sufrimiento. Actualmente son 35. No es la única organización en la entidad dedicada a la búsqueda de familiares, son al menos cinco más en la búsqueda de más de medio centenar de personas.

“Gaby ya no regresará a casa”

El 18 de diciembre de 2022, Gabriela Soto García fue víctima de un siniestro vial.  Tenía 38 años cuando falleció atropellada por una unidad de la empresa Zaachila Yoo.

Tras una larga lucha legal, Esther Soto, hermana de Gabi y fundadora de la colectiva Gabi Bici Blanca, logró que en 2024 el conductor fuera sentenciado a nueve años de prisión.

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“No sabría decirte si es justicia lo que yo ya tuve. Sin duda el proceso ya llegó a término, se llegó a una sentencia…No sabría decirte si es justo porque para mí no es justo porque Gabi no va a regresar conmigo. Este conductor en unos años llegará a su casa, Gabi ya no”.

Esther Soto, fundadora de la colectiva Gabi Bici Blanca, transformó el duelo por la muerte de su hermana en acompañamiento para otras familias víctimas de siniestros viales. Foto: Cortesía Colectivo Gabi Bici Blanca.

Para Esther, su hermana, la vida no volvió a ser la misma. Basada en su experiencia y dolor actualmente da acompañamiento a familiares de víctimas de siniestros viales que, como ella han tenido que sortear un camino lleno de obstáculos hacia la justicia.

“El proceso que nosotros como familia vivimos fue revictimizante, fue cuidar una carpeta de investigación, pasar por los distintos procesos legales, penales, administrativos. Vigilar que la fiscalía ejecutara bien su trabajo, que los jueces en sus distintas etapas judicializaran la carpeta y realizaran las audiencias hasta la etapa final del juicio del debate. En todo eso ayudamos a la familia porque es algo para lo que nadie te prepara”.

En los últimos tres años, mil 300 personas fallecieron en calles de Oaxaca víctimas de un siniestro vial, señala el registro de Gabi Bici Blanca y la Coalición Movilidad Segura.

Cifras del INEGI detallan que en 2024 en todo el país se registraron 4 mil 656 víctimas de siniestros viales de las cuales 104, el 2.23 por ciento, ocurrieron en Oaxaca. Además de las 85 mil 980 víctimas con lesiones en todo el país, mil 546 personas heridas fueron de la entidad.

Pese a la urgencia, las acciones encaminadas a la prevención se encuentran estancadas. Oaxaca sigue sin armonizar su legislación con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial primera en América Latina aprobada en mayo de 2022.

Gabriela Soto García murió atropellada en 2022; su ausencia impulsó una lucha legal y colectiva por justicia y prevención vial en Oaxaca. Foto: Cortesía Colectivo Gabi Bici Blanca.

En ésta reconoce a la movilidad como un derecho y obliga a todas las entidades a proteger la vida sobre cualquier otro interés. “Hace tres años, México dio un paso histórico al reconocer que las muertes y lesiones graves causadas por el tránsito no son “accidentes”, sino siniestros prevenibles”, recalcó.

Sandra Domínguez: el feminicidio que silenció a una defensora

A Sandra la desaparecieron el 4 de octubre de 2024; su cuerpo fue hallado en abril de 2025 en Veracruz, víctima de feminicidio. Su pérdida —señala Kisha, su hermana— no sólo dejó un vacío en su familia, sino también en su comunidad, donde se desempeñaba como abogada defensora de derechos humanos.

Kisha sostiene que a Sandra le arrebataron la vida por haber denunciado a funcionarios públicos que participaban en un chat donde compartían fotografías con connotación sexual de mujeres de la región Mixe de Oaxaca. Con su asesinato, el delito pareció quedar en el olvido.

Kisha, hermana de Sandra Domínguez, recuerda a la abogada y defensora de derechos humanos, cuyo feminicidio dejó un profundo vacío en su familia y en la lucha por los derechos de las mujeres en Oaxaca. Foto: Cuartoscuro.

No hay un solo día en que no piense en ella; sin embargo, estas fechas se vuelven especialmente difíciles, porque el vacío se profundiza al observar un lugar que no volverá a llenarse.

“Ninguna madre debería pasar esta fecha sin sus hijos”, expresa Kisha, con el dolor de ver a su madre —la madre de Sandra— hundirse en una tristeza irreparable.

Las ausencias de personas víctimas de violencia se viven con miedo constante. “Hay mucho miedo ante la ausencia, no saber qué está pasando, ver cómo lo maneja el Estado, que criminaliza. Es algo muy triste, algo que ninguna familia debería pasar”. Para la familia de Sandra, el dolor es prolongado: hay momentos de vacío en los que se hace más evidente el daño que dejó su ausencia —dolor, incertidumbre, enojo—. “No sólo nos falta como familia; al ser defensora de mujeres, también les hace falta a muchas víctimas, porque la impunidad en el estado sigue avanzando”.

Casi al cierre de este año, en Oaxaca se contabilizan 83 mujeres asesinadas, entre ellas Sandra Domínguez, de acuerdo con El Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellasnos (GESMUJER).