El show del medio tiempo del Super Bowl LX no fue un espectáculo neutral. Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, subió al escenario del Levi’s Stadium el 8 de febrero de 2026 con un mensaje nítido sobre migración, identidad latina y pertenencia continental, todo empaquetado en una bomba.
La superproducción de Apple Music, patrocinador estelar del espectáculo de medio tiempo desde 2023 con un contrato de un lustro a cambio de $50 millones de dólares anuales.
Todo fue tan detonante como para hacer estallar el miedo mayor manifestado por el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su discurso contra todo lo que suene a terrorismo.
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El show completo se ejecutó en español, el primero en la historia del Super Bowl enteramente en ese idioma, ante 124.9 millones de espectadores promedio en transmisión de NBC, Peacock y Telemundo.
La escenografía recreó un barrio puertorriqueño con ‘La Casita’, barbería, campos de caña y símbolos del trabajo agrícola caribeño, mientras Lady Gaga y Ricky Martin se sumaron como invitados.
Un balón con la frase “Together we are America / Seguimos aquí” quedó en el centro del campo, con una declaración visual que no requirió discurso. La enclenque dicción característica del cantante pasó desapercibida ante la contundencia del mensaje.
El presidente Trump había calificado la elección de Bad Bunny como “absolutamente ridícula” y no clasificaría al partido, mientras su asesor Corey Lewandowski amenazó con que agentes de ICE, mejor conocidos como ‘la migra’, podrían acudir al estadio.
La Immigration and Customs Enforcement o Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), una agencia federal del Departamento de Seguridad Nacional creada en 2003, fue una amenaza que no fructificó.
La NFL , Apple y Roc Nation —la empresa de Jay-Z, el empresario rapero multimillonario que coproduce el medio tiempo desde 2019— ejecutaron un espectáculo que había sido aprobado en cada detalle meses antes.
Reguetonero al emparrillado
Esta Columna 31 de Fan Pro en La Silla Rota se cierra el jueves 12 de febrero de 2026, cuando ya se documenta que el show de medio tiempo de Bad Bunny alcanzó 128.2 millones de espectadores.
Mientras, el debate sobre si el deporte debe servir como plataforma política sigue abierto y la disputa por quién define a “América” atraviesa cada rincón del entretenimiento corporativo.
Bad Bunny no llegó al Super Bowl por casualidad. El anuncio oficial se hizo el 28 de septiembre de 2025 durante el partido de Sunday Night Football entre Cowboys y Packers, con comunicado conjunto de NFL , Apple Music y Roc Nation.
El evento se realizó el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, donde los Seahawks derrotaron a los Patriots 29-13.
Semanas antes, el 1 de febrero de 2026, Bad Bunny hizo historia en los permios Grammy al ganar Álbum del Año con “Debí Tirar Más Fotos”, el primer disco enteramente en español en obtener el premio principal de la Academia. Durante su discurso de aceptación, el cantante gritó "¡ICE out!" desde el escenario, en referencia a la agencia de control migratorio cuyas redadas llevaron al artista a cancelar su gira en territorio continental de Estados Unidos.
La combinación Grammy-Super Bowl en un lapso de siete días colocó al reggaetonero puertorriqueño en el centro absoluto de la cultura pop global.
El contrato de patrocinio entre Apple Music y la NFL , firmado en septiembre de 2022, tiene una duración de cinco años y un valor estimado de $50 millones de dólares anuales, lo que totaliza $250 millones de billetes verdes. Apple reemplazó a Pepsi, que había patrocinado el show durante una década.
La producción estuvo a cargo de Diversified Production Services ( DPS ), con dirección de Hamish Hamilton, quien ha dirigido 14 entretiempos consecutivos del Super Bowl desde 2010, y producción ejecutiva de Jesse Collins, quien se incorporó a Roc Nation en 2020 como primer productor ejecutivo afroamericano del show.
El acuerdo entre la NFL y Roc Nation, firmado el 13 de agosto de 2019, indica que la empresa de Jay-Z coproduciría el espectáculo de medio tiempo y asesoraría en la iniciativa Inspire Change, programa de justicia social de la liga.
Ese contrato multianual permitió a Roc Nation seleccionar artistas para eventos de la NFL y colocar el tema de la equidad racial en la agenda oficial de la liga, aunque los críticos señalaron que la alianza buscaba lavar la imagen de la NFL tras el caso de Colin Kaepernick, quien quedó fuera de la liga tras arrodillarse durante el himno nacional en 2016.
Puerto Rico, Doctrina Monroe y la narrativa Trump
Bad Bunny es ciudadano estadounidense por nacimiento, al haber nacido en Puerto Rico, territorio no incorporado de Estados Unidos desde 1898. La isla carece de representación con voto en el Congreso, sus residentes no votan en elecciones presidenciales y sus habitantes han vivido bajo una relación de dependencia económica marcada por deuda pública, desastres naturales y negligencia federal.
La Doctrina Monroe, enunciada en 1823, hizo que Estados Unidos ejerciera tutela sobre el hemisferio occidental.
Analistas contemporáneos han acuñado el término “Donroe” para describir la continuidad de esa visión bajo Donald Trump, quien implementó políticas migratorias que ampliaron las atribuciones de ICE, soportaron criterios de deportación y generaron narrativas donde “mexicano” se utiliza como sinónimo peyorativo para designar cualquier migrante de procedencia latinoamericana como indocumentado.
El contexto migratorio estadounidense en 2026 incluye redadas en vecindarios urbanos, separación de familias y un aumento documentado en la vulnerabilidad de residentes latinos con estatus legal.
Informes de organizaciones civiles registran que 4.1 millones de niños ciudadanos estadounidenses viven con al menos un padre indocumentado, lo que convierte las políticas de deportación en una amenaza directa para familias enteras.
En ese escenario, la presencia de Bad Bunny en el Super Bowl adquiere significado político por defecto.
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El artista había decidido no realizar conciertos en territorio continental estadounidense durante su gira 2025-2026 por temor a que agentes de ICE arrestaran a fanáticos fuera de los recintos.
La decisión del cantante fue vista como un acto de solidaridad con las comunidades migrantes, pero también como una limitación impuesta por el clima político.
Días antes, Trump declaró públicamente que no conocía a Bad Bunny y calificó su elección como cabeza de cartel del Super Bowl como un error de la NFL.
El mandatario acusó a la liga de ceder ante promotores y de haber permitido que un artista con posiciones anti inmigratorias ocupara la plataforma del evento deportivo con mayor audiencia en Estados Unidos.
Apple Music, Trump y la batalla por el mercado latino
La relación entre Apple y la administración Trump ha estado marcada por tensiones sobre aranceles, producción en China y políticas migratorias.
El CEO Tim Cook se reunió con Trump en múltiples ocasiones desde 2018 para discutir comercio y migración. En abril de 2018, Cook explicó al presidente por qué consideraba que los aranceles sobre China no eran el enfoque correcto, aunque reconoció deficiencias en acuerdos comerciales previos.
A pesar de esas diferencias, Trump ha destacado la relación personal con Cook, a quien llamó “Tim Apple” en una ceremonia pública en 2019. La empresa ha lidiado con amenazas arancelarias constantes.
En 2025, Cook declaró que los aranceles de Trump podrían agregar $900 millones de dólares en costos a Apple en un solo trimestre, lo que llevó a la compañía a trasladar la producción de iPhone desde China hacia la India.
En el plano migratorio, Cook ha sido vocal. El 5 de febrero de 2026, tres días antes del Super Bowl, realizó un townhall (asamblea interna) donde dijo estar profundamente angustiado por las políticas migratorias de Trump y prometió abogar personalmente por empleados con visas.
Cook subrayó que muchos trabajadores de Apple dependen de visas y que la inmigración ha sido central para el éxito de la empresa.
El patrocinio del Super Bowl se alinea con una estrategia de Apple para posicionarse en mercados diversos y jóvenes. La compañía firmó el contrato de halftime en un momento en que busca ampliar su base de suscriptores de Apple Music y reforzar su imagen como marca culturalmente relevante. Colocar a Bad Bunny como protagonista del show le permitió a Apple asociarse con el artista latino más influyente del momento, con millones de jóvenes seguidores y bilingües.
Estudios de mercado han documentado el valor económico del consumidor latino. La Congressional Budget Office estima que los trabajadores nacidos en el extranjero representan 18.6 por ciento de la fuerza laboral estadounidense, con tasas de participación económica superiores al promedio nacional.
Un informe de McKinsey señala que la audiencia latina en Estados Unidos registra tasas de consumo superiores al promedio en productos deportivos, entretenimiento digital y mercancía oficial.
Subraya que los latinos representarán en 2035 el 25 por ciento de su economía deportiva y consumen contenido en varias plataformas y participan activamente en redes sociales alrededor de eventos deportivos.
Deporte como escenario político
El uso del deporte como plataforma para mensajes políticos tiene antecedentes documentados. La revista académica InMedia dedicó un dossier al tema en 2017, donde se analizan casos desde los Juegos Olímpicos de México 1968 —con el saludo del poder negro de Tommie Smith y John Carlos— hasta las campañas contra el racismo de la UEFA en el futbol soccer europeo.
El caso de Colin Kaepernick sigue siendo referencia obligada. El quarterback de los San Francisco 49ers se arrodilló durante el himno nacional en 2016 para protestar contra la violencia policial y la injusticia racial. Kaepernick quedó fuera de la NFL a partir de 2017, sin que ningún equipo lo contratara pese a sus capacidades deportivas.
La liga enfrentó presión pública y boicots, lo que llevó a la creación del programa Inspire Change y, posteriormente, a la alianza con Roc Nation.
La diferencia con Bad Bunny es estructural. Mientras Kaepernick actuó como individuo desde una posición de disidencia, el show del Super Bowl es una decisión institucional. La NFL, Apple y Roc Nation aprobaron cada elemento de la presentación meses antes del evento. El mensaje a favor de los migrantes se articuló en clave de celebración, orgullo cultural y unidad, sin referencias textuales a políticas específicas, agencias gubernamentales o líderes políticos.
Contribución económica migrante y costo de la exclusión
Los datos económicos respaldan la relevancia del tema migratorio. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que la inmigración agregará $8.9 mil millones de dólares al Producto Interno Bruto de Estados Unidos entre 2024 y 2034. En 2023, los hogares de inmigrantes indocumentados pagaron $89.8 mil millones en impuestos federales, estatales y locales, y tienen un poder adquisitivo de $299 mil millones.
Los trabajadores nacidos en el extranjero representan el 18.6 por ciento de la fuerza laboral estadounidense, con 29.1 millones de personas. Su tasa de participación laboral es de 66.6 por ciento, casi cinco puntos por encima de los nacidos en Estados Unidos, que registran 61.8 por ciento.
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Sectores como agricultura, construcción, servicios y transporte dependen de manera desproporcionada de trabajadores migrantes.
Un estudio de la National Foundation for American Policy advierte que las políticas de deportación masiva podrían reducir el crecimiento económico anual en casi un tercio para 2035. El análisis subraya que los migrantes generan demanda de bienes y servicios producidos por trabajadores nacidos en Estados Unidos y que su expulsión afectaría tanto la oferta laboral como el consumo interno.
A pesar de estos datos, el debate público sigue polarizado. Las marcas y las ligas deportivas han optado por enviar mensajes de inclusión que no comprometan relaciones comerciales ni generen boicots de sectores conservadores. El show de Bad Bunny ejemplifica esa estrategia: se afirma la pertenencia latina y se defiende simbólicamente al migrante, pero sin confrontar directamente las políticas de ICE o proponer reformas legislativas concretas.
Rutas posibles y el poder del fan
El show de Bad Bunny plantea una pregunta de fondo. Si la NFL y Apple están dispuestas a utilizar el idioma, la imagen y los símbolos latinos para aumentar su alcance comercial, ¿qué espacios reales se abren para que esa visibilidad se traduzca en cambios materiales en políticas migratorias, acceso a derechos y condiciones laborales de los migrantes?
Una ruta posible es exigir que las marcas que se benefician del mercado latino asuman compromisos verificables en apoyo a reformas migratorias, defensa legal de trabajadores y financiamiento de organizaciones comunitarias. Apple, con ingresos anuales superiores a los $380 mil millones, podría destinar recursos a fondos de defensa legal para trabajadores migrantes oa campañas de incidencia política a favor de una reforma migratoria integral.
En México y otros países latinoamericanos, los gobiernos pueden aprender del caso del Mundial 2026 y negociar con mayor firmeza en futuros eventos globales. La experiencia mexicana muestra que ceder exenciones fiscales totales sin contraprestaciones claras genera costos para el erario público sin garantizar beneficios distribuidos de manera equitativa.
Para los fans, la lección es que su atención tiene valor económico. Las audiencias pueden premiar con su consumo a las iniciativas que combinan espectáculo con compromisos tangibles en materia de derechos humanos y justicia social.
El poder de elección del fan no es simbólico: es la base de los contratos millonarios que sostienen la industria del entretenimiento deportivo.
El show de Bad Bunny demostró que el mensaje migrante puede llegar al centro del evento más visto de Estados Unidos.
La pregunta que queda abierta es si ese mensaje se quedará en la esfera simbólica o si servirá como punto de partida para exigir cambios concretos en leyes, presupuestos y políticas públicas.
El deporte seguirá siendo escenario de disputas sobre quién tiene derecho a narrar lo que significa América. Y el fan, mexicano o latino, seguirá en el centro de esa batalla.
