El escenario del Super Bowl LX no solo fue testigo de un espectáculo musical, sino de una manifestación política y cultural sin precedentes liderada por Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido globalmente como Bad Bunny. En una actuación de 13 minutos cargada de simbolismo, el artista puertorriqueño utilizó la plataforma más vista del mundo para reivindicar la identidad latina y denunciar realidades sociales.
La decisión de la NFL ya había provocado una fuerte reacción negativa entre políticos y comentaristas conservadores. Figuras como Marjorie Taylor Greene y Tomi Lahren cuestionaron que se entregue el escenario más grande de Estados Unidos a un artista que no canta en inglés.
El presidente Donald Trump calificó la elección como "absolutamente ridícula" y afirmó que no asistirá al Super Bowl, declarándose "anti-ellos".
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Expertos sugieren que el idioma español actúa como un detonante en la división sobre la identidad estadounidense, enfrentando una visión cívica e inclusiva contra una cultural ligada a la raza y el lenguaje.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que el espectáculo de Bad Bunny en el descanso del Super Bowl LX fue uno de los peores de la historia y que nadie entendió una palabra del artista puertorriqueño.
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"¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!", dijo el presidente en la red social Truth Social.
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A continuación, desglosamos los cinco pilares de su mensaje de acuerdo con un análisis de la BBC Mundo:
1. El triunfo de la autenticidad sobre la adversidad
Lejos de adoptar una postura de inalcanzable estrella de pop, Bad Bunny inició su intervención recordando sus raíces humildes en Vega Baja, donde trabajaba como empacador en un supermercado. Su mensaje fue una oda a la perseverancia individual, instando a la audiencia a creer en su propio valor. Este punto culminó simbólicamente cuando el artista entregó uno de sus premios Grammy a un niño, conectando su éxito actual con sus inicios en la plataforma SoundCloud.
2. La santificación de la vida cotidiana boricua
El despliegue visual fue una "carta de amor" a Puerto Rico, elevando elementos comunes del barrio a la categoría de arte global. A través de la recreación de una barbería, partidas de dominó, vendedores de piraguas y su icónica "casita" rosada, Bad Bunny otorgó validación cultural a la experiencia diaria del pueblo latinoamericano, alejándose de los estereotipos glamorosos de Hollywood.
3. Luz sobre la negligencia: la denuncia del "apagón"
Uno de los momentos con mayor carga política ocurrió cuando el cantante interpretó "El apagón" subido a un poste de luz. Este acto fue una crítica directa a la precaria red energética de la isla y una denuncia a los cortes eléctricos sistemáticos que persisten desde el huracán María. Además, se interpretó el número 64 en su indumentaria como un recordatorio de la cifra oficial de muertos inicialmente reportada tras el desastre, contrastando con las miles de víctimas reales.
4. La reafirmación del continente americano
Bad Bunny desafió la noción anglocéntrica de la palabra "América". Tras pronunciar la frase en inglés "God bless America", encabezó un desfile de banderas de diversos territorios y recordó en español que América es un continente entero y no un solo país. Con el mensaje final "Together, We Are America", buscó redefinir la unidad continental más allá de las fronteras estadounidenses.
5. El idioma como resistencia cultural
En un acto de firmeza lingüística, el artista se rehusó a realizar su show en inglés, manteniendo el español como el idioma vehicular de toda la presentación. A pesar de las críticas previas y comentarios de figuras políticas que afirmaron no entender sus palabras, Benito utilizó el lenguaje como una herramienta de soberanía cultural, forzando al mundo a conectar con su música a través del ritmo y el baile, sin sacrificar su lengua materna
