El Mundial Norteamérica 2026 asoma la nariz y la danza millonaria de recursos comienza a desfilar. ¿Todos ganan igual en el giro de esta pirinola esférica?
Esta Columna número 25 de Fan Pro en La Silla Rota se cierra el martes 31 de diciembre de 2025, a seis meses del partido inaugural que el 11 de junio albergará el Estadio Ciudad de México, como se renombrará al siempre Azteca, que al concluir el certamen adquirirá el naming de Banorte.
México parece listo para su tercer Mundial como sede. La pregunta que aún nadie responde con claridad es cuánto costará ese privilegio.
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El 21 de diciembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) confirmó en un comunicado emitido por primera vez en noviembre en la presente administración federal, de la negociación original concretada en 2015, que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) no pagará impuestos durante los 13 partidos que se disputarán en territorio mexicano, así como de sus eventos relacionados.
La exención es total. Abarca al organismo, sus subsidiarias, proveedores, contratistas y cualquier tercero que la FIFA designe.
De los tres países que coorganizan el torneo, únicamente México otorgó una exención completa y nacional.
En cambio, Estados Unidos negoció beneficios fiscales ciudad por ciudad, limitándose principalmente a impuestos sobre boletos. Canadá restringió las exenciones a beneficios aduanales en importación de bienes.
La generosidad fiscal mexicana no es nueva. Tampoco es gratuito. Esta operación tiene antecedentes, motivaciones políticas y costos económicos que el erario público asumirá mientras la FIFA reporta ganancias récord.
El contrato original de 2015 y su renegociación forzada
En 2015, durante el Gobierno del entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto, el Secretario de Gobernación de ese período, Alfonso Navarrete Prida, firmó un documento de 93 páginas titulado Garantías Gubernamentales y con referencias incluidas en el Libro de Candidatura de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El acuerdo original contemplaba beneficios fiscales por hasta 10 años, vigentes de 2018 a 2028, lo que fue replanteado por la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para reducirlo a un año. Durante una década, por concesión de Peña Nieto, la FIFA y sus subsidiarias quedarían exentas de todo gravamen federal: Impuesto Sobre la Renta, Impuesto al Valor Agregado, impuestos locales. #Plop!
Además, el convenio garantizaba servicios públicos sin costo: agua, electricidad, transporte. Las ciudades sede absorberían los impuestos municipales. En los días de partido, el transporte público será gratuito para portadores de boleto. Zonas exclusivas alrededor de los estadios quedarían libres de publicidad exterior para proteger a los patrocinadores de FIFA.
El 29 de octubre de 2025, Sheinbaum explicó que su gobierno renegoció el acuerdo . La vigencia se reducirá de 10 años a uno solo: de noviembre de 2025 a octubre de 2026. Los beneficiarios se limitarán a quienes participen directamente en la organización y celebración del torneo.
Gabriela Cuevas, representante del Gobierno de México ante el Mundial 2026, declaró que el contrato firmado por Peña Nieto “lastimaba las finanzas de México y dejaba al país en indefensión legal”. Sin embargo, el Estado mexicano está obligado a respetar las exenciones fiscales porque se trata de un compromiso internacional firmado hace una década.?
El Artículo 25 transitorio de la Ley de Ingresos de la Federación 2026 formaliza estas exenciones. La supervisión quedará a cargo del actual Servicio de Administración Tributaria SAT, que, sin embargo, recibirá una lista de beneficiarios propuesta por la FIFA. Las empresas con deudas fiscales no califican para el esquema, según el documento.
Cómo opera la FIFA: ‘asociación sin fines de lucro’ que genera miles de millones
La FIFA está organizada como una asociación sin fines de lucro bajo la legislación suiza. Su sede en Zurich le permite no pagar impuestos en ese país sobre ingresos del Mundial. Sus subsidiarias tributan según las leyes de las jurisdicciones donde operan.
El ciclo comercial 2019-2022, que incluyó el Mundial de Qatar, generó ingresos de $7,568 millones de dólares para la FIFA. Esta cifra representa un incremento del 18 por ciento respecto al ciclo 2015-2018.
Solo en 2022, el año de ese magno evento, la FIFA obtuvo ingresos de $5,769 millones de dólares, un récord que superó en 24 por ciento la cifra de 2018. La venta de derechos de televisión aportó $2,960 millones. Los boletos y derechos de servicios preferentes generaron $949 millones, de los cuales $686 millones corresponden únicamente a la venta de entradas.
Los gastos operativos de FIFA para Qatar 2022 ascendieron a $1,700 millones de dólares. Esto incluyó $440 millones en premios para equipos, con $42 millones para el campeón. La transmisión, resarcimientos a clubes y pagos a trabajadores del evento se cubrieron con cargo a la FIFA. La seguridad corrió por cuenta de Qatar, no del organismo, según desglosó en informe El Economista, de Argentina.
El saldo final fue contundente. Qatar vendió casi 3 millones de boletos con 94 por ciento de ocupación en la fase de grupos. Todos los ingresos por boletos, merchandising y derechos de transmisión quedaron en manos de FIFA, no del país sede. Ese país no pudo beneficiarse de la recaudación por impuestos porque la federación solicitó exenciones para la venta de entradas y mercancías oficiales.
México 1970 y 1986: Dos Mundiales, dos realidades
El Mundial de 1970 ocurrió al final del llamado Milagro Mexicano, periodo de estabilidad económica con crecimiento promedio del 6.8 por ciento anual entre 1940 y 1970. El Producto Interno Bruto (PIB) de México en 1970 alcanzó $35,542 millones de dólares. El tipo de cambio se mantuvo fijo en 0.01250 pesos por dólar. La inflación rondaba el 4,60 por ciento.
No existen datos específicos de la derrama económica del Mundial 1970 en registros oficiales consultados. El torneo se celebró en un momento de confianza internacional en el país, considerado modelo para la región latinoamericana.
El Mundial de 1986 ocurrió en circunstancias radicalmente opuestas. México enfrentaba una crisis financiera y política con una deuda externa superior a 80 mil millones de dólares. El Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado se había declarado en suspensión de pagos. La devaluación del peso en 1982 fue estratosférica, pasando de 22 a 150 pesos por dólar. Para 1986, la inflación superó el 100 por ciento anual. Un año antes, el país había sufrido el peor terremoto de su historia.
A pesar de la adversidad, el Mundial 1986 generó una derrama económica de $910 millones de pesos a precios de ese año. Ajustada al índice de inflación acumulada del Banco de México entre 1986 y 2024, equivale a unos $22,750 millones de pesos actuales.
El Gobierno mexicano invirtió $300 millones de pesos de 1986 en remodelación del Estadio Azteca y vialidades aledañas, equivalente hoy a $7,500 millones de pesos. Los contratos de publicidad de Coca-Cola, Pemex y Cervecería Cuauhtémoc impulsaron ventas, demanda y generaron empleos según análisis académico de Gilberto Fregoso Peralta.
Expone este documento que el beneficio económico total se estimó en $500 millones de dólares. El Mundial ayudó a México a salir de la crisis, concentrando la derrama en ciudades sede y favoreciendo la reconstrucción post-terremoto en la Capital del país.
Para 2026, el Gobierno mexicano y la FIFA estiman un impacto económico directo de $5,000 a $7,000 millones de dólares, pero el país no está preparado para procesarlo según el catedrático Gabriel Delgado Toral, entrevistado por el periodista Carlos Ochoa Aranda para la Gaceta de la UNAM.
La cifra podría cuadruplicar los números de 1986. Sin embargo, México recibirá únicamente 13 partidos frente a los 78 que se disputarán en Estados Unidos.
Modelo Coca-Cola: máxima efervescencia en ‘versión costo Cero’
Entender las exenciones fiscales de FIFA requiere analizar cómo opera su maquinaria de patrocinios. Coca-Cola es el caso de estudio perfecto.
La empresa estadounidense mantiene asegurado su lugar en la publicidad de los estadios mundialistas desde Brasil 1950. Su patrocinio oficial comenzó en Argentina 1978. El contrato vigente cubre de 2023 a 2030, valorado en $400 millones de dólares,
El modelo de negocio es brutalmente eficiente: Al suscribir su contrato publicitario, Coca-Cola obtiene seis vallas publicitarias garantizadas en cada partido, franquicia exclusiva para venta de bebidas en recintos y exclusividad de categoría sin costo adicional. El argumento principal es que su presencia ayuda al desarrollo deportivo de las sedes.
Durante el Mundial de Sudáfrica 2010, Coca-Cola reportó un 5 por ciento de incremento en volumen global en el segundo trimestre y un 4% al año.
En el primer semestre de 2018, Coca-Cola Hellenic Bottling Company experimentó un 6,4 por ciento de aumento de ingresos parcialmente atribuido al Mundial de Rusia 2018.
El análisis de West Nally, firma especializada en patrocinio, concluye que nunca en la historia del patrocinio una empresa ha obtenido tanta exposición y beneficios promocionales de un solo evento deportivo a un costo ‘tan razonable’.
Además, Coca-Cola tradicionalmente goza en suelo azteca de las mismas exenciones fiscales que FIFA en países sede si el organismo la designa como participante del evento. En México, puede operar sin pagar Impuesto Sobre la Renta ni Impuesto al Valor Agregado durante el torneo.
Esta estructura replica para todos los patrocinadores de FIFA: Adidas, Visa, Wanda Group. Generan ingresos millonarios. No hay impuestos paganos en el país sede, expone la firma de derecho corporativo PAA. Los gobiernos asumen costos de seguridad, infraestructura y servicios públicos.
Al ajolote de la CDMX le quitan ‘la del Tri’
El 7 de noviembre, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presentó a la que su juicio era la ‘mascota oficial de la Capital para el Mundial 2026’: un ajolote con penacho, contraviniendo el blindaje comercial de la FIFA, como se explicó aquí, en la entrega 20 de Fan Pro LSR.
El anfibio endémico de Xochimilco porta una camiseta roja con el número 10 y la leyenda "La ciudad más deportiva". El gobierno capitalino invitó a la ciudadanía a proponer su nombre.
Sin embargo, esta mascota no es la oficial del Mundial. Ese título corresponde a Zayu, el jaguar presentado por la FIFA. El ajolote será mascota de la Ciudad de México, no del torneo, pero no podrá aparecer ni de chiste en los estadios ni en ningún evento alterno del Mundial. #SnifSnif
La distinción no es trivial. Evidencia el control absoluto que FIFA ejerce sobre propiedad intelectual, marcas y comercialización del evento. Los gobiernos locales pueden crear personajes propios, pero no asociarlos directamente con la Copa Mundial sin autorización.
El caso del ajolote ilustra una cláusula poco conocida de los contratos FIFA con países sede: zonas exclusivas alrededor de estadios deben quedar libres de publicidad exterior para proteger a patrocinadores oficiales. Las marcas locales no pueden activar campañas en una radio determinada de los recintos sin aprobación del organismo.
En comunicados oficiales del gobierno de la Ciudad de México, el ajolote aparece ahora como mascota de la Capital fuera de cualquier referencia al Mundial 2026. Aunque en conferencias la botarga con penacho, ya sin uniforme tricolor parece pasarle la estafeta a una sin referencias futboleras.
En el chat del sitio web oficial en su dinámica de recolección de basura y en volantes alusivos, así como en un chat de atención ciudadana, ya está con un uniforme color violeta y con gorra.
Obviamente, esta estrategia reactiva busca evitar conflictos legales con FIFA por uso no autorizado de propiedad intelectual y comercial del torneo.
Donald Trump, FIFA y los ‘trofeos inesperados, Batman’
El 22 de agosto, el presidente Donald Trump anunció en el Despacho Oval que el sorteo final del Mundial 2026 se realizaría en el Kennedy Center de Washington. A su lado, el presidente de FIFA, Gianni Infantino, le entregó el trofeo de la Copa del Mundo de Naciones y un boleto personalizado para la final: Fila 1, Asiento 1.
Semanas antes, en marzo, Infantino había presentado a Trump el trofeo de la Copa Mundial de Clubes en el mismo despacho. Según relató el mandatario estadounidense, preguntó cuándo recogerían este premio. Infantino respondió que nunca, que podía quedárselo para siempre en el Despacho Oval porque fabricarían uno nuevo.
Trump aseguró que la FIFA creó una réplica y la entregó al Chelsea tras ganar el torneo con victoria 3-0 sobre Paris Saint-Germain en Nueva Jersey. El 14 de julio, Trump asistió a la final del Mundial de Clubes 2025 en el MetLife Stadium junto a miembros de su gabinete.
Durante la ceremonia de premiación, Trump subió al podio junto a Infantino. Recibió una medalla de campeón que guardó en su bolsillo. Permaneció en el escenario mientras Chelsea levantaba el trofeo, generando confusión entre los jugadores sobre si debían esperar a que el presidente bajara antes de celebrar.
No existe evidencia documental que vincule la entrega del trofeo a Trump con negociaciones fiscales del Mundial 2026. Sin embargo, el momento de los acercamientos sugiere que la FIFA cultiva relaciones estratégicas con líderes políticos de países sede para facilitar operaciones futuras sobre todo después de entregarle un reconocimiento como pacifista durante el sorteo mundialista del 5 de diciembre de 2025: Un balón sostenido por las uñas de muchas manos.
Mundial 2026 y T-MEC
La presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado que el Mundial 2026 será un buen ambiente para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
El T-MEC establece una cláusula de revisión cada seis años. La primera está programada para 2026, coincidiendo con el Mundial. Sheinbaum argumenta que el torneo crea un contexto positivo para fortalecer la colaboración trilateral.
Durante el sorteo del Mundial en Washington, la mandataria mexicana, Donald Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney,acordaron mantener la coordinación entre gobiernos para preparar la revisión del Tratado.
Esta Columna 25 de Fan Pro LSR se cierra el último día de 2025 con una certeza: el Mundial 2026 será una fiesta del futbol. Pero también un ejercicio de poder donde la FIFA dicta términos, los patrocinadores maximizan ganancias sin pagar impuestos y los gobiernos asumen costos mientras proyectan prestigio internacional.
¡Feliz y espectacular 2026! #Hurra!
