#CONSULTORÍAPOLÍTICA

¿Defender la pluralidad política?

En democracia, la pluralidad política significa diversidad, igualdad de oportunidades, garantías efectivas, competencia equitativa y posibilidad real de alternancia. | José Antonio Sosa Plata

Escrito en OPINIÓN el

El Partido del Trabajo (PT) aseguró el fin de semana pasado que defenderá la pluralidad política en el país, que rechaza el regreso al poder del viejo partido de Estado y que luchará por evitar la desaparición del sistema de partidos. Su declaración no sorprende, pero sí deja algunas dudas sobre la forma en que interpreta la democracia.

Si el instituto político que dirige no estuviera aliado con Morena, la afirmación sería coherente, lógica y contundente. Estaría alineada con la narrativa de una oposición que exige las condiciones propicias para competir en un sistema equitativo, plural, que no dificulte o impida la alternancia y en el que la división de poderes sea funcional y efectiva.

Como partido, el PT tiene derecho a hacer las alianzas que la ley permite. Puede defender cualquier proyecto que coincida con sus causas, principios y valores. Además, es comprensible que luche por sus intereses particulares o de grupo. El problema está fundamentalmente en el terreno de las percepciones que se ha construido durante los años recientes.

Por esta razón, su postura es vulnerable. Primero, porque se vuelve blanco fácil de la oposición con argumentos que se pueden atacar fácilmente. Segundo, porque la división pública con Morena simple y sencillamente no le conviene. Y tercero, porque la defensa de la pluralidad política no parece ser su premisa más sólida y convincente.

Por si no lo leíste: No se permitirá una reforma electoral con regreso al partido de Estado: PT. 

Desde esta perspectiva, su alianza con Morena y el Partido Verde ha sido interpretada por los partidos de oposición como un freno o retroceso a lo que debe ser un sistema auténticamente plural. En otras palabras, el retorno a un Estado en el que no exista una auténtica diversidad, con reglas claras, y que surjan del consenso o aceptación por parte de todos los partidos políticos.

Para que funcione sin mayores complicaciones, la pluralidad también implica que la competencia sea justa, con igualdad de oportunidades, respeto a los derechos fundamentales y que el marco jurídico establezca garantías efectivas. Todo esto con el objetivo principal de que se dé la posibilidad real de alternancia.

Si bien es cierto que durante las siete décadas que gobernó el PRI no existían dichas condiciones, también lo es que las dudas y cuestionamientos que hoy plantean los partidos de oposición en relación con la reforma electoral no pueden ser totalmente ignoradas. Tampoco se puede hacer caso omiso de lo que hoy plantean el Verde y el PT.

Te puede interesar: Sheinbaum prepara cambios a reforma electoral; el PREP se mantiene.

Norberto Bobbio lo expresó con gran claridad. La regla principal de la democracia tiene su base en lo que decide la mayoría. “Pero la mayoría puede transformarse en tiránica —al igual que el déspota— si no reconoce los derechos de la minoría, esto es, si no reconoce que hay derechos fundamentales que deben ser respetados por todos, incluso por la mayoría”.

Aún más. El reconocido teórico de la democracia, asegura que el pluralismo surge de la existencia inevitable de “grupos de interés, sindicatos, partidos que aprovechan el derecho de asociación para acoger a personas que tienen los mismos intereses o las mismas ideas o ideologías, y que después terminan por transformarse —¡es increíble!— en los verdaderos sujetos políticos de una sociedad democrática”.

Sobre esta base argumental, es posible afirmar que, en un sistema plural, el poder se ejerce a partir de un esquema político de descentralización, en el cual gobiernan los representantes de la mayoría, cierto, pero en el que las políticas públicas y las decisiones relevantes surgen de una constante relación de debate, conflicto y negociación entre los diversos, incluyendo a las minorías.

Consulta: Rodolfo Canto Sáenz. "Participación ciudadana, pluralismo y democracia", en Revista de Ciencias Sociales, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, Nueva Época, año 10, número 41, octubre 2016/marzo 2017, pp. 54-75.

En consecuencia, la defensa de la pluralidad es una buena causa, tanto para los partidos opositores como para los aliados del gobierno. Sin embargo, el mayor reto que enfrentan el PT y el Verde es convencer a la ciudadanía que las causas que hoy están exponiendo ante la opinión pública en contra de la reforma electoral son reales y que no están protegiendo sólo a ciertos grupos de interés. 

En caso de no convencer, el margen de maniobra del PT se reducirá sustancialmente. Por un lado, porque sería poco probable que le den la bienvenida en el pequeño espacio de la oposición. Por el otro, porque su subsistencia y privilegios entrarían en una zona de riesgo, cuyo desenlace podría ser, incluso, su desaparición del sistema de partidos.

Podría parecer una obviedad, pero para el Verde y el PT existen dos escenarios, sustentados en el pragmatismo. El primero, someterse a las reglas del proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum y subsistir con nuevos y reducidos límites. El segundo, que la jefa del Ejecutivo termine cediendo algunos puntos en su favor porque no se logró la mayoría calificada en el Congreso. 

Pero esto se ve poco probable. Frente a las dudas y cuestionamientos que aún existen sobre la reforma electoral que se ha presentado al Congreso, lo que más les convendría a todos los partidos es la consolidación de un modelo plural que acote el poder del Estado y reabra plenamente la posibilidad real de alternancia. Todavía es posible.

Recomendación editorial: Álvaro Sánchez Bravo (director). Democracia, pluralismo y derechos humanos. Pamplona, España: Editorial Aranzadi, 2019.

 

José Antonio Sosa Plata

@sosaplata