El lamentable saqueó a Pemex data de muchas décadas atrás, difícil establecer dónde y cuándo comenzó el desfalco de la empresa más grande e importante de México no sólo por su función como proveedor de recursos fiscales sino también por su valía estratégica en el sector energético que hoy tiene mucha más relevancia en el contexto global.
Las modalidades de desfalco a Pemex han sido muchas, desde desvío de fondos, contratos amañados, fraudes, robo de buques con petróleo o de pipas con combustibles hasta la desinversión para su muerte por inanición entre otras tantas modalidades.
El huachicol es una más de esas modalidades, pero también es una de las más recientes; los primeros reportes de tomas clandestinas (huachicol), datan del año 2000 cuando se registraron 155 puntos de extracción ilegal en 17 estados del país.
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Para 2010 se reportaban 800 puntos de tomas clandestinas y luego de ese año, se exponenciaron hasta llegar a 14,890 puntos de extracción ilegal en los ductos de Pemex en el 2018. Durante 18 años, los reportes de las tomas clandestinas no pasaban de ser para los medios de comunicación una anécdota de corrupción e ineficiencia de la paraestatal a diferencia de la narrativa actual que se pretende involucrar al gobierno de Sheinbaum como parte del saqueo.
Durante esos 18 años, periodo en el que la propaganda de la privatización de Pemex era más agresiva, no faltaron los propagandistas de la apertura energética en señalar que, de privatizar a la paraestatal, el huachicol no existiría. El asunto es que rascarle un poco a la corrupción y desfalcos contra Pemex, nos lleva irremediablemente a nombres de políticos y funcionarios públicos que en cualquiera de los casos, el sólo hecho de implicarlos es interpretado por unos y utilizado como defensa por otros, como un acto político.
Es el caso de Ernesto Ruffo Appel exgobernador de Baja California que fue implicado recientemente de pertenecer a una red de huachicol que lo llevó a ser detenido y encarcelado mientras que las voces del PAN y la ultraderecha, aducen de que se trata de una vendetta política orquestada por el gobierno en el poder. A simple vista, ese sería el razonamiento “lógico” el asunto es que cualquier línea de investigación que se siga para determinar los desfalcos en Pemex, nos llevará a la muletilla del “chivo expiatorio” sin importar el partido al que pertenezca el o, los indiciados.
El asunto es que en la inmediatez por subirse al escándalo de las narrativas mediáticas, de pronto se pierden de vista los detalles relevantes para intentar despejar las sombras de cómo y quiénes llevan a cabo acciones de huachicol. Si hacemos un alto para evitar seguir la bola de nieve mediática, las preguntas obligadas son: ¿cómo hacen para perforar un ducto con varios milímetros de grosor para insertar la sonda de succión? ¿Qué tipo de equipo requieren para ello? ¿Qué tiempo les llevaría hacer una orificio lo suficientemente grande para hacer la succión en poco tiempo? ¿Cómo y en qué transportan el combustible robado? ¿Qué conocimientos de ingeniería se requieren para hacer semejantes orificios? ¿Cuáles son los horarios y flujos del combustible que transita por los ductos para evitar un accidente a la hora de la perforación del ducto?
Todas esas preguntas tienen distintas respuestas, pero algunas de ellas, tienen respuestas en común. La colusión entre personal de Pemex, autoridades estatales y municipales, los dueños del equipo y la logística requerida para evitar el menor número de accidentes en las tomas clandestinas. Que han sucedido accidentes y derrames, dirán algunos, es cierto, pero no corresponden al número de tomas que se han detectado en los últimos 25 años de huachicol. Es decir, para realizar dichas actividades, se requiere personal altamente capacitado y la deducción lógica es la corrupción dentro de la paraestatal y eso, es un sí, pero no necesariamente de Pemex.
Durante el sexenio de Fox, Raúl Muñoz Leos se desempeñó como director de Pemex, cargo al que se dice llegó por su amistad con el entonces presidente. Muñoz Leos dejó el cargo en 2004 por su presunta malversación de fondos, su caso fue llevado a los tribunales donde fue exonerado, pero en su libro “Pemex en la encrucijada” señala a Fox como principal responsable del Pemexgate.
Para 2010 Juan José Suárez Coppel fue asignado como director de Pemex en sustitución de Jesús Reyes Heroles González Garza, esto ya en el sexenio de Calderón. El primero, fue acusado por fraude y malversación de fondos, que de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, durante su gestión, se registró el mayor boquete financiero de la historia de la paraestatal, mientras que el segundo, dejó su cargo con el peor desempeño financiero y con una caída abrupta en la producción de Pemex.
Pero entre todos esos nombres y periodo de tiempo, destaca dos casos; el de Oceanografía que a partir del año 2000 registró un crecimiento espectacular en sus ingresos como parte de los servicios prestados a Pemex y que, en 2014, fue inhabilitada por la Secretaría de la Función Pública por fraudes y cobros excesivos no sólo contra la paraestatal también contra Banamex que terminó con la carrera empresarial de Amado Yañez Correa quien fuera amigo de Juan Camilo Muriño que perteneció a una de las familias con el mayor número de gasolineras en Campeche.
El otro caso es Oro Negro, empresa fundada en 2012 que prestó servicios a Pemex entre 2013 y 2017 también fue inhabilitada por casos de corrupción contra la paraestatal la cual fue creada y dirigida por el hijo y sobrino del exsecretario de hacienda Francisco Gil Díaz; Gonzalo Gil White y su primo José Antonio Cañedo White, quienes en su momento, designaron a Luis Ramírez Corzo, exdirector de Pemex, como director general de Oro Negro.
Pero qué tienen que ver Oceanografía y Oro Negro con el huachicol, con el sólo ánimo de proporcionar información de contexto, como se menciona al inicio del texto, el número de tomas clandestina se exponenció entre el año 2000 y el 2018 pero es justamente entre el 2012 y 2018 cuando se registrá un incremento del 800% en las tomas clandestinas.
Tanto Oceanografía como Oro Negro, prestaban servicios de perforación, y mantenimiento de ductos entre otros, el primero operaba principalemente en las zonas costeras y de aguas someras y el segundo en tierra firme aunque, eso no impedía que uno u otro, tuviera operaciones en otro tipo de terrenos. Esto no quiere decir que trabajaran juntos, es sólo información de las zonas y áreas donde operaban ambas empresas que tenían operaciones en Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Veracruz y Campeche, zonas donde se tiene el mayor registro de reportes por huachicol.
Como Oceanografía y Oro Negro, existe una gran númer de empresas “privadas” que prestan servicios a Pemex sin que exista sobre de ellas, un proceso de auditoría pública que muestre una operación limpia o las vincule con actos y casos de corrupción en Pemex.
Pemex es la gallina de los huevos de oro pero también es el mayor motivo de discordias y disputas políticas y económicas en el país. Si sólo nos enfocáramos en señalar y denunciar los actos de corrupción contra la paraestatal sin importar el partido en el gobierno, quizás se podría dar un golpe a la corrupción, pues cada acto no sólo involucra a Pemex, también implica a las secretarías de Seguridad, Hacienda, Economía, a la Suprema Corte de Justicia, gobernadores, congresos y todos los partidos políticos. De ese tamaño y más, es la red de corrupción por huachicol.
