DEA

La inmaculada DEA hace señalamientos en un ola de propaganda electoral

La Administración para el control de drogas comenzó una cruzada en los últimos días para señalar que existen funcionarios del gobierno mexicano involucrados con el narcotráfico: ¿esta narrativa omite el pasado de la propia DEA? | Ismael Jiménez

Escrito en OPINIÓN el

La Administración para el control de drogas (DEA) comenzó una cruzada en los últimos días para señalar que existen funcionarios del gobierno mexicano involucrados con el narcotráfico. Por supuesto, música celestial para la derecha opositora en México que ante la falta de ideas y propuestas políticas, ha encontrado en la narrativa del “narcogobierno”, uno de sus principales arietes para atacar a la actual administración que utilizan cual chiquillo emberrinchado, cada que se siente perdidos o superados en el debate inteligente, pues su objetivo, no es la veracidad de los hechos sino, conseguir la denostación ante el menor de los acontecimientos cotidianos de la política nacional.

Bajo esa narrativa, buscan esconder bajo la alfombra, la sombra de la colusión del gobierno calderonista con el narcotráfico en donde la DEA, estuvo involucrada no sólo como agencia de financiamiento para los “programas contra el narcotráfico” en México, sino incluso, bajo señalamientos de corrupción derivados de una investigación especial realizada por el Departamento de Justicia de los mismísimos Estados Unidos.

Y es que pocos conocen, o si lo sabe hacen caso omiso, de que la DEA ha estado envuelta en una serie de señalamientos de corrupción y acusaciones de espionaje en los países en los que tiene operaciones semiencubiertas, en donde además de colusión con el narcotráfico, viola flagrantemente las leyes de dichas naciones.

En 2023 la titular de la DEA Anne Milgram fue acusada por corrupción luego de haber destinado más de un millón de dólares para realizar una “investigación independiente”, dijo, de una “investigación” realizada en 2021 por el Departamento de Justicia de ese país en el que se revelaron actos de corrupción, abuso, espionaje y colusión con el narcotráfico de los agentes de la DEA asignados en los países en que operaba. De esta forma, la extitular de la DEA, fue señalada por malversación de fondos y destituida.

Desde 1996 la DEA implementó un programa que operaba a través la Unidad de Investigaciones Sensibles (SIU) del que estaban al mando agentes de la DEA y su labor, era reclutar y coordinarse con agentes de investigación locales de los países en los que operaba y a quienes, se les pagaba un salario por sus actividades con la DEA. La SIU tenía presencia en México, Colombia, El Salvador, Perú, Ecuador, Paraguay, Tailandia y Nigeria entre otros países.

Las conclusiones de la investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el caso de México específicamente, sacó a la luz la colusión y relaciones que Iván Pérez Arzate y Genaro García Luna tenían con grupos del narcotráfico como los Zetas y los Beltrán Leyva entre otros, el asunto es que por una parte, García Luna no sólo fue condecorado por la DEA, sino que estaba al tanto y coordinaba tareas con los agentes mexicanos asignados a las SIUs agencia de investigación a la que también pertenecía Reyes Arzate.

El informe del Departamento de Justicia destaca que, toda vez que las investigaciones realizadas sobre los agentes de la DEA y los agentes mexicanos asignados a la SIU en territorio nacional, estaban siendo investigados por actos de corrupción y vinculación con grupos delictivos. Los altos mandos de la DEA en Estados Unidos, no hicieron movimiento alguno para darle seguimiento a esos señalamientos por lo que tanto sus agentes como los nacionales, continuaron con sus actividades ilícitas.

Los equipos de la DEA que operaban en la SIU, llevaron a cabo actos de espionaje en territorio mexicano violando por ejemplo, la ley en materia de intervención de las comunicaciones en aras de sus “investigaciones a los grupos delincuenciales”. Ésta, entre otras, son algunas de las razones por las que el gobierno de López Obrador limitó el accionar de la DEA en nuestro país y explica de alguna manera, la propaganda beligerante de la agencia antinarcóticos contra el actual gobierno mexicano.

Vale mencionar, que la información aquí mencionada, está debidamente documentada en el libro de Jesús Esquivel “Los Cárteles Gringos” en el que, entre otras cosas, habla de la doble moral con la que el gobierno estadounidense, los medios de comunicación y los legisladores de ese país, atienden y dan seguimiento a los grupo locales del narcotráfico a quienes, como lo ha señalado en muchas ocasiones el autor, ni siquiera se atreven a señalar como cárteles de la droga.

Pero más allá de ello, amén de lo preocupante de la colusión de quienes dicen combatir el narcotráfico en Estados Unidos y en México, lo realmente lamentable es la actitud de la ultraderecha, que en su abierto desprecio y denostación por sus oponentes políticos, su actitud sea de júbilo y anhelo por la intervención de un gobierno extranjero sólo por el hecho de despreciar al grupo político que hoy gobierna este país con el único objetivo de destituirlo por la vía que sea.

Y no es que debamos ponernos de parte del narcotráfico por el sólo hecho de que sean mexicanos, por supuesto que no, pero tampoco podemos ni debemos creer, que las intenciones del gobierno estadounidense, son genuinas para combatir un cáncer social que alimenta el consumo de sus ciudadanos y para lo cual no se hace nada desde Washington ni desde el congreso para desincentivar el consumo por lo que les es más sencillo, ubicar el epicentro de sus problemas de adicción en otros países.

Eso tampoco implica que el gobierno mexicano se lance a una guerra contra el narcotráfico que no garantiza nada y que no puede ser sólo resuelto por el gobierno de México, sin que del otro lado de la frontera, tampoco se haga nada por controlar a los grupos de narcotráfico estadounidenses. El problema, va más allá de las filias y fobias políticas de uno y del otro lado de la frontera, por ello, se debe actuar con mucho mayor cautela que con el simple hecho de avivar una hoguera que fue encendida en 2006 y aún no se logra apaciguar en nuestro país.

La ultraderecha mexicana, supone que destituir al gobierno bajo el supuesto de colusión con el narcotráfico, les traerá un “beneficio” directo cuando en realidad, los intereses de Estados Unidos y del gobierno de Trump, están más allá de eso y que tiene que ver con aspectos económicos y geopolíticos además de la manipulación del discurso en vísperas de las elecciones intermedias en ese país en donde perder la mayoría republicana en los congresos, le significaría a Trump, un duro golpe para su política global que tiene al mundo de cabeza. 

 

Ismael Jiménez 

@ijm14