GANADO MEXICANO

La reapertura que pone a prueba al ganado mexicano

La reapertura de la frontera para el ganado mexicano no significa que la crisis haya terminado: el acceso dependerá de que México demuestre, día tras día, que el gusano barrenador permanece bajo control. | José Luis Castillejos

Escrito en OPINIÓN el

Durante meses, el gusano barrenador hizo lo que ningún arancel había conseguido: cerró la frontera al ganado mexicano. El anuncio de Washington de reanudar las importaciones parece marcar el fin de esa etapa, pero conviene leer la letra pequeña. Estados Unidos no reabrió la frontera; autorizó apenas el primer paso de un proceso que dependerá de que México demuestre, día tras día, que la plaga está bajo control.

La decisión tiene un peso económico considerable. En 2024 México exportó alrededor de 1.25 millones de cabezas de ganado a Estados Unidos, el mayor volumen registrado en años recientes. Ese flujo prácticamente desapareció con el cierre sanitario, afectando a productores, exportadores, transportistas y engordadores, particularmente en Sonora y Chihuahua.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que el 24 de agosto reanudará el ingreso de ganado mexicano por el puerto de Douglas, Arizona, frente a Agua Prieta, Sonora. No será una apertura general. Cada animal será sometido a una inspección veterinaria para descartar la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) y la continuidad del programa dependerá de que México mantenga bajo control la enfermedad.

Washington eligió comenzar por Sonora porque, junto con Chihuahua, concentra las condiciones sanitarias más favorables del país y se encuentra lejos de la zona donde hoy se localiza la mayor parte de los casos. Si esta primera fase funciona, el USDA evaluará la reapertura de Santa Teresa y Columbus, en Nuevo México. Si aparecen nuevos focos de riesgo, el proceso podrá detenerse de inmediato.

La prudencia no es casual. En 2025 Estados Unidos anunció una reapertura prácticamente idéntica y la canceló pocos días después cuando surgieron nuevos casos de la plaga. Ese episodio confirmó que, en materia zoosanitaria, las decisiones políticas tienen poco margen frente a los criterios técnicos.

Pero esta historia tampoco puede contarse únicamente desde México.

Estados Unidos atraviesa uno de los periodos más complicados para su industria ganadera. Al iniciar 2026 contabilizaba 86.2 millones de bovinos, uno de los inventarios más bajos desde 1951. La prolongada sequía, el incremento en los costos de producción y la reducción del hato han limitado la disponibilidad de animales para los corrales de engorda y la producción de carne.

En ese escenario, el ganado mexicano dejó de ser solamente un producto de importación para convertirse en una pieza estratégica del mercado estadounidense. Entre 2020 y 2024 México aportó alrededor del 62% de las importaciones de ganado vivo realizadas por Estados Unidos, principalmente becerros destinados a engorda. Cuando ese suministro desapareció, la presión aumentó sobre una industria que ya enfrentaba una oferta limitada.

Eso explica por qué la reapertura responde a intereses compartidos. México necesitaba recuperar el acceso a su principal mercado de exportación; Estados Unidos requería restablecer parte de un abastecimiento indispensable para su cadena de producción de carne. No se trata de una concesión política de Washington ni de una victoria diplomática de México. Es una decisión sustentada en necesidades sanitarias y económicas de ambos países.

Sin embargo, el anuncio no significa que la crisis haya terminado. El propio USDA dejó claro que cualquier deterioro sanitario bastará para suspender nuevamente las importaciones. La frontera seguirá bajo vigilancia permanente y cada etapa dependerá del cumplimiento de los protocolos acordados entre ambos gobiernos.

Después de dos cierres y una reapertura frustrada, el anuncio del 24 de julio merece una lectura sobria. Representa una oportunidad para la ganadería mexicana, pero también un examen permanente. La confianza que se perdió durante la emergencia sanitaria no regresará con un comunicado oficial; tendrá que reconstruirse embarque por embarque, inspección tras inspección.

El primer lote que cruce por Douglas será una buena noticia. La verdadera noticia llegará si, dentro de un año, la frontera sigue abierta.

 

José Luis Castillejos

@JLCastillejos