MINERALES CRÍTICOS

Diplomacia en la carrera por los minerales críticos

La transición energética, la inteligencia artificial y la nueva carrera armamentista han convertido a los minerales críticos en el centro de una competencia geopolítica que se libra en el terreno diplomático y digital. | Alicia Fuentes

Escrito en OPINIÓN el

La transición energética, la digitalización de las cosas y una nueva generación de la carrera armamentista han detonado una competencia en torno a los minerales críticos en la que hasta ahora sólo se había imaginado como una férrea lucha entre los países desarrollados. No obstante, en años recientes ha aparecido la diplomacia de los minerales críticos y una extensión de la competencia hacia el espacio digital.

En diciembre del año pasado, en este espacio se expusieron las estrategias de algunos países desarrollados para asegurar minerales críticos, que buscan subsanar vulnerabilidades ante futuros riesgos en su abastecimiento, pues estos preciados minerales son los insumos básicos para la producción de energía renovable, la fabricación de baterías para autos eléctricos, la inteligencia artificial, la robótica, la tecnología cotidiana y el desarrollo de la industria militar.

En lo que va del 2026, más que letra, las estrategias de cada país han promovido una suerte de diplomacia, y de inversión político/estratégica, que está marcando aún más una competencia geopolítica en medio de lo que se ha denominado la Cuarta Revolución Industrial. 

Como era de esperarse, la competencia se está librando en países con índices de gobernabilidad frágil en África, en donde estadounidenses y europeos buscan fuentes de suministros de minerales críticos, así como oportunidades de desarrollo de infraestructura y de producción minera. 

Uno de los casos que más llama la atención por haber dado un giro al tablero geopolítico es el de la República Democrática del Congo (RDC), pues el mismo presidente, Félix Tshisekedi, ofreció las reservas de minerales críticos a europeos y estadounidenses para que éstos contribuyeran a desescalar el conflicto que durante décadas ha azotado al país y a lograr una paz estable y duradera. 

Ante esa tentadora oferta, ahora Donald Trump tiene en sus manos la “legitimación del saqueo de los recursos naturales del Congo”, como lo mencionó el premio Nobel de la Paz Denis Mukewege. Con ese telón de fondo, la RDC y Ruanda firmaron un “acuerdo de paz” en Washington el 27 de junio de 2025, el enfoque esencial es el de avanzar en la cooperación en minerales críticos. 

Lo anterior recuerda el caso de Ucrania, país que firmó un acuerdo sobre minerales críticos con Estados Unidos a cambio de apoyo en su conflicto con Rusia. Pero a diferencia de Ucrania, la RDC tiene un sector minero más desarrollado, incluso la riqueza mineral sin explotar de la RDC se calcula en casi 30 billones de dólares; a nivel mundial, la RDC produce el 70% del cobalto, es el cuarto productor de cobre, el sexto de diamantes industriales y posee grandes reservas de coltán, oro, níquel y litio. A modo de comparación, en inversión para exploración minera la RDC atrajo 130,7 millones de dólares en 2024, mientras que Ucrania recibió 0,4 millones de dólares en 2017 (últimos datos disponibles).

Adicionalmente, el Corredor de Lobito, una ruta ferroviaria que va desde el puerto de Lobito en Angola hasta el interior de la RDC y Zambia, ruta que por cierto Joe Biden le había puesto el ojo, es motivo de disputa, pero no en el espacio físico, sino en el digital. 

Este mes de julio de 2026 se hicieron dos anuncios que muestran que el Corredor de Lobito se ha convertido en una importante pieza para contrarrestar el dominio chino en la carrera por los minerales críticos en África. El primer anuncio ocurrió el 3 de julio, cuando la Corporación para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos y el Banco de Desarrollo del Sur de África acordaron un paquete de financiamiento de 753 millones de dólares para rehabilitar y extender el ferrocarril del Corredor de Lobito. El segundo anuncio llegó el 10 de julio, cuando el gobierno de la RDC aprobó una asociación con la empresa portuguesa Mota-Engil para la rehabilitación completa de la línea ferroviaria desde la frontera con Angola hasta las regiones productoras de cobre y cobalto en la RDC.

Uno de los componentes propuestos para integrar los proyectos del Corredor de Lobito es digitalizar la información geológica y catastral minera de la RDC; la cuestión es que ésta data de la época colonial y son resguardados por Bélgica. De hecho, la competencia por la propiedad y gestión a los registros mineros de la RDC, así como su digitalización, ya está causando discordia entre el gobierno belga y Kobold Metals, empresa estadounidenses respaldada por Jeff Bezos y Bill Gates, a la que el gobierno de Bélgica ha negado el acceso a los archivos ubicados en un museo cercano a Bruselas. 

El caso de la RDC es solo un ejemplo de cómo en la competencia por los minerales críticos convergen los intereses público-privados. Sin embargo, una de las cuestiones más sensibles es el acuerdo de paz mediado por Estados Unidos pues cuestiona: ¿Pueden los minerales críticos alimentar la paz y la prosperidad en lugar del conflicto? Esta pregunta fue abordada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la semana pasada y en definitiva, la conclusión es que la riqueza mineral debe beneficiar a los países productores y a las comunidades locales, pero también se reconocieron la necesidad de una gobernanza global fuerte y la soberanía del Estado sobre los recursos naturales.

Por supuesto eso no se limita a África, Estados Unidos ha desplegado su estrategia a varios frentes; el 4 de febrero convocó a la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, lógicamente México estuvo presente. Un mes después, México y Estados Unidos suscribieron un Plan de Acción sobre minerales críticos que de ejecutarse adecuadamente podría ser la base para nuestro país de una estrategia industrial de largo plazo y no sólo como proveedor del mercado estadounidense. 

 

Alicia Fuentes

@alifur1