ROXANA GUZMÁN

Roxana, otra periodista asesinada… y por policías

Cualquier ataque a una persona periodista es sumamente grave, pero lo es aún más cuando, como todo apunta en el caso de Roxana Guzmán, policías se coluden con el crimen organizado para silenciar a la prensa. | Agustín Castilla

Escrito en OPINIÓN el

Sin duda el triunfo de la selección ante Ecuador y el gran partido que brindó sobre todo en el primer tiempo es motivo de alegría y de esperanza para todas y todos los mexicanos, pero con independencia de ello, no debemos desentendernos de lo que sigue ocurriendo en nuestro país y no es por ser aguafiestas, lamentablemente la realidad no cambia por más partidos que se ganen. 

Las imágenes que se difundieron hace unas semanas en redes sociales y medios de comunicación son brutales. En un video se observa claramente a un grupo de hombres encapuchados y con armas largas rompiendo los cristales y la chapa de la puerta de una casa. Un hombre les grita desde el interior de la vivienda que se tranquilicen porque hay un bebé, pero eso no les importa, ingresan por la fuerza apuntando con sus armas, ordenan que se tiren al piso, arrebatan el teléfono celular con el que los están grabando y, aunque ahí termina el video, se sabe que inmediatamente después se llevaron a la periodista Roxana Guzmán, directora del portal de noticias Pulso Informativo del Sureste, delante de su familia. 

Esto ocurrió el 2 de junio en Nanchital, Veracruz y pasaron alrededor de 24 días sin que se conociera su paradero, hasta que la Marina dio a conocer la detención de José del Carmen Cadena, alias el Delta 7, quien confesó que la periodista había sido asesinada y señaló el lugar donde podían encontrar su cuerpo. A partir de esta declaración se localizaron restos óseos que supuestamente corresponderían a Roxana en un rancho ubicado a 24 kilómetros de Nanchital, pero se están realizando las pruebas de ADN para confirmarlo. 

El Delta 7 es uno de los jefes del Grupo Sombra, brazo armado del Cártel del Golfo en ese estado y al que también se le conoce como la mafia veracruzana. Hace aproximadamente un año, ese mismo grupo criminal obligó a la maestra Irma –de 62 años quien después de alcanzar su jubilación compró un taxi para obtener un poco más de ingresos–, a leer arrodillada un mensaje advirtiendo que todos debían pagar sus cuotas por derecho de piso, para después asesinarla. La Marina informó también sobre la detención de una mujer, así como del comandante y tres elementos de la policía del municipio de Ixhuatlán, que al parecer participaron en el secuestro y posible homicidio de Roxana Guzmán. 

En 2017, tras el asesinato de su esposo, Roxana tuvo que huir de Veracruz por varios años y apenas hace unos meses regresó para abrir la página de su nuevo medio digital en el que precisamente reportaba desapariciones y ejecuciones en la zona. Recordemos que este es el estado más peligroso para ejercer el periodismo y que México ocupa, el nada honroso, tercer lugar a nivel mundial entre los países con más personas periodistas asesinadas con alrededor de 89 casos desde 2018, tan sólo detrás de Israel y Sudán. De acuerdo con un informe de la organización Artículo 19, el año pasado se registraron 7 asesinatos y alrededor de 451 agresiones no letales contra la prensa mexicana. Apenas este martes por la noche, el periodista Marco Ramos, dueño del portal de noticias Real Cintalapa en Chiapas fue atacado a balazos cuando regresaba a su domicilio y se reporta delicado. Cualquier ataque a un medio de comunicación y/o a una persona periodista es sumamente grave y no debe normalizarse, pero más aún cuando, como todo apunta en el caso de Roxana Guzmán, miembros de una corporación policiaca se coluden con el crimen organizado para silenciar a la prensa.  

 

Agustín Castilla

@agus_castilla