“Estoy lista para lo que venga, siempre del lado de la gente y de la Cuarta Transformación”. Con esa convicción concluí mi mensaje durante mi Segundo Informe Legislativo de la LXVI Legislatura, realizado en el puerto de Acapulco, una tierra que simboliza la resistencia, la fortaleza y la capacidad de nuestro pueblo para levantarse una y otra vez ante la adversidad.
Rendir cuentas no es un acto protocolario ni un trámite administrativo. Para mí significa mirar de frente a las y los ciudadanos, informar con transparencia lo realizado y refrendar el compromiso de seguir trabajando por las causas del pueblo. Por eso, en Acapulco, acompañada por miles de guerrerenses de las ocho regiones del estado, compartí los avances legislativos alcanzados y la ruta que seguiremos construyendo desde el Senado de la República.
Desde la Cámara Alta y desde el territorio, quienes formamos parte del movimiento de transformación mantenemos firme nuestro respaldo a la mejor presidenta del mundo: Claudia Sheinbaum Pardo. Su liderazgo representa la continuidad de un proyecto que ha puesto en el centro a quienes durante décadas fueron olvidados. Por ello, las y los legisladores de Morena hemos acompañado las iniciativas impulsadas por la presidenta para consolidar la justicia social, fortalecer la soberanía nacional y ampliar los derechos de la población.
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La LXVI Legislatura ha demostrado que cuando existe voluntad política y compromiso con el pueblo es posible transformar la vida pública del país. En estos primeros dos años de trabajo legislativo hemos aprobado 29 reformas constitucionales, 21 nuevas leyes, reformado 100 ordenamientos jurídicos y avalado 83 decretos. Son cifras relevantes, pero lo verdaderamente importante es el impacto que estas decisiones tienen en la vida cotidiana de millones de mexicanas y mexicanos.
Hemos impulsado mecanismos para garantizar mayor bienestar, respaldado la consolidación de programas sociales, protegido los intereses de la nación y avanzado en la construcción de un Estado más justo y más cercano a la gente. Detrás de cada votación hay mujeres que exigen vivir libres de violencia, jóvenes que buscan oportunidades, campesinos que requieren apoyo para producir, pueblos indígenas y afromexicanos que reclaman reconocimiento y familias que merecen una vida digna.
Como senadora de Guerrero he asumido además una responsabilidad adicional: llevar la voz de nuestro estado a la agenda nacional. Durante este periodo presenté 22 iniciativas propias, participé en 10 iniciativas conjuntas y promoví 16 puntos de acuerdo. Lo hice con la convicción de que Guerrero debe ocupar el lugar que merece en las decisiones fundamentales del país.
Mi compromiso con Guerrero no termina en el recinto legislativo: Soy una mujer orgullosamente guerrerense y sé que para representar verdaderamente a nuestro pueblo hay que caminar sus comunidades, escuchar sus necesidades y acompañar sus luchas. Lo he hecho en momentos de alegría y también en tiempos difíciles, como durante la emergencia provocada por los huracanes que afectaron a Acapulco y otras regiones del estado.
Por ello seguiré recorriendo Guerrero, escuchando a su gente y defendiendo sus causas. Estoy convencida de que la unidad es indispensable para consolidar la transformación. No una unidad basada en el silencio o la uniformidad, sino una que coloque por encima de cualquier diferencia el bienestar de nuestro pueblo.
Los retos que vienen exigirán trabajo, responsabilidad y compromiso. Estoy preparada para asumirlos. Lo haré como siempre: con humildad, con resultados, con lealtad a nuestros principios y con profundo amor por Guerrero. Porque cuando Guerrero llama, no hay espacio para la indiferencia. Hay que responder con trabajo, con convicción y con la certeza de que el futuro se construye del lado de la gente y de la Cuarta Transformación.
