FAKE FANS

Las fans más guapas del Mundial no existen

Llevan semanas circulando en redes sociales unos videos de una mujer joven, físicamente perfecta, con la camiseta de cualquier selección, animando desde las gradas; estas mujeres, en todos los casos, son falsas. | Graciela Rock Mora

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Llevan semanas circulando en redes sociales unos videos que son todos básicamente el mismo: una mujer joven, físicamente perfecta, con la camiseta de México, de Brasil, de Marruecos, de cualquier selección, animando desde las gradas con la espontaneidad de quien no sabe que la están grabando. El clip dura apenas segundos y los comentarios, que van desde aduladores hasta aterradores, son predecibles. Estas mujeres, en todos los casos, son completamente falsas.

No se trata de una modelo contratada, una artista o una verdadera fan guapísima sino de una imagen generada con inteligencia artificial a partir de una instrucción de texto tan sencilla como "aficionada mexicana guapa en estadio del Mundial". Agencias como EFE Verifica identificó más de veinte cuentas dedicadas a producir este contenido sistemáticamente, algunas publicando videos diarios siguiendo el mismo guion de cuerpo hipersexualizado, bandera, fondo de estadio,y por supuesto, enlace a plataforma de pago.

Vale la pena detenerse antes de leer esto solo como un problema tecnológico.

Rita Segato describe el cuerpo femenino como un territorio sobre el que se inscriben relaciones de poder. Podemos, desde esa lectura, entender que la violencia no requiere necesariamente un cuerpo presente sino requiere la posibilidad de disponer de él, de definirlo, y de usarlo como mensaje. Lo que producen estas falsas fancams no es engaño en sentido técnico sino la confirmación de que el cuerpo feminizado existe para ser consumido y que la voluntad -o incluso la existencia real- de la mujer que podría habitarlo es un detalle irrelevante.

Por su parte, Silvia Federici argumentó que el capitalismo construyó su acumulación originaria, entre otras cosas, sobre la disciplina del cuerpo de las mujeres como recurso productivo. Estas fans virtuales son una actualización de esta idea. Ya no hace falta reclutar, convencer, fotografiar ni pagarle a una mujer real para crear un producto porque la IA elimina el último obstáculo que el mercado de la hipersexualización tenía: necesitar un cuerpo con voluntad propia que acepte. 

Eso conecta directamente con lo que las investigadoras de cultura de violación han señalado durante décadas, que la violencia sexual no opera en el vacío, sino sobre un sustrato cultural que normaliza la disponibilidad del cuerpo femenino para el consumo masculino. La cultura de violación no es solo el acto de la violencia física sexual, sino el ecosistema que lo hace posible y que lo hace parecer una interacción natural e incluso esperable. Es este ecosistema en el que miles de videos de cuerpos femeninos fabricados industrialmente inundan el algoritmo del evento deportivo más visto del planeta.

La sexualización de las aficionadas al futbol no nació con la IA, claro; las cámaras de los estadios llevan décadas eligiendo ciertos cuerpos entre el público para mantener a su audiencia enganchada. Lo que cambió no es la lógica, sino la escala y la prescindencia: ahora puede operar sin mujeres reales, el consentimiento ya no es un obstáculo a sortear.

Mientras los estadios se llenan de cuerpos reales que celebran, disputan, sudan y exigen, el algoritmo construye una versión paralela de las mujeres en ese espacio: perfectas, silenciosas, disponibles, prefabricadas. Vale la pena preguntarnos qué dice eso de nosotros, no como espectadores de un fenómeno tecnológico, sino como sociedad que lo permite circular sin fricción, que lo consume sin preguntarse de dónde viene, y que parece no tener ningún interés en decidir si eso es, o no, una forma de violencia. 

Graciela Rock Mora

@gracielarockm