KEN SALAZAR

Ken Salazar: ¿de parte de quién?

El libro de Ken Salazar va del aplauso rabioso a los actos de AMLO, al repudio y puertas cerradas; un texto de desahogo, de revancha... ¿por qué leerlo? | Joel Hernández Santiago

Escrito en OPINIÓN el

Se le atribuye al general Porfirio Díaz Mori aquella frase fatídica que se repite con toda frecuencia dentro y fuera de nuestro país: “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. 

Cierto o no, la frase es lapidaria y dibuja una historia larguísima de confrontaciones, de abusos por parte de los vecinos del norte, mutilaciones territoriales a México y, sobre todo, que los gobiernos estadounidenses consideran a la República Mexicana como parte de su espacio de dominio geográfico y de su seguridad nacional. 

Con toda frecuencia se dice que los dos pueblos, el mexicano y el estadounidense son pueblos “hermanos”. Y sí, muchos estadounidenses han mostrado afecto, cariño, solidaridad y hasta amor por nuestro país. Está en las artes, sobre todo; está entre la gente de pluma y papel, está entre la gente pensante y con criterio universal. 

Muchos estadounidenses han hecho obra sobre México y su pasión por el país del sur. Aaron Copland, por ejemplo, compuso su famosa obra orquestal “El Salón México” entre 1932 y 1936.

La compuso a modo de danzón, como un homenaje al famoso salón de baile del mismo nombre en el entonces Distrito Federal tras visitarlo en 1932, cuando quedó fascinado por la energía del lugar y la cultura mexicana. Una obra compuesta para levantar el ánimo estadounidense durante los difíciles años de la Gran Depresión.

Ambrose Bierce, el gran poeta del pesimismo, cruzó la frontera hacia México, por Ojinaga. Quería morir en este país. Antes dejó escrito en su despedida: “¡Ser gringo en México ¡ah! eso sí es eutanasia!”. Nunca se supo de él. Sólo aquella mención del soldado mexicano que hacía el recuento de los daños y encontró el cadáver de “un gringo viejo”. De ahí la obra de Carlos Fuentes. 

Jack Kerouak escribió sus días en el sórdido México de los años cincuenta. Se apasionó por México y aquí escribió “Tristessa” y “México city blues”. Además de que en su obra máxima “En el camino” refiere su estancia en México. 

Tantos más estadounidenses han desplegado su afecto, admiración y cariño por México, su cultura, su gente y su forma de vida tan particular para ellos. 

Pero en cuanto se refiere al trato entre gobiernos, las cosas son distintas. En el ánimo mexicano, en general, subyace un cierto rencor hacia los estadounidenses por aquello de la mutilación de nuestro país y el robo de más de la mitad del territorio mexicano, empezando por Texas y luego gran parte de la masa continental: Más de la mitad de lo que era México en el siglo XIX. 

¿Y qué tal cuando metieron la cuchara para apoyar a Félix Díaz en el golpe de estado a Madero? Y estimularon la confrontación entre mexicanos para derivar en una Revolución.

En contraposición, los gobiernos de EU ven con desprecio a los gobiernos de México. Tratan de imponer-avasallar-entrometerse en asuntos internos. Por desgracia lo hacen. Están metidos hasta la cocina nacional aunque ambas partes hagan la vista gorda. 

De un tiempo a esta parte el gobierno de Estados Unidos lanza amenazas, acusaciones, dardos envenenados en contra del gobierno mexicano. Cierto que el gobierno mexicano 4T-Morena, tiene mucha cola que le pisen, pero quienes habremos de arreglar esto somos los mexicanos, sin la intervención gringa que nunca da paso sin huarache y algo quieren. 

Acaba de salir un adelanto del libro de Ken Salazar, el ex embajador de Estados Unidos en México durante el gobierno de Joe Biden –demócrata- y de Andrés Manuel López Obrador en México. Se llama “Borderlands: My Fight for an Inclusive America”, que saldrá a la venta el 28 de julio. 

En el libro –según lo enviado a medios- refiere los grandes temores de AMLO por la detención de “El Mayo” Zambada y por lo que pudiera declarar en EU en contra de políticos mexicanos –¿acaso él mismo incluido?-. Y detalles de colaboración entre narcos y presuntos narco políticos de Morena. Una suspicacia que ronda la mente nacional: ¿a qué vino aquello de “Abrazos y no balazos”?

La de Ken Salazar y AMLO fue una relación ambigua. Por un lado fue un embajador que aplaudió a rabiar los hechos y dichos del presidente mexicano durante mucho tiempo, al grado que acudía con o sin invitación a Palacio Nacional para encontrarse con el presidente que lo consideraba “amigo” de México, cosa que le convenía para llevar la fiesta en paz con el gobierno de Biden

Pero esa relación no concluyó bien. Al final de la gestión de AMLO y al principio de la de Claudia Sheinbaum, Salazar cayó de la gracia del ex presidente y de la nueva presidente. Sobre todo a partir de la sustracción de Ismael Mario “Mayo” Zambada García y sus críticas a la Reforma Judicial. 

A tal grado que le acusaron de intromisión en asuntos mexicanos cuando criticó esa Reforma Judicial, que impulsó el hombre de Tabasco y que culminó la actual gestión de gobierno. A partir de entonces pasó a ser de “gran amigo” a un ‘metiche, enemigo de México’. 

Cuando dejó la embajada el 7 de enero de 2025 y regresó a su rancho, fue duramente criticado: 

“No tiene por qué opinar el embajador de Estados Unidos sobre un asunto que le compete a México”, lanzaba la presidenta Claudia Sheinbaum mientras Ken Salazar tomaba un avión que lo llevaba de regreso al Valle de San Luis, en el estado de Colorado, donde tiene su rancho familiar. Horas antes, el diplomático le había deseado “todo lo mejor” a la mandataria mexicana”.

Aparece con un libro que es un desahogo y un despecho; un libro surgido del enojo y de la venganza. Ni modo. Siempre y cuando diga verdad y si esto es así, entonces tenemos a un ex presidente mexicano temeroso de lo que declaren los miembros top del narcotráfico detenidos en EU

Temeroso y protegido por una 4T-Morena a la que, cada día más, le llueve sobre mojado. ¿Leer el libro? ¿Para qué? Lo esencial ya dio en la diana y podría estar a la vista, sin enganche y sin fiador. 

Joel Hernández Santiago

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