Mañana se podría concretar un “memorando de entendimiento” o lo que nos han querido mostrar como un acuerdo de paz entre Estados Unido e Irán, y al cual se deben sumar otros países de Oriente Medio, entre ellos Israel y Líbano.
Si todo sucede conforme se ha especulado durante esta semana, será una paz llena de inconsistencias y sujeta a un frágil equilibrio de poderes en la región que podría romperse en cualquier momento.
Pero esa firma la quiere Trump a como dé lugar, ya que impactaría en sus fines electorales. Su popularidad se viene abajo, semana tras semana, rumbo a las elecciones intermedias en noviembre por su pobre desempeño entre malos resultados como el empleo que no crece, o la inflación que sigue siendo una pesadilla por los altos precios del petróleo tras el cierre del estrecho Ormuz, el cual estaba abierto para todo el mundo antes de su desgastante ataque a Irán que sumó 108 días de conflicto el pasado lunes.
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Por eso, su retórica triunfalista no cuadra, ya que no puede dar por ganado algo que ya existía. No obstante, buscará presumir la apertura del estrecho de Ormuz como una victoria, cuando en el aire quedan aún muchas dudas sobre sus logros después de su emprendimiento bélico en el exterritorio persa.
El régimen Ayatolá y la Guardia Revolucionaria aún siguen operando un modelo autócrata y privativo de libertades. La muerte de Alí Jameneí solo fue una escaramuza para mostrar la fuerza militar estadounidense, pero evidenció la debilidad táctica de la inteligencia de Washington.
Además, Israel debe retirarse de Líbano y dejar de atacar al grupo terrorista Hezbolá, quien es apoyado por Teherán, es una de las condiciones impuestas por el régimen iraní y del cual Israel ha sido omiso, porque a diferencia de Donald Trump, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu tiene otro reloj político y otras necesidades que al parecer se han ido alejando cada vez más de las del presidente estadounidense. Han sido notorios los recientes choques declarativos entre Washington y Tel Aviv que evidencian reclamos, enojos y distanciamiento.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, se mantuvo firme al alertar que la ocupación israelí continuada en el sur de Líbano violaría el acuerdo de paz, no obstante, Netanyahu, dijo el lunes que Israel permanecería en Líbano “el tiempo que sea necesario”. Cada quién juega en distintos tableros de ajedrez, por ello la paz es un rincón aún inexplorado en su totalidad.
Hasta mañana que se den a conocer las cláusulas y sus letras pequeñas, se podrán conocer los alcances de la paz. Por supuesto estará en el centro de todo ello un acuerdo nuclear. Para los nuevos equilibrios geopolíticos es de suma relevancia definir quiénes sí y quienes no tienen y podrán tener armas nucleares, es claro que Israel y Estados Unidos no desean que Irán desarrolle armas bajo estas condiciones, pero quizá a Rusia y China no les importe tanto.
Esperaremos hasta mañana para concluir finalmente, en una ceremonia que tendrá lugar en el complejo turístico de Bürgenstock, en Suiza.
