CHINA Y ESTADOS UNIDOS

El mundo entre dos potencias

La reunión entre Xi Jinping y Donald Trump dejó algo más profundo que acuerdos diplomáticos: la aceptación implícita de un nuevo orden bipolar donde Estados Unidos reconoce que ya no es la única potencia hegemónica. | Omar Cepeda

Escrito en OPINIÓN el

El resultado tras la última reunión bilateral entre Xi Jinping y Donald Trump se debe observar más allá de los acuerdos, desacuerdos y ambigüedades que quedaron constatadas, ya que fue implícita la aceptación de ambos mandatarios de reconocerse y aceptarse como quienes lideran el mundo. Finalmente, Estados Unidos ha asimilado que ya no es el país hegemónico como lo fue a finales del siglo XX. 

Esta realidad, vivirá condicionada bajo circunstancias de alto riesgo, principalmente, que ambas potencias no se involucren en sus círculos de influencia, los cuales deben ser respetados religiosamente, de lo contrario, ese orden aceptado implícitamente, podría resquebrajarse de forma catastrófica para la humanidad.

A simple vista esta premisa es normal, pero detrás de todo este nuevo orden bipolar, se construye un amplio proyecto expansionista, paralelamente, entre chinos y estadounidenses, bajo intereses y objetivos en vastas regiones de los cinco continentes, cuya meta es que nadie les arrebate el gozo de dominar el mundo más que el otro. 

Por eso se tiene que revisar con pinzas cuales son esas zonas de interés. Hay una que es evidente e inobjetable, América será zona de influencia para los estadounidenses, y esta no está a negociación; del otro lado de la moneda, para China, no está a discusión su influencia en Taiwan o Rusia, éstas no podrán ser tocadas ni alteradas sin el visto bueno de Beijing. Ese razonamiento geopolítico deberá ser ajustado poco a poco para dilucidar cómo se reacomodan los intereses en otros continentes o regiones como Oriente Medio. 

Por ello, cuando Donald Trump regresaba desde China, desde el Air Force One no dejaba de operar acciones sobre Venezuela, Cuba y México: Cuba era visitado por el director de la CIA, John Ratcliffe, mientras que medios aseguran que Raúl Castro iba a ser acusado por derribar dos avionetas con matrícula estadounidense hace varias décadas. 

Al mismo tiempo, Trump llamaba a Sheinbaum para ajustar temas en materia de seguridad, en medio del escándalo por narcopolítica que afecta a la 4T. Mientras tanto, desde Caracas era extraditado el hombre que perpetró todos los fraudes de cuello blanco que favorecieron al dictador Nicolás Maduro, su sabueso, Alex Saab. Acciones que se daban en apenas unas horas, mientras en el fondo, la región latinoamericana muda de piel hacia ideologías o intereses proestadounidenses, y elecciones en proceso en Perú y Colombia, donde la autollamada izquierda apunta a derrotas estrepitosas.

Mientras tanto, China también avanza con sus movimientos estratégicos para ser el país que alguna vez intentó ser la Unión Soviética: el contrapeso real de los Estados Unidos. Una semana después de que Xi recibiera a Trump, Beijing apapachó de la misma forma a su nuevo alfil, Vladimir Putin, quien, sin China, viviría en la penumbra. Tan así lo sabe Xi Jinping, que sus estrategas en propaganda, han impulsado una campaña publicitaria para acuñar un nuevo concepto: China emerge como "epicentro de la diplomacia mundial".

 

Omar Cepeda

@OmarCepedaCastr