#OBJECIÓN

Saab, el hombre que podría hundir a la clase empresarial y política mexicana

Desde su primera captura Alex Saab cedió ante EU negociando la protección de su familia y de gran parte de sus bienes, a cambio de la entrega de Maduro y de toda la información sobre México, Venezuela, Cuba y Asia. | María Idalia Gómez

Escrito en OPINIÓN el

Alex Saab era un objetivo estadounidense poco después de 2010, por su relación tan cercana con el chavismo venezolano, y que muy rápido, tras la muerte de Hugo Chávez, se convertiría en un operador político y económico de gran poder e influencia en las áreas más sensibles del gobierno venezolano: economía, negocios, finanzas y, por supuesto, la política.

Como todo lo que interesa al gobierno estadounidense y lo consideran de alto valor, el seguimiento que dieron a este empresario-político fue metódico y cuidadoso. El trabajo de inteligencia duró más de 7 años y el lugar donde obtuvieron más información fue en México. Esta es la historia en exclusiva: aunque de origen Saab en su natal Colombia no tenía dinero, su gusto por el buen vestir, la buena comida y en general los gustos de alta gama siempre existió y para ello trabajó colándose en el grupo chavista, especialmente Nicolás Maduro y su esposa Cilia, cuando aún no era presidente. 

Cuando Saab hizo fortuna, afinó aún más sus gustos hasta ciertas excentricidades en casas, viajes, automóviles, joyas y en el vestir.

La clase política venezolana que incluía la familia de Maduro, de los generales en el poder y de la familia Saab, entre otros, encontraron en México un lugar idóneo para reunirse, especialmente en dos puntos, Cancún y la Ciudad de México, aunque visitaron otros lugares, de acuerdo con el seguimiento estadounidense. 

Los personajes, vigilados por las agencias del norte, especialmente la CIA, además de disfrutar de vacaciones hacían negocios con el empresariado mexicano y, por supuesto con la clase política mexicana; aunque también los registros de inteligencia muestran que las reuniones incluyeron personajes de alto perfil originarios de Rusia, Albania, China, Puerto Rico y Colombia, al menos.

De todas esas personas, Alex Saab y Nicolás Maduro Guerra, hijo del entonces mandatario, eran los focos de atención de las agencias estadounidenses. Ambos tuvieron metódicos y pacientes seguimientos.

El caso del espionaje a Alex Saab se asemeja a la historia de Harry Pendel, el sastre de Panamá (libro de John le Carré), siendo ésta una historia absolutamente real. En México existe una sastrería muy exclusiva que elabora camisas de corte Napolitano, una hechura fina, de alta gama, que pocas personas en el mundo elaboran fuera de Italia, y que es sumamente artesanal. De ese lugar era asiduo cliente Saab y desde allí los agentes reconstruyeron uno a uno los vínculos, redes y operaciones del empresario.

Una gran cantidad de camisas que le fueron enviadas a Saab desde esa sastrería, portaban escondidos algo diminuto, imperceptible y desechable: un micrófono.

Así, durante varios años, lentamente, fueron escuchando sus reuniones con cada uno de quienes integran la trama México-Venezuela-Cuba-Asia. Saab nunca se enteró.

Los nombres de empresarios y políticos mexicanos, desde Enrique Peña Nieto, hasta hoy fueron integrados a la red que la CIA con el FBI elaboró en torno a Saab-Maduro: empresas, negocios, operaciones, dinero escondido, cohechos, absolutamente todo documentado.

El problema para todos ellos es que Saab, desde su primera captura cedió ante Estados Unidos, negociando la protección de su familia (que hoy día está en Italia) y de gran parte de sus bienes, a cambio de la entrega de Maduro y de toda la información sobre México, Venezuela, Cuba y Asia.

No sólo para los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), sino para muchos más negocios aún poco publicitados y que involucran a Italia, España y nuevamente México.

¿A quiénes involucra esa información que es parte de las investigaciones de Estados Unidos? estos son algunos nombres bajo el escrutinio de ese país: Jack Landsmanas, integrantes de la familia Fernández Francés y Joaquín Leal Jiménez, por mencionar los más evidentes; sin embargo, cada línea lleva a otros empresarios y políticos ubicados en Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Tabasco. Sí esa línea de investigación llega hasta el senador morenista Adán Augusto López.

De cada persona, su familia y entorno de negocio están siendo también investigados por el país del norte.

Sin duda todas las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, sólo que las escuchas, fotografías y documentos en poder de las agencias de Estados Unidos los coloca como parte de toda una red bajo investigación y próxima a ser judicializada en ese país. En varios casos con cuentas bancarias ya congeladas y con investigaciones que se extienden a Europa y Oriente Medio.

Hay quienes aseguran que varias de esas personas ya comenzaron a tener acercamientos con las oficinas estadounidenses para negociar la posibilidad de ser testigos y proteger a sus familias y negocios, no pude confirmarlo, pero de ser cierto ¿quiénes serán los primeros delatores?

María Idalia Gómez

@Gosimai