ELECCIONES EN COLOMBIA

Colombia: extrema izquierda o extrema derecha

¿Qué llevó a que en Colombia Iván Cepeda, senador de izquierda del partido gobernante Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, abogado outsider de extrema derecha del movimiento Defensores de la Patria quedaran como finalistas? | Alicia Fuentes

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En medio de un fuerte operativo de seguridad nacional y una polarizada campaña electoral, el domingo pasado los colombianos votaron en primera vuelta para elegir a un nuevo presidente. Como se esperaba, dos de los tres favoritos para competir en una segunda vuelta fueron Iván Cepeda, senador de izquierda del partido gobernante Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, abogado outsider de extrema derecha del movimiento Defensores de la Patria. Pero, qué es lo que llevó a estos extremos políticos a quedar como finalistas el próximo 21 de junio, fecha en la que se decidirá quién habitará la Casa de Nariño. 

Una serie de reivindicaciones sociales y económicas que habían estado eclipsadas por el conflicto armado en Colombia ocurrieron en 2021, las cuales no sólo corroboraban fehacientemente que el país sudamericano es uno de los países más desiguales del mundo, también, conforme al PNUD, se evidenció que un colombiano perteneciente al 10% más pobre tardaría 10 generaciones en alcanzar un nivel de ingreso medio. Gustavo Petro, llegó a la presidencia en 2022 con las cuestiones sociales como eje de sus planes de gobierno. 

Al final del mandato de Petro, el país ha logrado una reducción del 23% de la pobreza multidimensional y ha alcanzado la tasa de desempleo más baja desde 2001. En enero pasado, su administración aumentó el salario mínimo en un 23%, el gasto en educación aumentó casi 44% durante su administración. Respecto a la reforma agraria, el gobierno de Petro adquirió 700 mil hectáreas y distribuyó 280 mil de ellas; se titularon cerca de 1,8 millones de parcelas a agricultores y su administración creó 20 nuevas zonas de reserva campesina. Hoy, los índices de aprobación de Petro rondan el 46%, lo que hizo que su partido, el Pacto Histórico, obtuviera la mayor representación de diputados en las elecciones legislativas de marzo pasado. 

Por supuesto, no todo ha sido miel sobre hojuelas en el gobierno de Gustavo Petro, pues una constante ha sido cambios en el gabinete, escándalos de corrupción y reformas que han sumido al país en una crisis fiscal; así como también le atribuyen de llevar al sistema de salud al colapso, de deteriorar los lazos con Estados Unidos por cuestiones de narcotráfico y del recrudecimiento de la violencia armada, ambas situaciones atribuidas a su política de “paz total”.

En este escenario, el ultraconservador, Abelardo de la Espriella, ha situado la inseguridad en el centro de su campaña; ha puesto al ejército como eje de una estrategia de mano dura, en la que la promesa es un “plan de choque” de 90 días, que incluye erradicación forzada de la coca y ofensivas contra narcotraficantes y grupos armados, con el apoyo de Estados Unidos e Israel.

Por el contrario, para Iván Cepeda, Colombia corre el riesgo de caer en manos que podrían repetir algunos de los momentos más oscuros de la historia del país. A pesar de que la “paz total” de Petro es ampliamente impopular, Cepeda ha prometido mantener el diálogo con los grupos armados y criminales como eje central de su estrategia de seguridad, al tiempo que tomará medidas para evitar el reclutamiento de niños y jóvenes por parte de los grupos armados. Si bien la “paz total” ha resultado una política cuestionable del gobierno de Petro por su falta de resultados, Cepeda tiene altas posibilidades de ganar el 21 de junio, pues para la mayoría de los colombianos de a pie las cuestiones sociales y económicas tienen más peso que la preocupación sobre el control de los grupos armados y criminales del país.

Gane quien gane el 21 de junio, tendrá un impacto en el ámbito regional. De ganar Abelardo de la Espriella, Colombia se sintonizaría con el mapa ideológico que está imperando en Latinoamérica, pero si gana Iván Cepeda no sólo irá en contra de esa tendencia, sino que generaría, desde hoy, dudas sobre cómo respondería Estados Unidos, país que identifica a Colombia, junto con México, como país prioritario para reducir el cultivo de coca e interrumpir las redes de tráfico de cocaína. 

Alicia Fuentes

@alifur1