México, somos una de las pocas naciones que ha logrado hacer de la paridad un principio constitucional. En el camino hacia lograr la paridad en todo, en cada una de las instituciones, en el estado mexicano. Hemos avanzado en la integración de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en los ámbitos federal y local, estos recientes logros graduales y relevantes nos colocan como ejemplo internacional.
El Instituto Nacional Electoral, parte del estado mexicano, avanza en lograr que la paridad en todo sea una realidad en su interior. Por primera vez, desde su creación, la Junta General Ejecutiva, órgano técnico operativo, está compuesta por 16 direcciones ejecutivas y unidades técnicas encabezadas por el mismo número de hombres y mujeres. El 7 de mayo del 2026 será recordado como unos de los hitos en la institución.
Mujeres con amplia experiencia y conocimientos en los temas electorales están ahora encargadas de las direcciones ejecutivas de Administración y de Asuntos Jurídicos; de las unidades técnicas de Igualdad de Género y No Discriminación, de lo Contencioso Electoral, de Vinculación con los Organismos Públicos Locales y de Transparencia y Protección de Datos Personales, así como de la Coordinación de Asuntos Internacionales y la Dirección del Secretariado.
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Sin embargo, el compromiso con la plena participación de las mujeres en la función electoral no termina ahí, ya que, debe profundizarse hasta llegar a todos y cada uno de los cargos, reconociendo que persisten importantes brechas y oportunidades por atender.
Por ejemplo, al 2026, en las 32 Juntas Locales Ejecutivas (JLE) se mantenía una paridad provisional en las 24 Vocalías Ejecutivas (presidencias de las JLE) ocupadas (12 mujeres y 12 hombres), dado que existen 8 vacantes por designar. Por el contrario, en las 300 titularidades de las Juntas Distritales Ejecutivas (JDE), se tiene un claro pendiente, ya que, el 42.8% de las que cuentan con titular son lideradas por mujeres.
Más aún, en 2025, de las 2 mil 355 plazas ocupadas del Servicio Profesional Electoral, el 45% eran de mujeres, mientras que en 2026 de las 2 mil 228 plazas ocupadas este porcentaje aumentó al 45.9%. Es decir, hubo un avance, aunque poco significativo.
Ante la necesidad de romper esta dinámica y encontrar mecanismos para cumplir el principio de paridad, es que en el Concurso Público de este 2026 para ocupar más de 300 puestos del Servicio Profesional Electoral se implementaron medidas como:
- Vacantes exclusivas para mujeres que se aplicarán principalmente en las áreas con subrepresentación;
- Vacantes con alternancia paritaria en cargos con equilibrio actual entre mujeres y hombres;
- Criterio combinado (70% mujeres / 30% mejor calificación) donde se requiera corrección moderada de brecha de género
Derivado de estas acciones se espera que un importante porcentaje de las vacantes sean ocupadas por mujeres, de tal forma que se logren disminuir las brechas antes descritas. Este es el caso de las Vocalías Ejecutivas de las JLE ya que siete vacantes en el concurso (la de Oaxaca se asignará mediante el mecanismo de ascenso) de las cuales 4 están asignadas exclusivamente para mujeres y 3 para las personas con la calificación final más alta; mientras que en las correspondientes a las JDE se tendrán 31 vacantes exclusivas para mujeres.
Lograr la paridad sustantiva en la estructura del INE es un proceso progresivo y complejo que requiere acciones de largo aliento y un compromiso inamovible. En ello, la ruta que sigue el órgano electoral asume la paridad no solo como igualdad numérica entre mujeres y hombres, sino como alternancia para transformar concentración en niveles, responsabilidades o tipo de funciones y seguir avanzando hacia la paridad horizontal y la igualdad sustantiva en beneficio de todas y todos.
