La Secretaría de Salud dio los primeros pasos para iniciar la mayor compra consolidada de medicamentos para el 2027-2028 en el país.
No existe precedente en México, al menos no en el pasado reciente, de una compra de 3,831 claves de medicamentos e insumos para la salud (desde una gasa hasta material quirúrgico) para abastecer a 25 instituciones públicas como el IMSS, ISSSTE, los Hospitales de PEMEX, las clínicas del IMSS Bienestar y los Institutos para la Salud.
Todas estas claves se traducirán en casi 6 mil millones de piezas para atender, controlar o mitigar distintas enfermedades, muchas de ellas crónicas. Basta echar un vistazo a la reciente Encuesta sobre Salud y Envejecimiento en México (INEGI) en la que 41.5?% de la población mayor de 50 años reportó padecer hipertensión y 25.5% fue diagnosticado con diabetes.
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Por ello, se vuelve crucial dotar de insumos y medicamentos de última generación a las instituciones de salud pública, a fin de que puedan atender una demanda, cada vez mayor de mexicanos que requieren un tratamiento prácticamente para el resto de su vida.
Pongo sobre la mesa este diagnóstico porque en el nuevo proceso de compras consolidadas existen elementos que sí resuelven problemas del pasado y que brindan mayor eficiencia y eficacia en los servicios de salud para enfrentar los nuevos retos que se presentan.
Para proveer lo más pronto posible y de manera permanente los hospitales, incorporamos a este proceso de compra nuevas reglas; mejoramos procesos administrativos; instalamos mesas de diálogo con especialistas médicos, cámaras y representantes de la industria farmacéutica, fabricantes y otros actores relevantes en el sector salud.
Además de ser una compra bianual -lo que garantiza mejores condiciones de precios- se adoptaron otras medidas como: solicitar a los laboratorios y proveedores surtir determinado porcentaje de productos para garantizar el abasto, sobre todo en los primeros meses del año.
Asimismo, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), fungirá como único comprador y distribuidor de medicamentos e insumos para la salud. Ningún otro laboratorio tendría esa capacidad de distribución.
Pongo también de relieve que cerca de 70% de los medicamentos que se adquirirán son de patente o fuente única, lo que significa insumos novedosos que mejorarán los tratamientos de diversas enfermedades. Invertimos más porque compramos más y con las mejores condiciones de precio de todo el país.
De modo que, más allá de las críticas (no siempre constructivas y sí con propósitos ajenos a la salud y el bienestar de los mexicanos), este modelo de compras consolidadas seguirá traduciéndose en múltiples beneficios: más ahorros, mayor calidad y transparencia en la toma de decisiones que, al final del proceso, se darán a conocer de manera puntual.
En la Subsecretaría de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, que encabeza Eduardo Clark y en la Unidad de Acceso y Abasto de Insumos para la Salud, a mi cargo, estamos convencidos de que este esquema de compra es importante pero no es nuestro fin último; y que una política pública eficaz y eficiente para el abasto de medicamentos e insumos para la salud requiere, sin duda alguna, del esfuerzo conjunto entre las autoridades sanitarias, la industria y los propios ciudadanos.
Por supuesto que el proceso de compras consolidadas es perfectible y trabajamos en su mejora. Pero no debemos olvidar que no es solamente un asunto de números ni de mercado, sino de millones de mexicanos que esperan recibir atención médica oportuna y de calidad. La desigualdad también se combate garantizando tratamientos gratuitos y eficaces. De eso se trata la política social de este gobierno.
