La decisión de regresar al calendario escolar original después de varios días de incertidumbre y de controversia hasta con la presidenta Claudia Sheinbaum pareció más bien una caja china para desviar la atención de temas relevantes como la acusación que hizo Estados Unidos en contra del gobernador de Sinaloa con licencia Rubén Rocha Moya y de sus colaboradores más cercanos.
Los argumentos inverosímiles y sin sustento de Mario Delgado, secretario de Educación Pública hacen creer que fue una estrategia bien orquestada para desviar el foco y centrarse en el cierre adelantado del ciclo escolar 2025-2026.
Sin embargo, ante la presión mediática se logró una corrección del rumbo, lo que significó un respiro para el sector educativo en su conjunto incluidos los padres de familia, alumnos y las escuelas particulares que en su gran mayoría enfrentan una situación financiera complicada.
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Y es que las cifras hablan por sí solas: en los últimos años, después de la pandemia por covid-19 cerraron más de 200 colegios privados y otra parte importante registró un desplome en la matrícula que aún no alcanzan a recuperar.
De acuerdo con diversos estudios, durante el pasado ciclo escolar, las escuelas particulares de México terminaron con una cartera vencida en promedio de 160 mil pesos que se explica por varios factores: falta de pago de los alumnos, aumento de la inflación, métodos de pago obsoletos, así como carencia de herramientas tecnológicas que faciliten los procesos administrativos. Incluso, la morosidad mensual se ubica en alrededor de 8.3% aunque se reduce a 4.7% al final de cada ciclo escolar.
Los que más saben del tema detallan que sólo 65% de las escuelas obtiene un crédito, por lo que la falta de finanzas sanas y liquidez se refleja en una menor calidad educativa, ya que los directivos se ven en la necesidad de reducir costos y ajustar personal para resolver el pago de nómina y a proveedores.
Un estudio de la empresa especializada en plataformas educativas Mattilda detalló que el 44% de los colegios particulares de América Latina coinciden en que el mayor reto del sector es la cobranza de colegiaturas, el 26% es la retención de alumnos, el 15% es la competencia y el 13% restante es la capacitación y contratación de personal.
Pero las cifras van más allá: el 50% de los estudiantes que desertan lo hacen por falta de recursos económicos y las instituciones registran una subutilización de sus instalaciones, ya que 6 de cada 10 planteles operan por debajo del 75% de su capacidad instalada, afectando la sostenibilidad financiera y sus oportunidades de crecimiento a corto y mediano plazos.
Todo este escenario se suma a un atraso importante por parte de la SEP en la entrega de certificados, a un desajuste y desorden en la documentación que desde hace meses siguen sin resolver.
Así las cosas…
Romina Román
