COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO SHEINBAUM

Negar primero, explicar después: el manual de comunicación del gobierno Sheinbaum

Engañar, desacreditar y, solo cuando la mentira ya no es sostenible, admitir que fue un error, no se trata de errores de comunicación; es un modo de actuar. | José Manuel Armenta

Escrito en OPINIÓN el

Cuando empezó a llegar el chapopote a las costas de Veracruz y Tabasco, aproximadamente el 2 de marzo, las autoridades federales salieron inmediatamente a decir que el origen de este era incierto, pero mencionaron que podría haber sido un barco sin identificar por haber apagado el radar o incluso por emanaciones naturales del fondo del mar. Además de ser dos versiones en las que la culpa era distante, también resultaba demasiado conveniente. Lo que fue omitido y ahora se conoce gracias a fotografías satelitales es que desde el 6 de febrero hay una mancha de hidrocarburos frente a la costa de Campeche, justo enfrente de unos ductos de Pemex activos.

Días después de que el chapopote empezara a llegar a las costas, una historia menor empezó a circular por redes sociales: una mujer bronceándose las piernas desde una de las ventanas del Palacio Nacional. La respuesta fue igual de inmediata y categórica. InfodemiaMx, un sistema público de radiodifusión enfocado en desmentir noticias falsas, afirmó reiteradamente que las imágenes fueron creadas con IA, a lo que posteriormente se sumaron distintos creadores de contenido afines a la 4T. A lo que, posteriormente, tras preguntarle su opinión, la presidenta respondió con una serie de reproches históricos contra el reportero, interrumpiéndolo y evadiendo la pregunta. Para días después salir a decir que, tras una breve revisión, resultó que sí era verdad.

Son dos casos de tamaños totalmente distintos, pero comparten la lógica de engañar, desacreditar y, solo cuando la mentira ya no es sostenible, admitir que fue un error. No se trata de errores de comunicación; es un modo de actuar. Ante cualquier verdad incómoda para el régimen, lo primero que se tiene que hacer no es verificar, sino defender la narrativa. La negación de cualquier verdad incómoda ya es hasta instintiva y está impulsividad no terminará solo en daños reputacionales.

De estos, el más ilustrativo respecto del costo de esta impulsividad es el del derrame. Según el Corredor Arrecifal del Golfo de México, más de 640 km de costa y alrededor de 14,000 personas se verán afectadas por este incidente. Para las comunidades de la costa de Veracruz y Tabasco, donde muchos viven día a día del mar, el derrame significó el cierre total de su principal fuente de ingresos durante Semana Santa, cuando la demanda es mayor. En Veracruz, ya se han documentado tortugas, peces, aves y manatíes con o sin vida, pero aún con restos del chapopote a lo largo de las costas. El silencio de las autoridades en las semanas cruciales para evitar que el problema aumentara no fue un simple error administrativo; fue darle meses de ventaja al hidrocarburo para que terminara convirtiéndose en una crisis ecológica de gran escala. 

Sobre el caso del Palacio Nacional, se revela algo mucho más sofisticado. Ya que el gobierno no solo negó la información, sino que también utilizó una herramienta del Estado para dar veracidad a su narrativa y a los creadores de contenido en la nómina del partido para destruir la credibilidad de quienes dicen la verdad. Cuando la presidenta rectificó, lo hizo en voz baja, sin titulares ni generar la misma viralidad.

Una administración que enseña a sus funcionarios a proteger la narrativa a toda costa es aquella en la que las decisiones se toman a medias. Cuando la primera acción que se toma ante un problema es ignorarlo y negarlo, los funcionarios terminan por aprender que comunicar no es anunciar las fallas, sino callarlas. Un sistema en el que los mensajes incómodos son callados o castigados en lugar de resolver su origen nunca llega a aprender y se vuelve ciego ante sus propios errores.

El gobierno de Sheinbaum se construyó en torno a la imagen de una mujer científica y comunicadora ordenada. Con una presidenta que constantemente lleva datos a sus conferencias, habla de números, muestras estadísticas, gráficas y presume de evidencias. La construcción de esa imagen es real y, por eso mismo, estos tipos de episodios de negación duelen tanto, ya que son los que deterioran la imagen que más valora esta administración.

La pregunta de verdad no es si alguien salió a tomar el sol a través de las ventanas del Palacio Nacional, si se rompieron los ductos de Pemex o si fue un barco de huachicol; estas preguntas son menores. Lo que nos debería importar es si está pasando, o cuándo pase, una crisis mayor, como una crisis financiera o de seguridad: ¿cuánto tiempo tardaremos en saberlo y si ya será tarde cuando nos enteremos? La imagen del hidrocarburo expandiéndose en el golfo de México es la perfecta analogía de cómo se van esparciendo la mentira y la muerte por toda la república.

 

José Manuel Armenta

@JoseM_Armenta