RESCATE MINERO

El rescate minero y los gobiernos cómplices del pasado

Saber que miembros de protección civil, del ejército, de la marina, y de organizaciones civiles han coadyuvado en los recientes rescates, debe reconocerse, más cuando gobiernos anteriores con banderas del PAN y del PRI no lo hicieron. | Manuel Fuentes

Escrito en OPINIÓN el

El rescate es uno de los valores más preciados para los mineros; es su última esperanza de vida. Un minero que vivió la experiencia de estar atrapado en un socavón me preguntó si conocía la oscuridad de una mina; al ver mi negativa, me dijo: “Es como conocer la muerte en vida, abres y cierras los ojos y todo se ve como un negro profundo, sientes como te absorbe y desapareces. Apenas si te llega el oxígeno y sudas frío”. 

En esa inmensa soledad nunca se pierde la esperanza del rescate.

La noticia de que fueran rescatados los mineros José Alejandro Cástulo, a los 5 días del siniestro, y Francisco Zapata Nájera, a los 13 largos días, en la mina Santa Fe, en el municipio El Rosario del estado de Sinaloa, ha sido la más alentadora en mucho tiempo. Debo admitir que me hizo estremecer, pero más allá de la noticia, el rescate revela el espíritu solidario que define a la comunidad minera

Lamentablemente Abraham Aguilera Aguilera fue hallado sin vida, le deseamos fuerza a su familia. Mientras tanto, continúa la búsqueda de Isidro Beltrán, quien continúa atrapado. Los mineros, sus familias y los equipos de rescate gubernamentales no pararán hasta rescatarlo.

He escuchado en persona a mineros que, al saber del derrumbe, una explosión, o una inundación en una mina, todos quieren apoyar. Toman sus palas, sus equipos de protección, y se ofrecen a entrar en las profundidades de los socavones. ¡Conocemos la mina por dentro, y sabemos de sus secretos!, arguyen. Quieren ir al rescate los hijos, hermanos, padres, vecinos y compañeros de trabajo.

La esperanza de rescate es un poderoso sentimiento que invade a los familiares y amigos de los mineros cuando sus más cercanos están atrapados en las profundidades de la tierra, y es alentador cuando un gobierno lo impulsa. Saber que miembros de protección civil, del ejército, de la marina, y de organizaciones civiles han coadyuvado en los recientes rescates, son acciones que deben reconocerse; más cuando gobiernos anteriores con banderas del PAN y del PRI no lo hicieron.

Todavía recuerdo como si ocurriera hoy mismo aquellos reclamos, los gritos llenos de lágrimas, de enorme desesperación de los familiares de la mina Pasta de Conchos, exigiendo el rescate de 65 mineros atrapados en la madrugada del 19 de febrero de 2006. Porque mientras haya esperanza bajo tierra, el rescate seguirá siendo el acto más humano frente a la oscuridad.

Vicente Fox y Grupo México

No olvido el maridaje cínico entre Vicente Fox y Grupo México para cancelar todo tipo de rescate para los 65 mineros de esa siniestra mina, ni del que se decía Secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz, quien subido en una tarima de la mano con representantes de la empresa de Germán Larrea, negó el rescate apenas a los cinco días de ocurrida la explosión.

Ante la complicidad del gobierno de Vicente Fox con Grupo México para evitar el rescate de los mineros y así ocultar la causa de su negligencia, se tuvo que acudir a instancias internacionales. 

El 3 de marzo de 2006 (15 días después de la explosión), se presentó una queja ante la Organización Internacional del Trabajo por la cerrazón del gobierno mexicano de llevar a cabo el rescate de los mineros. También se presentó una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, asesorada por el Centro Prodh, por la inacción gubernamental y la impunidad imperante ante el siniestro de Pasta de Conchos ocurrida el 19 de febrero de 2006.

El obispo Raúl Vera

Rescate, fue la primera palabra que escuché cuando el entonces obispo de Coahuila, Raúl Vera, nos concitó a apoyar a las familias a pocas horas de ocurrida la explosión en Pasta de Conchos ese 19 de febrero de 2006. Cristina Auerbach, y el abogado Rodrigo Olvera, se trasladaron de inmediato a la mina. También se contó con la presencia en todo momento de Jackie Campbell y Carlos Rodríguez Rivera, ambos defensores de derechos humanos. 

La complicidad de Felipe Calderón

Tampoco se puede olvidar a Felipe Calderón, ni a su seudo Secretario del Trabajo, Javier Lozano, quienes se opusieron en todo momento al rescate de los restos de los mineros. Recurrieron incluso a amenazas en contra de la defensora Cristina Auerbach y de este columnista, quienes acompañábamos a las familias en ese entonces de los 63 mineros de Pasta de Conchos (de dos ya habían sido rescatados sus restos). 

Hago la excepción de Rafael Adrián Avante Juárez, digno funcionario público, quien en ese entonces era director general de Inspección Federal del Trabajo, mostró una gran apertura institucional junto a su grupo de inspectores para evitar más siniestros.

500 inspectores contratados por la queja ante la OIT

Debido a la queja presentada ante la OIT por el siniestro de Pasta de Conchos, el gobierno mexicano se vio obligado a contratar a 500 inspectores federales y permitir que exmineros concurrieran con ellos para vigilar las medidas de seguridad y evitar nuevos desasosiegos.

Peña Nieto y el engaño

La misma indolencia se dio en el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien para atemperar los reclamos alegaba realizar estudios técnicos para rescatar los restos de los mineros de Pasta de Conchos, pero después de muchos pretextos los mismos nunca fueron ejecutados.

Familia Pasta de Conchos

En la tragedia de Pasta de Conchos pude conocer a Elvira Martínez Espinoza, a quien de manera insistente le ofrecieron cientos de miles de pesos para que olvidara el rescate de su esposo, Vladimir Muñoz, atrapado en esa fatídica mina, ella nunca lo aceptó; a María Trinidad Cantú, doña Trini, incansable madre, y a su esposo don Raúl Villasana, ya fallecido, quien permaneció un año, día y noche, en la entrada de la mina exigiendo el rescate de su hijo; y a decenas y decenas de familiares que nunca cesaron en exigir la entrega de los restos de sus seres queridos.

Ellos exigieron el rescate en las paredes, en sus mantas, en sus comunicados, en las demandas internacionales, en sus llantos, en los gritos de reclamo dirigidos a los gobernantes. Fundaron la organización Familia Pasta de Conchos. Toda esta lucha de años ha contribuido a sensibilizar a los gobernantes de hoy sobre el valor que significa comprometerse con la acción del rescate de mineros atrapados en esas minas del demonio.

Imposible olvidar en estos años de reclamo por el rescate de los mineros a Francisco Linares, Don Panchito, exminero y fotógrafo, solidario hasta su muerte, quien a pesar de sus ínfimos recursos económicos construyó, junto con otros, el valor de la acción del rescate.

El verdadero progreso de una sociedad se mide por su capacidad de no abandonar a quienes quedan atrapados en la oscuridad.

El rescate no debe ser considerado por cualquier gobierno como una concesión o un favor, sino el reconocimiento y la defensa de un derecho humano irrenunciable que toda persona tiene cuando uno de los suyos sufre una tragedia, como ocurre con los mineros quienes laboran en esos socavones al filo de la muerte.

Manuel Fuentes

@Manuel_FuentesM