#ANÁLISISDELANOTICIA

“El Niño” y la crisis climática

El Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos proyecta que hacia octubre de 2026 la temperatura del océano podría elevarse hasta 2,5?°C por encima de lo normal, lo que marcaría un “súper El Niño” con repercusiones globales. | Cristopher Ballinas

Escrito en OPINIÓN el

Informes recientes del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos (ECMWF) y del Climate Prediction Center de Estados Unidos de América señalaron que el fenómeno de El Niño en 2026 podría ser uno de los más intensos registrados, comparable a los eventos de 1982, 1997 y 2015. Los reportes subrayan que, de confirmarse las proyecciones actuales, el fenómeno de este año podría marcar un nuevo récord en temperaturas globales y en la magnitud de sus impactos.

El ECMWF proyecta que hacia octubre de 2026 la temperatura del océano podría elevarse hasta 2,5?°C por encima de lo normal, lo que marcaría un “súper El Niño” con repercusiones globales. Este escenario no solo implica un aumento de las temperaturas promedio, sino también una alteración significativa de los patrones de lluvia y sequía en distintas regiones del planeta. De manera complementaria, el Climate Prediction Center emitió el mes pasado un “El Niño Watch”, señalando que existe más de un 60?% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre junio y agosto y se mantenga hasta finales de año. Actualmente se observa la transición de La Niña hacia condiciones neutrales, lo que refuerza la expectativa de que El Niño emerja con fuerza.

Ambos reportes advierten que esto puede intensificar fenómenos extremos como huracanes más potentes en el Pacífico y sequías prolongadas en zonas agrícolas clave. Comparado con los eventos anteriores, este posible “súper El Niño” de 2026 podría superar en intensidad a los de décadas pasadas. En 1982-1983 y 1997-1998 se registraron pérdidas agrícolas y desastres naturales de gran magnitud, mientras que en 2015-2016 se vivieron olas de calor récord y sequías devastadoras.

Como hemos advertido en esta columna en anteriores ocasiones, uno de los grandes retos que enfrenta la humanidad es el cambio climático, y los recientes informes sobre El Niño son evidencia de ello. Aunque El Niño es un fenómeno natural, su impacto se amplifica por el calentamiento global causado por la actividad humana. El aumento sostenido de la temperatura promedio del planeta hace que, cuando se presenta un evento Niño, las anomalías en la temperatura del océano sean más extremas y duren más tiempo, lo que intensifica las consecuencias en el clima mundial.

El cambio climático también altera la frecuencia y la intensidad de los fenómenos extremos asociados a El Niño. Por ejemplo, las olas de calor que antes eran excepcionales ahora se vuelven más comunes y prolongadas, porque el planeta ya parte de una base más cálida. De igual manera, las sequías y las lluvias torrenciales se vuelven más severas, ya que la atmósfera más caliente puede retener mayor cantidad de vapor de agua, lo que intensifica tanto la falta de precipitaciones como los episodios de inundaciones repentinas.

En los países más vulnerables a los efectos del cambio climático, como México y varias naciones de América Latina, los impactos previstos son preocupantes. Se anticipan sequías severas en el norte y centro del país, acompañadas de olas de calor más prolongadas que pondrán en riesgo tanto la salud pública como la producción agrícola. Cultivos básicos como el maíz y el frijol podrían sufrir pérdidas significativas debido a la reducción de lluvias, mientras que las ciudades enfrentarán retos en el suministro de agua. Además, se espera que la actividad ciclónica en el Pacífico aumente, aunque con patrones alterados en el Atlántico, lo que complica la planificación de medidas preventivas. En este sentido, El Niño actúa como un catalizador que expone la vulnerabilidad de los sistemas agrícolas, urbanos y energéticos frente a un clima cada vez más extremo.

La intensificación del fenómeno de El Niño constituye un recordatorio de la urgencia de actuar para mitigar los efectos adversos del cambio climático. Prepararse para estos escenarios no sólo exige medidas de adaptación, sino también acciones decididas para reducir las emisiones contaminantes y limitar la huella climática, de modo que los impactos de este fenómeno no se conviertan en crisis recurrentes de alcance mundial.

Cristopher Ballinas

@crisballinas