En todo el mundo hay gente desaparecida. O en casi todo el mundo. Sobre todo por efecto del factor humano: por razones individuales, la inseguridad, la ambición por obtener recompensas, por extorsiones, por venganzas o locura. Y las policías locales tienen estrategias para contraponer a este fenómeno mundial…
Pero lo que ocurre hoy en México es eso mismo, pero multiplicado; es una ola de desaparición de personas que son una catástrofe social, un magno fenómeno desproporcionado y trágico que tiene que ver con lo criminal, con ingobernabilidad, falta de seguridad, ausencia de protocolos de cuidado del ser humano, de predominio del crimen y la violencia en el país, es la falta de sensibilidad humana desde el gobierno federal, estatales o municipales ante el dolor humano.
Es la incapacidad de las áreas de la seguridad pública nacionales o regionales para poner fin a este fenómeno extraordinario y fatal. Es también un tema de derechos humanos que, por supuesto, no es atendido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que hoy está en franco abandono, e incapacidad; una Institución que protegía a la sociedad pero que ya no la protege…
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… Una institución cuya titular no entiende que proteger al régimen no es proteger los derechos humanos y por tanto la sociedad pierde un brazo importante para su protección…
En todo caso, lo que ocurre con la desaparición de seres humanos en México es una tragedia para muchos; lo es para quien desaparece y no tiene forma de comunicarse con su familia o seres queridos; lo es porque su familia ignora su paradero…
… No sabe si está vivo o no; si está en condición de sometimiento por violentos; si desaparecieron por voluntad propia y no quieren informar su paradero…si fueron asesinados… si están siendo golpeados u obligados a cometer delitos en contra de su voluntad: tantos factores que pudieran incidir en un solo gran problema: la desaparición de personas.
El primer paso para conocer la tragedia que se vive en México es la de los homicidios dolosos: Según datos oficiales –subrayado datos oficiales–, con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y las cifras preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y del Gabinete de Seguridad, el total aproximado de víctimas de homicidio doloso en México desde enero de 2019 hasta febrero de 2026 supera los 210 mil casos.
Especialistas en la materia dicen que estas cifras podrían estar maquilladas porque la autoridad disminuyó estas cifras por razones de índole política-electoral, y por tanto son más los homicidios dolosos que muchos de esos homicidios dolosos aparecen como desaparecidos.
Y por lo mismo, ante la insistente pregunta de cuántos desaparecidos hay en México de 2019 a la fecha, la presidencia de la República desestimaba la inquietud social y alargaba la fecha de entrega de los datos, unos datos que también habrían de reflejar la interrogante de muchos en México: ¿o muertos o desaparecidos?…
Así que de no muy buena gana el viernes 27 de marzo, cuando la efervescencia vacacional empieza y, por lo mismo, la presidencia de México dio a conocer cifras oficiales de desaparecidos, al final unas cifras que parecen inverosímiles por la manera como tratan de disimular la desaparición, aunque los desaparecidos son eso: desaparecidos, no obstante ahora parece que estos son doblemente desaparecidos, en la vida real y en las cifras de gobierno.
Durante la conferencia matutina desde Palacio Nacional, la mandataria explicó que el documento integra información actualizada sobre los registros oficiales, así como los trabajos de búsqueda y localización que se han reforzado en los últimos meses: “Es un informe integral que busca dar claridad sobre dónde estamos y qué acciones estamos tomando”.
De acuerdo al desglose con cifras, sin probarlas, se dijo que “de las más de 130 mil personas desaparecidas, el 33 por ciento no ha tenido ningún tipo de ‘actividad’ tras su desaparición; el 31 por ciento sí ha tenido actividad y el 36 por ciento responden a casos con datos ‘insuficientes’.
Lo anterior conduce a una conclusión de Claudia Sheinbaum y su equipo: El número mínimo de desaparecidos que cuenta México ahora mismo es ese 33 por ciento, es decir, 43,128 personas, reportadas como desaparecidas desde 2006 a la fecha, que no han tenido actividad alguna desde que fueron reportadas como desaparecidas.
Por supuesto la cifra de 43 mil desaparecidos desde 2006 ha causado estupor en la sociedad mexicana y muy particularmente entre ONG’s y entre madres buscadoras que claman por cifras reales y no disminuidas por razones de política-electoral.
El tema es: ¿dónde están todos estos desaparecidos? ¿Qué se ha hecho desde el gobierno federal, estatales y municipales para encontrarlos? ¿Qué se hace para evitar este problema que daña a toda la sociedad mexicana? ¿Cuál es la cifra real?
¿En dónde están los aparatos de seguridad para garantizar que no haya más desaparecidos? ¿Por qué rasurar estas cifras cuando son miles de familias que hoy mismo claman por encontrar a sus familiares, amigos, conocidos desaparecidos?
¿Quién propició este ambiente de inseguridad, drama, tragedia por tantos homicidios dolosos y desapariciones? ¿Quién propicia la impunidad para no castigar a quienes cometen estos delitos?
Mientras tanto el país inicia ya el Mundial de Futbol y, como en 1968, el gobierno mexicano habrá de repetir “Todo es posible en la paz”.
