¿Hay oposición en México hoy mismo? ¿Deveras existe? ¿Deveras está ahí para ser contrapeso del gobierno en el poder y garantizar la voluntad de la mayoría que no votó en las urnas por ese gobierno? En 2027 habrá elecciones intermedias, gubernaturas, alcaldías, legislaturas… ¿Tenemos una oposición fuerte por la que el gobierno en el poder tuviera el temor de perder las elecciones?
En toda democracia hay oposición. Una oposición que se opone al gobierno en turno porque no corresponde a su naturaleza la ideología que pregona el régimen. La oposición busca congraciarse con la ciudadanía para fortalecer su cuerpo político e ideológico y para obtener mayor número de votos en elecciones y así hacerse del poder político y administrativo del país.
A saber: la oposición en democracia es fundamental para garantizar el equilibrio de poder, actúa como contrapeso al gobierno en turno; es su deber fiscalizar la gestión pública y ofrecer alternativas políticas así como proteger los derechos de las minorías y asegurar la transparencia, evitando la concentración de poder y fomentando un debate plural y constructivo.
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Pone límites a la autoridad para evitar abusos y garantizar la legalidad; inspecciona las acciones del gobierno y denuncia irregularidades ante instancias judiciales o la opinión pública. Propone políticas públicas alternativas y representa a los ciudadanos que no votaron por el gobierno en turno.
Articula el conflicto político conforme a las reglas democráticas, enriqueciendo el debate público y buscando soluciones consensuadas. Actúa con lealtad al sistema democrático, buscando el bienestar común en lugar de simplemente obstaculizar por intereses partidistas.
Una buena oposición no busca únicamente entorpecer, sino garantizar que el gobierno sea diligente y transparente, actuando como una "sombra" que asegura la legitimidad del régimen.
Pues sí, y sí. Pero no. Resulta que esto, que en teoría debiera ser, en México no ocurre. No tenemos una oposición fuerte, recia, coherente con la ideología con la que se supone que se presenta ante la ciudadanía para convencerlos de sus virtudes y soluciones; no se vislumbra en ella esa ideología con la que como partidos políticos se registraron ante la autoridad electoral.
El Partido Acción Nacional (PAN) está francamente desdibujado, con una dirigencia más contestataria que operativa. Más cerca del gobierno en tanto su acérrimo adversario, pero sin conexión con la gran cantidad de mexicanos que no se entienden con la 4T-Morena.
Jorge Romero Herrera, su dirigente pone puntos sobre las íes del gobierno y legislativo pero no llega a más. Así, muchos opositores sin partido no se encuentran en el PAN para los comicios del 2027 y sobre todo para 2030, que será el cambio presidencial. De hecho, no se le ven piernas de jinete para ganar u obtener ganancias políticas en las dos elecciones siguientes.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) vive días que parecen de agonía. Alejandro Moreno, “Alito” vive enfrentado al gobierno y a los adversarios políticos en el legislativo y en el gobierno de Morena a manera personal. Gasta sus cartuchos políticos en discusiones y confrontaciones sin llegar a calar en la ciudadanía.
De hecho, da la impresión de que no piensa en la ciudadanía, pero sí en su propia figura política. Se anuncia como la única oposición coherente y sólida, sin que esto signifique nada para el elector que no se encuentra en sus acciones políticas.
A poco más de un año de las elecciones del 27, apenas creó su grupo de “Defensores de México”, integrado por representantes priistas en toda la República y coordinados por Rosario Robles.
Pero nada, tarde para iniciar una convocatoria para defender a México cuando esa defensa debiera ser diario y sumando voluntades desde que perdió el poder político el PRI, con la excepción de gubernaturas y posiciones legislativas que, sin bases militantes, ni ciudadanos dispuestos, no parece que vayan a más en las próximas elecciones. ¿Por qué? Porque simple y sencillamente se desdibujó el PRI avasallado por su incapacidad para reponerse del fracaso.
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) está prácticamente desaparecido. La opción de izquierda que fue, permitió que Morena-4T, se ungiera como lo que no es: un partido de izquierda. Un partido de izquierda que no lo es porque se ha quedado en el populismo exacerbado y dañino de la democracia. El PRD es lo que pudo haber sido, y no fue. Y ya no será.
“Movimiento ciudadano” (MC) es impredecible. Un día se muestra opositor, en discurso, al gobierno de Morena-4T, y otro día se le aproxima o se hace a un lado en decisiones legislativas. Ha conseguido gubernaturas y posiciones legislativas, pero aun dista mucho de ser esa oposición por la que los electores dejarían de votar a la fuerza del Estado-Morena. Jorge Álvarez Máynez se enfrenta básicamente a la oposición inexistente. Un poco a modo de rounds de sombra. Pero nada.
Ya hay en el horizonte algunas propuestas de oposición que buscan su registro como partidos políticos. Según el Instituto Nacional Electoral (INE) son 57 organizaciones las que han solicitado su registro como partido político. Algunas de ellas (3) ya han cumplido con todos los requisitos, el resto sigue pendiente. “Somos México” es una opción surgida de la Marea Rosa que confrontó al ex presidente López Obrador. Sigue pendiente.
El problema central es que los ciudadanos que no comulgan con Morena-4T, o quienes desertan de este movimiento-gobierno decepcionados por los excesos de este gobierno o los que son de la izquierda histórica o contemporánea, no tienen opciones reales, fuertes, firmes y acorde con el ideal de país que quieren para el futuro mexicano.
Así, el panorama electoral para 2027 está nebuloso y muy probablemente muchos sufrirán grandes decepciones por sus resultados si, como se ve desde ahora, opera la fuerza del Estado en favor de Morena-4T, lo que saben hacer muy bien y lo harán, para no perder el poder que no necesariamente es democrático.
