GUERRA EN MEDIO ORIENTE

Los diversos frentes de la guerra en Medio Oriente

La guerra iniciada por Israel y EU contra Irán, está reconfigurando algunos de los estándares convencionales de las confrontaciones bélicas. | Ismael Jiménez

Escrito en OPINIÓN el

La guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán, está reconfigurando algunos de los estándares convencionales de las confrontaciones bélicas. Esta es la primera guerra en la que el intercambio de misiles está llevando las batallas a los cielos, más allá de las incursiones aéreas. Los bombardeos especialmente de parte de Irán, han generado por momentos conmoción tanto en sus oponentes como en el resto del mundo, por más que sus adversarios afirmen lo contrario.

Dicho esto, las batallas convencionales de esta guerra quedaron fuera del escenario que, a diferencia de la confrontación entre Rusia y Ucrania ha sido en las líneas de infantería donde se están librando las luchas más intensas, y ha dado paso a cuestionar la capacidad bélica de la federación rusa pero que, a diferencia de la ferocidad con la que Israel y Estados Unidos atacaron Irán, le está dando al derrotado la garantía de poder hacer uso de buena parte de su infraestructura una vez terminada la guerra. A diferencia de los bombardeos en Medio Oriente donde los objetivos de Netanyahu y Trump, son destruir toda infraestructura física y civil de Irán.

La guerra también está ocurriendo en los medios de comunicación donde se esconden los daños de los misiles iraníes a ciudades israelíes tanto en sus infraestructuras energéticas como militares y desalinizadoras, así como las bajas militares y civiles de Estados Unidos e Israel. La confrontación se ha extendido al terreno económico, quizás como nunca antes en un conflicto bélico, pues ha sido evidente que la decisión de Washington de atacar a Irán, pasó no sólo por la invitación de Netanyahu para acabar con su principal enemigo de la región, sino también como un factor de control de los mercados energéticos

En este espacio hemos hablado recuerrentemente de que se estaba fraguando una guerra energética que comenzó desde Washington para controlar el flujo de los mercados financieros en torno al sector energético. Desde los bancos y fondos de inversión de Estados Unidos se podrían controlar no sólo la producción de petróleo, sino también las tecnologías de otro tipo de energías, la infraestructura y los bienes de capital de un sector que será crucial para los siguientes cien años.

Desde Washington, la ruta estuvo clara, la incursión en Venezuela que a todas luces fue una agresión a la soberanía de un país sin un motivo aparente, asentado en los estatutos del derecho internacional, tenía por objetivo asegurar para Estados Unidos la producción de petróleo para poder solventar el plan trazado para  atacar Irán. Con ello, se pretendía además de beneficiar a las empresas estadounidenses, garantizar la estabilidad de los precios internacionales del energético y de paso, cortar el suministro a China que se había convertido en el principal beneficiario del petróleo venezolano.

El control y manipulación de los mercados financieros es la carta fuerte de Trump en el ataque a Irán, pues con el “aseguramiento” del petróleo venezolano calcularon que podían soportar la volatilidad que pudiera generar la operación “furia épica”, que apostaron duraría pocos días. El asunto es que la apuesta no resultó como lo calcularon Washington e Israel, pues la reacción de Irán fue de tal magnitud que en pocos días el precio del petróleo rebasó los 100 dólares por barril.

Por supuesto, habrá quien opine que el precio del petróleo se mantiene en la zona de los 100 dólares pese a que ya ha tocado los 115 dólares. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán y el bombardeo a los principales centros de producción de petróleo de la región, además de amenazar con cerrar el mar rojo, explotó en los mercados financieros que estiman que el precio del barril de petróleo podría salirse de control de continuar el conflicto. 

Irán estudió e identificó perfectamente la estrategia de Washington y está golpeando con fuerza el corazón de donde emanan los principales movimientos financieros del sector energético provocando una escalada sin precedentes que podría generar una crisis energética global. Así que, el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados de liberar reservas de petróleo, por ahora, sólo parecen haber sido medidas paleativas. 

Este escenario llevó a Donald Trump anunciar un cese al fuego por cinco días con la intención de evitar que el precio de petróleo rebase los 120 dólares, luego de que Irán atacara el pasado fin de semana la planta de energía nuclear en la ciudad de Dimona en Israel

La “tregua” no pactada por Irán, puede ser cualquier cosa, desde un plan para reordenar los ataques estadounidenses, pues se anticipa la llegada de la infantería norteamericana al país persa el próximo viernes, hasta un respiro a los mercados financieros con la consabida reducción de pérdidas por la escalada de precios en los mercados financieros.

Por ahora, bajo las condiciones actuales, el gran ganador parece ser China porque aunque los ataques a Venezuela e Irán tenían como objetivo recortar y entorpecer el suministro de petróleo al gigante asiático, el derrotero de los acontecimientos con la retirada momentánea de Estados Unidos, le garantizan el suministro de petróleo proveniente de Oriente Medio a un precio controlado desde Washington

Donald Trump inició una guerra con el objetivo de asegurarse el control de una región que no podían controlar sin la ayuda de Netanyahu quien ha convertido su cruzada colonialista en una batalla que está muy cerca de arrastrar al resto del mundo a una conflagración global pues, pese a la “tregua” del cese al fuego en Palestina, Israel continúa bombardeando Gaza, el sur del Líbano y Cisjordania.

Fiel a su estilo, con la habitual narrativa de manipulación y engaño, Trump anunció un “alto al fuego” para según él, negociar con los “líderes” iraníes, algo que pronto salieron a desmentir las autoridades de Irán que como respuesta anunciaron que seguirán atacando objetivos estadounidenses e israelíes en la zona. 

Los acontecimientos amenazan con extenderse e involucrar a otras naciones en esta guerra en la que Trump insiste en involucrar a Europa para “liberar” el estrecho de Ormuz. Pero la “misión” es de un peligro enorme pues más países involucrados podría llevar el conflicto a un camino sin retorno. Es menester, si queremos detener un conflicto mayor, “recobrar nuestro derecho a inconformarnos con lo provocado por quienes se sienten dueños del mundo”, como lo dijo Lula da Silvia en su ovacionado discurso en la reciente reunión de la CELAC.

Ismael Jiménez

@ijm14