GUERRA EN IRÁN

La guerra de Trump, la desesperación y los estertores del imperio

Los acontecimientos de la guerra no están resultando como lo habían previsto Netanyahu y Trump, aunque sus discursos desborden elocuencia positiva, sus reacciones y decisiones de los últimos días dicen lo contrario.| Ismael Jiménez

Escrito en OPINIÓN el

Al cierre de esta entrega, los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra Irán se han intensificado, pero no porque el país persa esté siendo sometido, sino porque la capacidad e intensidad de la respuesta del ejército iraní está fuera de todo lo presupuestado.

La guerra incitada por Netanyahu y seguida en comparsa por Trump, presagia salirse del script que Washington había calculado, Irán fue subestimado por sus adversarios y ahora la guerra parece comenzar a reconfigurar la correlación de fuerzas entre los actores.

Irán ha causado daños en la infraestructura militar de los Estados Unidos como nunca antes nadie lo había hecho, la totalidad de sus bases militares en Medio Oriente están prácticamente destruidas, esa es la razón por la que el gobierno de Teherán ha bombardeado desde el día uno de iniciado el conflicto a todos sus vecinos de la zona que albergan por voluntad u obligados una base militar norteamericana.

Se estima que, hasta este momento, Irán ha lanzado poco más de 55 ataques todos con una lluvia abrumadora de misiles y enjambres de drones kamikazes que han dañado buena parte de la infraestructura en Israel, el aeropuerto Ben Gurion, al menos una planta desalinizadora de agua, la oficina central de Netanyahu y las principales ciudades de ese país están bajo escombros. El portaaviones Gerald Ford y el Abraham Lincoln han sido objetos de constantes ataques, no han sido hundidos, por el momento, pero los reportes indican que ambos navíos tienen severas afectaciones que les impiden operar con normalidad. Han sido derrumbados al menos ocho aviones de combate F15 algo impensable en otro momento y existen reportes de que un avión que transportaba equipo táctico fue derribado durante el fin de semana.

Tanto el ejército de Estados Unidos como el de Israel ya reportan bajas importantes, pero sin que los gobiernos precisen el número exacto de decesos militares y civiles. De hecho, Irán ha bombardeado varias embajadas estadounidenses en la región, así como dos bancos norteamericanos, uno ubicado en Emiratos Árabes Unidos y otro en Baréin.

Quizás algunos de los lectores duden de estos datos porque hay pocas imágenes se dirán, el asunto es que, de este lado del planeta, las imágenes de los impactos de los misiles iraníes a la infraestructura de Israel y las bases militares estadounidenses no están siendo transmitidas. Lo único que vemos son los ataques contra Irán quien tampoco precisa bajas en el ejército salvo los decesos civiles por los bombardeos de Israel y Estados Unidos.

La guerra también se está librando en los medios de comunicación, pero de este lado de occidente las noticias deben alinearse a los intereses del lobby sionista en Washington que sólo muestra la “eficiencia” de los operativos coordinados por Israel y Estados Unidos, el asunto es que esa manipulación le hace creer a la opinión pública que el ejército iraní es estúpido y que las audiencias también lo son. El Papa León XIV tardó por ejemplo tres semanas en salir a manifestar que cesen las hostilidades. 

Pero el asunto va un poco más allá pues cualquier indicio de información que se perciba como prejuicio o denostación hacia Israel es considerado como un acto antisemita. Así que la censura planeada y consensuada se convierte en una práctica recurrente en casi todos los medios de comunicación occidentales, incluidos los mexicanos. 

Así observamos como la “muerte” de Alí Jamenei se viralizó en occidente inmediatamente, aún antes de que las autoridades iraníes lo confirmaran, en contraste, el derribo del primer F15 se quiso maquillar con el argumento de que había sido un “error” de fuego amigo. El argumento se vino abajo cuando fueron derribadas cuatros aeronaves más. 

Otro ejemplo de la manipulación de los hechos fue la posible muerte de Netanyahu, desde el jueves de la semana pasada y durante todo el fin de semana, creció el rumor de manera “extraoficial” pues los medios occidentales callaron, sobre la muerte de Netanyahu, no fue sino hasta este lunes que el mandatario israelí apareció en una “cafetería pública” desmintiendo su deceso. Curioso porque todo este hecho ocurrió justo cuando el ejército de Irán sentenció que lo perseguiría y lo cazaría hasta terminar con su vida. Ese hecho contrastó con la nota que se viralizó sobre el ataque a Mojtaba Khamenei quien, según los medios occidentales, está mal herido y desfigurado luego de ser atacado un avión en el que presuntamente estaba el recién nombrado líder de Irán.

Lo cierto es que los acontecimientos de la guerra no están resultando como lo había previsto Netanyahu y Donald Trump y aunque sus discursos están repletos de palabras que desbordan una elocuencia positiva, sus reacciones y decisiones de los últimos días dicen lo contrario. 

En principio, Trump aseguró que la campaña contra Irán, mantendría estables los mercados, de hecho, con los primeros indicios del aumento de los precios del petróleo, con una declaración que en su momento contuvo el alza de precios. Sin embargo, el éxito y los daños generados por los misiles iraníes aumentaron la incertidumbre y en menos de dos días, el barril de petróleo llegó a los 100 dólares.

Ante ello, Trump decidió liberar 172 millones de barriles de petróleo de sus reservas e involucró a otros 31 países para hacer lo mismo con lo que se liberaron 400 millones de barriles con el objeto primordial de contener el incremento del precio del barril de petróleo que apuntaba ya hacia los 110 dólares por barril. 

Pero la gota que derramó el vaso y evidencia la desesperación de Washington para que los precios del petróleo no se salgan de control, Trump intentó arengar a los países de la OTAN para atacar a Irán y “liberar” el estrecho de Ormuz por donde hasta ahora de acuerdo con el gobierno de Irán, sólo podrán transitar aquellos buques que paguen el petróleo en petroyuanes y que no sean aliados de Estados Unidos.

Y aunque los países de la OTAN ya comienzan a verse afectados por esta condición de peaje para cruzar el estrecho de Ormuz, se negaron a seguir, por ahora, la aventura bélica de Trump contra Irán.

Es un hecho que, si la guerra estuviera favoreciendo a Estados Unidos e Israel, Trump no habría pedido ayuda a la OTAN ni tampoco estaría tomando medidas paliativas para controlar los precios del petróleo, cierto, es muy posible que no estemos viendo en su totalidad los impactos de los bombardeos por ambas partes y para ser sincero, es posible que, ni Alí Jamenei, ni Netanyahu, estén muertos, pero de esto, hablaremos en la próxima entrega.

 

Ismael Jiménez 

@ijm14