LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Crisis global de libertad de expresión

El Informe Mundial sobre las Tendencias de la Libertad de Expresión y el Desarrollo de los Medios 2022-2025, revela que hay un declive de alrededor de 10% en cuanto a la garantía de ese derecho a escala global. | Leonardo Bastida

Escrito en OPINIÓN el

En las últimas semanas hemos insistido en este espacio en el estado de derecho a la libertad de expresión en el país, derivado del registro de asesinatos de quienes se dedican al ejercicio periodístico y son víctimas de ataques violentos como consecuencia de su actividad profesional. Y en la persecución judicial hacia algunas y algunos comunicadores motivada por la incomodidad provocada por sus productos periodísticos en ciertos sectores de poder y de gobierno. 

Sin embargo, el fenómeno no es aislado, pues ante ciertos cambios en la configuración política del mundo, con una marcada tendencia hacia las corrientes de pensamiento conservador, la libertad de expresión ha quedado en entredicho, ha sido coercionada o se ha limitado, pues, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Tendencias de la Libertad de Expresión y el Desarrollo de los Medios 2022-2025, realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, hay un declive de alrededor de 10% en cuanto a la garantía de ese derecho a escala global. 

Parte de este declive deriva de la medición de factores como el debilitamiento de los parlamentos o cámara de representantes y las instituciones judiciales, la caída de los niveles de confianza pública y profundización de la polarización entre diferentes bandos y posturas ideológicas, el retroceso en materia de igualdad; una creciente hostilidad hacia los periodistas, científicos e investigadores ambientales; el creciente dominio de las grandes empresas tecnológicas, las cuales, desafortunadamente han creado un terreno fértil para la propagación del discurso de odio y la desinformación en internet , y el rápido auge de la inteligencia artificial generativa y su impacto en los medios de comunicación. 

Algunas cifras recabadas para el documento indican que de 2012 a la fecha ha habido un incremento de autocensura de 63%; un aumento de 48% de las intenciones de los gobiernos por controlar y restringir los medios de comunicación. Se considera que hay un retroceso de la democracia, pues 72% de la población vive en un régimen no democrático; hay 160 estados en los que hay leyes vigentes que castigan la difamación, y se han registrado 361 encarcelamientos de periodistas a lo largo de este período de tiempo. 

Sobre violencia y amenazas contra periodistas, hay un registro de 310 asesinatos a nivel mundial en los últimos cuatro años y 85 por ciento de estos continúan impunes. En el caso de quienes cubren temas dedicados al medio ambiente, la situación es compleja debido a que se han documentado 749 periodistas atacados entre 2009 y 2023, de los cuales, 46 fueron asesinados. En el caso de las mujeres, se han atacado a 283 en los últimos tres años, la mayoría de ellos en línea, aunque, desafortunadamente, 24 han sido asesinadas. 

En cuanto a confianza, siete de cada 10 personas creen que los periodistas, los gobiernos y los líderes empresariales engañan deliberadamente al público, 67% de las personas usuarias de internet ha visto algún mensaje de odio colgado en la red y nueve de cada 10 votantes temen que la desinformación afecte un proceso electoral. En el caso de la desinformación, se ha registrado un aumento de 21 a 40% de notas en cuyo contenido se niega la existencia del cambio climático. 

Algunos datos alentadores revelan que han aumentado las colaboraciones en las investigaciones periodísticas transfronterizas; más personas han pagado por algún servicio de noticias en línea. Se han desarrollado proyectos de gobernanza participativa, y en 96 de 194 países se reconocen legalmente los medios comunitarios.

La crisis de la garantía del derecho a la libertad de expresión, y los derechos que derivan de ella, es latente, a pesar de que se pronosticaba que la Gran Red Mundial iba a permitir la liberación de las cadenas de los grandes corporativos de comunicación, parece ser que ha terminado por acotar la difusión de la información relevante para la sociedad. Por ello, no se debe permitir a los gobiernos y a los corporativos convertirse en los únicos canales de comunicación y de información, y se debe pugnar e impulsar el periodismo libre e independiente, necesario en tiempos en los que una aplanadora de propaganda está funcionando de manera óptima. 

Leonardo Bastida

@leonardobastida