#RECOVECOS

Julio Scherer Ibarra: así se tumbó a un ministro de la Corte

Un tema que llama la atención del libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer, es la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora, vinculada a presiones desde la Fiscalía General de la República. | Jorge Ramos Pérez

Escrito en OPINIÓN el

El libro Ni venganza ni perdón de Julio Scherer Ibarra contiene muchos detalles que revelan los entresijos del poder de la autodenominada Cuarta Transformación, la forma de gobernar y administrar de Andrés Manuel López Obrador, que al final de cuentas confirma que actuó como la vieja política, la misma que tanto criticó, con el agravante que fue pésimo administrador y que en el caso de la corrupción resultó con peores historias.

Un tema que me ha llamado la atención es el que refiere en apenas unas líneas en la larga entrevista con el periodista Jorge Fernández Menéndez, quien no profundizó más en el asunto y es el que tiene qué ver con la renuncia de Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En algún momento, Scherer Ibarra cuenta cómo fue que Andrés Manuel López Obrador se decantó por Arturo Zaldívar para presidir la Suprema Corte a partir del 1 de enero de 2019, tras concluir el periodo del ministro Luis María Aguilar. Zaldívar le había dicho en una reunión privada con Scherer, AMLO y su esposa Beatriz Gutiérrez que su apuesta era por el futuro presidente de México, aunque en ese momento aún no era ni candidato presidencial.

“Yo vengo a decirle que voy a estar con usted siempre, que me la voy a jugar con usted”, le habría dicho Zaldívar según el relato de Scherer Ibarra. López Obrador le contestó: “Muchas gracias, don Arturo, yo le quiero decir, que si yo soy presidente de la República, usted va a ser presidente de la Suprema Corte (…) Como Villa y como Zapata, usted se va para el norte y yo me voy pa’l sur y nos vamos a volver a encontrar”.

Los entresijos interesantes los describe así:

“El presidente nos pidió a Olga y a mí ponernos de acuerdo para que nuestro candidato fuera Arturo Zaldívar. Nos reuniríamos Arturo, Olga y yo en la casa de Olga, en Las Lomas. Empezamos a platicar, bebimos tequila, pero Olga nunca dio su brazo a torcer; nunca le dijo a Arturo que lo apoyaría. Lo que Olga enfatizó fue que claramente había dos posiciones: la suya y la de Alfredo. ‘A mí me gustaría que fuera Alfredo —dijo—, pero si tú ganas, te voy a apoyar como secretaria de Gobernación; esa es mi chamba’”.

Scherer Ibarra cuenta que él y Zaldívar salieron de la casa de Sánchez Cordero con la idea de que carecían del respaldo de la secretaria de Gobernación. “Nos reunimos con varios ministros; convencimos a Eduardo Medina Mora sobre por qué debía presidir la Corte Arturo Zaldívar. Cabe comentar que el presidente estaba de acuerdo en que fuera Zaldívar y pensaba que Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena podría ser presidente de la Corte en el siguiente periodo”.

Finalmente, Arturo Zaldívar ganó la votación 7 a 4. 

Pero hay un elemento en el relato a destacar y es la forma como obligaron a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a tirar la toga. El párrafo de marras es el siguiente: 

“Tiempo después, por asuntos legales en que intervino el fiscal Gertz, en donde Medina tenía un problema, Gertz le dijo que lo más conveniente era que entregara su renuncia. Y así fue como uno de los ministros que votó en favor de Arturo se fue de la Suprema Corte”.

Leído el párrafito surgen preguntas: ¿negociaron un perdón con Medina Mora a cambio de que éste cediera su asiento en la Corte? ¿Cómo “intervino” el fiscal Alejandro Gertz Manero? ¿Cuál fue el quid pro quo? ¿Lograron el voto de Medina Mora en favor de Zaldívar, sabiendo Medina Mora que después le pedirían que “entregara su renuncia”? ¿No eran esas las formas de la vieja política, negociar con políticos con expedientes en mano para que no fueran a la cárcel ellos o sus cercanos? ¿Se usaron esas “artes de convencimiento” para lograr que se aprobara la reforma judicial de López Obrador, no sólo en el Congreso…?

Porque sobre la salida de Medina Mora este reportero le ha contado la historia reconstruida (https://lasillarota.com/opinion/columnas/2019/10/7/medina-mora-sorpresa-350225.html) en diversas ocasiones. La primera ocasión fue el 7 de octubre de 2019, menos de un año después de que lo “convencieron” de votar por Zaldívar.

En los #Recovecos del 19 de noviembre del año 2018 se anticipó aquí: 

Medina Mora, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Luis María Aguilar (entonces presidente) no son bien vistos en la cuarta transformación. Por cierto, la cuarta transformación va por una depuración en el Poder Judicial, y los ajustes son para transparentarlo y… ¿para tomar el control?”

Luego, el 26 de agosto de 2022 este reportero regresó al tema (https://lasillarota.com/opinion/columnas/2022/3/6/el-desafuero-de-eduardo-medina-mora-361546.html).

Esto se escribió entonces en este espacio:

Eduardo Medina Mora sabía que el plan de Andrés Manuel López Obrador era desaforarlo. Defenestrarlo. Exhibirlo como un hampón. Esa era la idea. Heredero de un abogado de abolengo, el jurista y ex procurador General de la República sabía perfectamente que iban tras su asiento en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Medina Mora tenía solo cuatro años en el cargo (de un total de quince). Pero lo amenazaron con acusaciones de enriquecimiento ilícito, que ya eran investigadas por la Secretaría de Hacienda, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Fue revisado hasta el tuétano. Le buscaron todo. No encontraron nada. Al final, la Fiscalía General de la República (FGR), de Alejandro Gertz Manero, resolvió mandar el caso al archivo ante la falta de pruebas (…) ¿Por qué, si Eduardo Medina Mora, como abogado, sabía que no le iban a encontrar nada en sus bienes, resolvió renunciar a 11 años más en la Corte? Muy sencillo: sabía que el juicio político en la Cámara de Diputados iba a ser demoledor… políticamente. Porque las huestes en San Lázaro estaban plenamente aleccionadas para hacer pedazos al ministro”.

Extraigo otra cita del libro de Scherer Ibarra que perfila el rol que jugó Arturo Zaldívar como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:

“Me lastima mucho todo lo que han dicho sobre Zaldívar, porque es un hombre muy diligente que hizo un buen trabajo en la Corte. Tiene el problema de que sólo tiene brazo derecho: no tiene mano izquierda, pero cumplió con su chamba”.

Y recordar una frase de López Obrador:

“Cuando estaba el ministro Zaldívar de presidente de la Corte había más recato. Nosotros, respetuosamente, interveníamos. Porque no sólo es la libertad, aún cuando se trata de libertad domiciliaria, para políticos, sino la delincuencia organizada con mucho poder, acaba de suceder casos así en donde los jueces protegen y ordenan que se libere a un delincuente en horas, no 72 horas, en 24 horas y un sábado, y tenemos que andar pendientes para ver si no tienen otras órdenes de aprehensión, en algunos casos sí, y ya no sale. Pero cuando se daban estos hechos y estaba Zaldívar se hablaba con él y él podía, respetuoso de las autonomías de los jueces, pero pensando en el interés general, pensando en la justicia, en proteger a los ciudadanos ante el crimen, hablaba con el juez y le decía ‘cuidado con esto (https://www.youtube.com/watch?v=A1omZxQ8MTQ)”.

Saquen ustedes sus conclusiones.

Punto y aparte

Muy interesante lo que está haciendo la Secretaría de Economía, que encabeza Marcelo Ebrard, en torno a un asunto donde India juega un rol importante. Con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones y fortalecer las cadenas de suministro, el Gobierno de México inició una estrategia para potenciar la fabricación nacional de Ingredientes Farmacéuticos Activos (APIs). Las acciones incluyen hasta la participación de Pemex como proveedor de principios químicos. Y lograron sentar a firmas como Bayer, Sanfer-Probiomed, Apotex, Armstrong, Centrient, TEVA y Cryopharma, entre otras.

Punto final

 En 2027 se renovarán 17 gubernaturas. Y muchas y muchos llevan años haciendo campañas. 

 

Jorge Ramos Pérez

@jorgeramos7773