En una entrevista dada por el filósofo francés, Jacques Ranciére, al grupo Cine y Filosofía. Poéticas de la Condición Humana de la UNAM, cuyo resultado fue el libro En los bordes del cine (UNAM, 2014), menciona que “…el cine es algo que en principio es múltiple, es decir, el cine es a la vez una novedad técnica, es un entretenimiento social, es una utopía del arte novedoso, es una técnica puesta al servicio de las historias a la antigua”, cuya base es el “querer ser un arte del movimiento”.
Pero no sólo eso, pues también puede designar a un lenguaje, e incluso, un mundo propio o hechos que se traducen en las propias películas, y tiene, un cariz político, ya que, de acuerdo con el autor de Les écarts du cinéma, “…el cine, entre entretenimiento y arte, entre un arte que tiene su fe en él mismo y un arte que expresa las transformaciones de la sociedad, los problemas de la política”.
Un par de reflexiones retomadas a propósito del debate recién surgido en la edición actual del Festival de Cine de Berlín (Berlinale) derivado de las declaraciones de uno los integrantes del jurado, Wim Wenders, a propósito de algunas preguntas planteadas en la conferencia de prensa de apertura del festín cinematográfico sobre el conflicto en Palestina y el papel del cine.
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En dicha conferencia, el también cineasta contestó que “…tenemos que mantenernos al margen de la política, porque si hacemos películas deliberadamente políticas entramos en el terreno de la política. Pero somos el contrapeso de la política, somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos".
Esa declaración desató un sinfín de críticas con respecto al papel del cine. Algunas de ellas, muy simbólicas, como la de la escritora Arundhati Roy, quien iba a presentar una comedia en la que fue guionista, y declinó la invitación, tras señalar que "escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto".
Por otra parte, más de 80 actores, directores, guionistas y personas relacionadas con la creación cinematográfica emitieron un desplegado en el que cuestionan la declaración del cineasta alemán al considerar que el cine y la política no pueden estar separados.
Al respecto, hace tres décadas, en una entrevista realizada a Susan Sontag, a fin de explorar su faceta de cinéfila, la filósofa y artista hace una delimitación de la posibilidad de hacer cine con tintes políticos específicos, cuyos mejores ejemplos eran las filmaciones de actos masivos en Alemania en la década de los 30 del siglo pasado o las representaciones de comportamientos estatales mecanizados, lo cual, es muy diferente a realizar un cine que incite a la reflexión política, pues como señala la misma autora, el cine debe incitar a descubrir, pues, en su ensayo La decadencia del cine, señala que “el cine era tanto el libro del arte como el libro de la vida”.
Y, aunque con cierta actitud pesimista con respecto al devenir de la cinematografía, Sontag afirma que siempre habrá películas que logren impresionar y revivir la pasión cinéfila. Sin duda, algunos de estos filmes, son aquellos en los que el realizador o la realizadora desnudan su postura ética, estética y política, cumpliendo con su compromiso artístico ante la sociedad.
