CAMBIO CLIMÁTICO

Cambio Climático cae en importancia en los Riesgos Globales

Es necesario retomar y reforzar la idea de que el cambio climático es un multiplicador de amenazas, hacerlo descender en los innumerables riesgos globales es propiciar una crisis en cascada. | Alicia Fuentes

Escrito en OPINIÓN el

A medida que terminaba el 2025 e iniciaba el 2026, la seguridad internacional se centró en cuestiones armamentistas, alto al fuego, sanciones de todo tipo, rivalidad entre grandes potencias y fragmentación geopolítica. En pocas palabras, los conflictos armados y la confrontación geoeconómica global tomaron una fuerza sin precedentes, mientras tanto los efectos del cambio climático continúan presentes en todos los rincones del orbe y disminuye su importancia crítica.

Al menos, el Foro Económico Mundial le dio menos importancia al cambio climático, amenaza que cayó notablemente en el Informe de Riesgos Globales 2026. Por supuesto, la confrontación geoeconómica global y los conflictos armados son amenazas inminentes, pero restarles valor a los riesgos ambientales equivale a disminuir la importancia a cuestiones como la migración y el desplazamiento forzado de personas por sequía, la competencia por la tierra, el aumento de precios de alimentos, etc., factores que frecuentemente preceden a conflictos armados y terrorismo.

Como ejemplo de lo anterior basta mencionar Yemen, dónde la escasez de agua y la ruina del sector agrícola han profundizado la competencia local y socavado el alto al fuego del conflicto yemení. Por otro lado, el tema de reconstrucción posconflicto se dificulta cuando las sociedades no pueden recomponer sus propios medios de vida, en Siria, por ejemplo, reconstruir infraestructura carretera, eléctrica o sistemas de gobernabilidad y gobernanza es posible, pero hacerlo en suelos degradados o sistemas hídricos en estado crítico incrementa los riesgos de acrecentar dependencias y desigualdades que alimentan la inestabilidad. 

Sin duda, la lucha contra el cambio climático debe lidiar con la agenda política global, pero eso no significa que esta última impida trabajar contra las transformaciones ambientales. De hecho, pese al debilitamiento del multilateralismo en todos los ámbitos, la acción climática es una de las pocas áreas en las que la cooperación internacional todavía es posible, especialmente aquella enfocada en restaurar suelos, gestionar suministros de agua y alimentos, así como garantizar el acceso a energía, todos estos elementos son clave y pueden contribuir con la estabilidad global, que parece estar en riesgo apremiante por conflictos armados y rivalidades geoeconómicas. 

En este sentido, pese a la retirada de Estados Unidos de los acuerdos climáticos, la ahora disminuida cooperación internacional puede enfocarse en la restauración de la tierra, el acceso al agua y la agricultura sostenible, sectores que podrían integrarse en los planes de reconstrucción postconflicto, los cuales también deben verse como importantes inversiones de seguridad y en dónde agencias de desarrollo, militares y actores locales pueden alinearse.

El binomio clima-seguridad es primordial para la dinámica de los conflictos y para la estabilización posconflicto. Hacer caso omiso al nexo clima-seguridad es como abordar parte de un conflicto al mismo tiempo que se descuidan las causas que lo impulsaron. A estas alturas es necesario retomar y reforzar la idea de que el cambio climático es un multiplicador de amenazas, hacerlo descender en los innumerables riesgos globales es propiciar una crisis en cascada. 

 

Alicia Fuentes

@alifur1