JORNADA LABORAL 40 HORAS

Reducción de la jornada laboral en México

La reforma en materia de reducción de la jornada laboral para adecuarse a un máximo de 40 horas laborables a la semana reconoce la necesidad de vincular la salud mental, el descanso y esparcimiento con la productividad y mejor rendimiento laboral. | Beatriz Mojica Morga

Escrito en OPINIÓN el

El Senado de la República aprobó la iniciativa enviada por la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, que reforma el artículo 123, apartado A, de la Constitución, en materia de reducción de la jornada laboral para adecuarse a un máximo de 40 horas laborables a la semana. Con esta reforma se da un giro histórico, un paso más en la conformación de una sociedad de derechos donde el trabajo y el tiempo libre no estén confrontados, por el contrario, se reconozca la necesidad de vincular la salud mental, el descanso y esparcimiento con la productividad y mejor rendimiento laboral.

El contenido del artículo 123 en la Constitución de 1917, incorporó los derechos laborales de las personas trabajadoras, siendo el primer caso mundial en el que dichos derechos adquirieron rango constitucional, conformando una acción jurídica, política y social relevante y vanguardista, ya que el trabajo dejó de ser visto como un simple contrato comercial privado para concebirse como un derecho social protegido por el Estado.

La aprobación de esta iniciativa para alcanzar gradualmente un máximo de 40 horas laborables a la semana, con opción de ganar horas extras, se incorpora como un derecho garantizado para las personas trabajadoras. Es el inicio de un proceso gradual que permitirá una mejor estructura del tiempo laboral y la vida privada y familiar de las personas trabajadoras. 

Durante décadas, los gobiernos del PRI y el PAN, decidieron ignorar la recomendación 116 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue aprobada en 1962, que impulsa la reducción progresiva de la jornada laboral a 40 horas semanales sin disminuir el salario, promoviendo el equilibrio vida-trabajo y mejorando la productividad, que es justo lo que ahora se ha aprobado, mediante una adopción gradual, de acuerdo a la realidad económica mexicana y mediante el diálogo entre las fuerzas laboral, empresarial y gubernamental.

La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales se inscribe, también, en el compromiso de mejorar la calidad de vida, la salud y la equidad de género de las mujeres trabajadoras. La reducción de la doble jornada laboral para las mujeres trabajadoras empieza por la jornada formal de trabajo y debe implicar mayor tiempo personal para ellas y no constituir un incremento de la jornada laboral no remunerada. Por eso este es solo otro paso hacia la igualdad sustantiva que hay que proteger para que no derive en una desigualdad y mayor carga de trabajo fuera del mundo laboral formal y remunerado.

Debemos estar conscientes de que este avance que hoy impulsamos para las y los trabajadores en México, ocurre en el marco de procesos que están alterando la esfera laboral como la concebimos desde el siglo pasado y lo que va del siglo XXI. Por una parte, estamos en el proceso de revisión del T-MEC con nuestros socios comerciales de América del Norte. Por otro lado, asistimos al inicio de la transformación del trabajo con la irrupción de la inteligencia artificial en el nuevo mundo laboral

El reto como país es proteger y mejorar los derechos laborales, impulsar el crecimiento económico mediante todas las acciones que contribuyan al fortalecimiento de las empresas en todas las actividades económicas, regiones y ramas productivas, mientras al mismo tiempo destinamos tiempo y recursos para fomentar la innovación, la reconfiguración de trabajos y la normatividad que la regule.

Este paso adelante en materia laboral incluye el reconocimiento al compromiso social de quienes arriesgan su capital y generan empleos formales. Las y los legisladores, como parte del Estado mexicano, tenemos la responsabilidad de proveer de mejores condiciones jurídicas para el crecimiento y desarrollo del país a través del trabajo y la productividad, así como las condiciones que permitan el desarrollo de ambos. Es un paso histórico que se enmarca en el humanismo mexicano que impulsa la Cuarta Transformación.

Beatriz Mojica Morga

@Beatriz_Mojica