Vine a Santa Fe en Nuevo México, esperando ver turistas con sombrero y galerías llenas de arte que nadie compra. Y sí, hay algo de eso. Se parece de pronto a San Miguel de Allende, en Guanajuato.
Pero también hay algo que en México suena casi a ciencia ficción: aquí hay un Estado que paga por el arte. No lo tolera, no lo usa como foto de campaña, no lo encierra en un museo polvoriento. Lo compra, lo encarga, lo exhibe y -oh milagro burocrático- lo presume como parte del patrimonio público.
En el Capitolio de Nuevo México, conocido como The Roundhouse, las paredes están tapizadas de obras de artistas locales: óleos, esculturas, textiles, fotografías, grabados.
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Y no son “donaciones” disfrazadas ni préstamos temporales. Es arte adquirido con dinero público, producto de una política estatal de apoyo a los creadores.
Aquí, el arte no es un adorno: es un asunto de Estado. Las calles respiran arte. Es curioso entrar a un edificio gubernamental y encontrar color, textura, ideas.
En México, uno entra a un congreso o palacio de gobierno y lo primero que encuentra es una placa dorada con nombres de funcionarios -los verdaderos artistas del presupuesto–. En Santa Fe, en cambio, uno mira y comprende que este lugar respira arte porque hay una decisión política detrás: que la creatividad también es infraestructura.
Claro, el paisaje ayuda. Esta ciudad vive del arte como el desierto vive del sol.
Hay galerías en cada calle, esculturas en las glorietas, murales que no intentan cambiar el mundo, sino hacerlo un poco más bello. Pero lo admirable es que el Estado invierta en eso. Que entienda que apoyar a un artista local también es fortalecer una identidad colectiva.
Salir de un Capitolio donde las decisiones se toman literalmente rodeadas de arte te deja pensando: ¿cómo sería México si la cultura no sobreviviera a pesar del gobierno, sino gracias a él?
Tal vez algún día tengamos legislaturas cubiertas de pintura y no de pretextos; tal vez el arte también llegue a ocupar su escaño.
Tenemos mucho que aprender de Santa Fe. Aquí en Nuevo México.
