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America First o America Alone

La política comercial y diplomática estadounidense fue diseñada como un tablero de ajedrez: con aliados, socios, adversarios, enemigos, y con piezas que se podían sacrificar en nombre del interés nacional. | Eduardo Zerón García

Escrito en OPINIÓN el

Hace apenas unos años —o incluso meses— habría sido impensable que Europa considerara firmar un tratado de libre comercio con China, o que lo mismo hicieran Japón y Corea. También parecería inverosímil que Rusia se planteara reparar el gasoducto Nord Stream para reabastecer a Europa, o que los Estados Unidos estuvieran en franco diálogo abierto con Putin para negociar el fin de la guerra en Ucrania. Incluso sería difícil imaginar que Canadá y Dinamarca estuvieran enfrascados en una disputa territorial con los americanos por su interés de compra o que México se movilizara activamente frente a una posible invasión. Sin embargo, este es el mundo de hoy.

La política comercial y diplomática estadounidense fue diseñada como un tablero de ajedrez: con aliados, socios, adversarios y enemigos, y con piezas que se podían sacrificar en nombre del interés nacional. Esta lógica aún persiste, pero el nivel de polarización e incertidumbre podría comenzar a aislar a Estados Unidos. El mundo ya no se somete: se adapta. En vez de arrodillarse ante la imposición, muchos países tienden una mano a Washington y otra al mundo, se diversifican en espera de algo mejor, a tal grado que antiguos enemigos comienzan a encontrar terreno común con viejos aliados de Estados Unidos.

Hace unos días, el exsecretario de Estado Antony Blinken advirtió que esta lógica podría convertir el lema “America First” en un “America Alone”. En un mundo globalizado como el nuestro, un desacoplamiento total es prácticamente imposible. Lo que veremos, en todo caso, son tratados bilaterales 1 a 1 que busquen esquivar aranceles, aunque la política exterior —y la confianza— se resentirán.

Blinken recordó que cuando Estados Unidos inició una guerra económica contra China, lo que parecía el inicio de un gran desacoplamiento fue en realidad reducir el riesgo y diversificar: seguir comerciando con China en ciertos sectores que es bueno para el comercio bilateral e internacional pero evitar áreas sensibles como los semiconductores, para proteger su seguridad nacional.

Hoy, el resto del mundo parece estar haciendo lo mismo, pero respecto a Estados Unidos. La razón: pérdida de confianza. No hay certeza sobre el rumbo, ni claridad sobre si lo que hoy se negocia tendrá validez mañana. Y cuando el mundo percibe esa debilidad, actúa en función de sus propios intereses. La gran pregunta es: ¿qué está viendo México en todo esto? ¿Podemos seguir asumiendo que “cuando a Estados Unidos le da gripe, a México le da pulmonía”?

No se debe malinterpretar: cuando un líder busca transformar las condiciones de vida de su pueblo, no solo es válido, es su obligación. Es legítimo intentar reducir el déficit comercial, eficientar el gasto, mejorar el empleo o ampliar la base tributaria para fortalecer las finanzas públicas y garantizar seguridad, pero debemos de esperar un segundo piso de esta estrategia. 

Una guerra comercial o económica no puede librarse de manera unilateral, y mucho menos contra los propios aliados. A estas alturas, nadie en el mundo desconoce el estilo negociador del presidente Trump: logra ventajas bastas cuando tiene el pie en el cuello de los demás. Pero en ese juego, la moneda tiene dos caras, y una de ellas es el aislamiento.

Tal vez el reto del gobierno mexicano será el de incluir el papel de México como socio comercial de EU, pero también como actor en el T-MEC y si es que este tratado persistirá una vez que comience su renegociación en 2026. México tendrá que buscar equilibrar su dependencia económica con autonomía estratégica y entender su papel en un mundo multipolar emergente o quedar aislado y solo en esa dependencia que aún mantiene con EU.

Moneda en el aire: El miedo de Claudia.  

En una llamada telefónica con la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, el presidente Trump le ofreció el apoyo de sus fuerzas armadas para atacar el problema del narcotráfico, a lo que la respuesta será un contundente no, sin reparos el presidente Trump advirtió que Sheinbaum tiene miedo de los cárteles.  ¿El Estado tiene miedo de hacer frente a los cárteles? El Estado nunca puede tener miedo a nada. 

 

Eduardo Zerón García

@EZeronG