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México, bisagra estratégica

El Plan Puebla Panamá dejó una hoja de ruta clara para la cooperación entre México y Centroamérica. | Florencio Salazar*

Escrito en OPINIÓN el

Al inicio del siglo XXI, la política exterior de México osciló entre dos visiones opuestas: profundizar la cercanía con Estados Unidos y Canadá o fortalecer los lazos con Centroamérica. El Plan Puebla Panamá (PPP), lanzado en el año 2000 por el presidente Vicente Fox, representó el proyecto más ambicioso de cooperación para el desarrollo del istmo. Sin embargo, el plan fue desmantelado y sustituido por a CELAC durante el gobierno de Felipe Calderón, dejando inconcluso un proyecto estratégico para la región. Ante los desafíos de la administración Trump, es necesario recuperar y actualizar esa propuesta, combinando la cercanía tripartita con políticas claras de migración y desarrollo regional.

El PPP logró avances significativos, como la planeación regional del sur-sureste de México y Centroamérica, y financiamientos preferenciales por más de 4,300 millones de dólares gestionados por el BID y otros bancos de desarrollo. Entre los proyectos destacados estuvo la integración eléctrica regional, coordinada técnicamente por el BID, CEPAL y BCIE, con el SICA como secretario técnico. Sin embargo, a insistencia del canciller Jorge G. Castañeda, el plan pasó a manos de la cancillería y terminó bajo la gestión de un funcionario de tercer nivel, perdiendo vigor y dirección, Por ejemplo: la integración eléctrica permitió interconectar sistemas nacionales, pero quedó limitado ante la falta e seguimiento.

El cambio de enfoque durante el gobierno del presidente Felipe Calderón, que priorizó la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), desvió la atención de los problemas específicos de Centroamérica. La CELAC, centrada en un discurso político más amplio y menos técnico, no pudo llenar el vacío dejado por el PPP en términos de infraestructura y desarrollo por la inexistencia de proyectos concretos de inversión para el sur-sureste de México y el Triangulo del Norte.

Para enfrentar los retos actuales, México debe combinar las dos visiones en pugna al inicio del presente siglo y proponer a la Casa Blanca cancelar la aplicación de aranceles, fortalecer el T-MEC con reglas claras para la migración, que contemplen la salida, estancia, seguridad y retorno de los migrantes y convenir mecanismos para facilitar las remesas, sin intención alguna de gravarlas.

Los trabajos de planeación del PPP deben recuperarse para reactivar los proyectos de infraestructura y desarrollo, con financiamiento de bancos regionales y la colaboración técnica del BID y CEPAL. Ello permitiría uno corredor logístico que conecte Centroamérica con el sur-sureste de México y, de ahí, con los mercados norteamericanos.

Para avanzar en esta dirección México debe adoptar un concepto de soberanía más pragmático, que no implique renunciar a la soberanía del Estado ni a la inviolabilidad del territorio, sino ser más flexibles en acuerdos bilaterales y multilaterales. Esto permitiría cooperar en inteligencia policial y militar para combatir el tráfico de personas, de drogas y de armas, incluida la coordinación de estrategias migratorias a través de acuerdos específicos con Estados Unidos y Guatemala para la seguridad fronteriza.

El Plan Puebla Panamá dejó una hoja de ruta clara para la cooperación entre México y Centroamérica. Hoy, recuperar ese legado y combinarlo con acuerdos tripartitas hacia el norte no solo es posible, sino necesario. Un enfoque integral, con reglas claras para proyectos de desarrollo, permitiría a México consolidar su papel como bisagra entre dos regiones fundamentales. Además, el desarrollo fortalece el comercio y es la mejor ancla para evitar las olas masivas de migrantes. Tendrá el efecto de tener al vecindario alejado de la tentación de voltear hacia potencias rivales de Estados Unidos, que pudieran afectar su seguridad geopolítica con la consecuente inestabilidad regional.

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*El autor fue coordinador ejecutivo del PPP, 2000-2002 y es miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Mesoamérica del COMEXI.

*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor