DERECHOS DE LAS MUJERES

El 8M contra un estado patriarcal

Por una mejor nación, equitativa, solidaria, igualitaria y libre de violencia. | Fernando Díaz Naranjo

Escrito en OPINIÓN el

El Día Internacional de la Mujer fue concebido para concientizar a la población de todos los países, sobre la importancia de la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer como inercia hacia una mejor sociedad: más justa, equitativa y democrática y, con ello, mejores democracias.

En 2025, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para este 8M estableció el lema: “Para TODAS las mujeres y niñas: Derechos, Igualdad y Empoderamiento”.

No obstante, la realidad con la que se enfrentan muchas mujeres dista mucho de los objetivos, principios, acciones y alcances establecidos por la ONU, por organizaciones internacionales y nacionales, fundaciones, la sociedad civil, entre muchas más.

Basta con conocer algunos registros estadísticos publicados por el INEGI para observar que poco más del 70% de las mujeres de 15 y más en algún momento de su vida, han sufrido, cuando menos, de un proceso de violación, tales como violación psicológica, física, sexual, económica o patrimonial, entre otras.

En la misma tónica la brecha salarial entre hombres y mujeres se incrusta como un terrible recordatorio de nuestra historia patriarcal que no ha hecho otra cosa que colocarnos en las nieblas de la edad de las cavernas.  La brecha salarial entre hombres y mujeres es de alrededor de 13.15%, lo que se traduce en que de cada 100 pesos que gana el hombre, una mujer gana poco más de 86 pesos.

En el ámbito político a pesar de diversas modificaciones a la Constitución, así como a diversas leyes, persisten las resistencias por acatar el principio constitucional de paridad de género; materializar la paridad en todo, es decir, que hombres y mujeres deben tener igualdad de representación en los espacios públicos para la toma de decisiones; la erradicación de la violencia de género que a pesar que la Constitución ya establece el retiro de candidaturas si se acredita esta falta, aún persisten en nuestro día a día de múltiples maneras.

De nada sirven los esfuerzos del Legislativo, de instituciones, de múltiples organizaciones de la sociedad civil, de colectivos de mujeres, feministas, entre otras, si no combatimos un cáncer que aún gobierna a nuestra sociedad: el estado fundado desde la concepción del hombre para el hombre.

Este tipo de estado se caracteriza culturalmente por entender como algo común, la supremacía de los hombres sobre las mujeres.  No obstante, este “estado” fomenta la desigualdad de género, polariza la sociedad que va en sentido contrario a cualquier sistema democrático; genera una discriminación sistémica, es decir, fortalecen estructuras institucionales que solo fortalecen a los hombres, al poder público, a la asignación de recursos, a las oportunidades de trabajo, entre muchas aberraciones más.

Bajo este estado patriarcal encontramos frases emblemáticas como “las mujeres deben quedarse en casa y cuidar a los niños, esa es su verdadera función”; “el feminismo ha ido demasiado lejos…”; “No necesitamos más mujeres en posiciones de liderazgo…”; “las mujeres eligen trabajos que pagan menos…”, etcétera, la lista es, lamento decirlo, interminable.

A todo lo anterior debo señalar enfáticamente que ese no es el camino a la igualdad, a una mejor sociedad, más justa, con certeza jurídica, con derechos plenos para hombres y mujeres y, sobre todo, el rumbo a una sociedad plena viviendo en un sistema democrático.

Es necesario fortalecer los esfuerzos, los programas y las políticas educativas desde temprana edad para que las próximas generaciones comprendan que la igualdad entre hombres y mujeres genera una mejor sociedad; sería importante fomentar el diálogo permanente sobre los efectos del “patriarcado” en la vida de las personas y en la sociedad, así como sería fundamental campañas de difusión para generar conciencia de las penalidades por incurrir en violencia de género.

Por ello, hoy más que nunca resulta obligado que las autoridades verifiquen constantemente el cumplimiento de leyes; garantizar que todas las mujeres sepan qué hacer y a dónde recurrir en caso de que sean mermados sus derechos, a la par que debe implementarse en toda la justicia la perspectiva de género; sería conveniente que las autoridades hicieran sinergia con los distintos colectivos de la sociedad civil que buscan visibilizar y empoderar a la mujer para conocer y encaminar políticas públicas en su beneficio.

Sólo así, podremos construir una mejor nación, equitativa, solidaria, igualitaria y libre de violencia.

 

Fernando Díaz Naranjo

@fdodiaznaranjo