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En defensa del maíz mexicano

El gobierno de Claudia Sheinbaum apuesta por la producción de maíz blanco no transgénico para reducir la dependencia del extranjero y bajar el precio de la tortilla. | Ricardo del Muro

Escrito en OPINIÓN el

El maíz “es la superficie de la Patria”, dijo el poeta Ramón López Velarde (1921), refiriéndose al “grano sagrado” que robó Quetzalcóatl, según las antiguas crónicas, para formar a los primeros hombres y que se convertiría en el alimento básico de los mexicanos. Esto, a pesar de que en los últimos 30 años –a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994– hemos mantenido una gran dependencia hacia Estados Unidos en el abasto de este cereal. 

La producción de maíz tiene un papel estratégico en la autosuficiencia alimentaria, establecida en el Plan de Cinco Puntos, que la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el 9 de marzo, en la multitudinaria concentración del Zócalo capitalino, para contrarrestar los aranceles de Donald Trump.

En este sentido, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, en una de sus primeras entrevistas (27 de diciembre de 2024), señaló que la tercera prioridad en la estrategia de autosuficiencia alimentaria (después del bienestar de los campesinos y el uso eficiente del agua) es la producción y mantener la autosuficiencia del maíz blanco no transgénico, que “es el centro de nuestra alimentación mexicana”.

El gobierno de Sheinbaum se ha propuesto reducir el precio de la tortilla en 10% este sexenio, mediante acuerdos con los productores de maíz blanco, programas agrícolas, apoyos financieros y ayudas en la comercialización.

La presidenta Sheinbaum firmó un decreto, el 17 de marzo, que reforma los artículos 4 y 27 de la Constitución para defender al maíz blanco como un elemento de identidad nacional y alimento básico del pueblo mexicano; esta acción complementa las medidas adoptadas en 2024 por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que impuso un arancel de 50% a las importaciones de maíz blanco, buscando reducir la dependencia del extranjero. 

“Ahora sí podemos decir: sin maíz, no hay país”, señaló Sheinbaum en la conferencia mañanera donde informó que su gobierno apoyará los cultivos tradicionales con semillas nativas, en especial el sistema de milpa, para el óptimo uso de la tierra libre de cultivos de maíz genéticamente modificados.

En México se produce un promedio anual de 27 millones de toneladas de maíz blanco (para el consumo humano) en una superficie de más de 7 millones de hectáreas y alrededor de 15 millones de toneladas de maíz amarillo (destinado a la industria y a la alimentación animal) en 553 mil hectáreas.  

Hasta 1973 México fue autosuficiente en maíz. Sin embargo, la crisis del campo generó que en 1980 más del 25% del consumo de este cereal se tuviera que comprar en Estados Unidos; ese año el gobierno mexicano, aprovechando los recursos del “boom” petrolero, intentó superar el déficit maicero a través del Sistema Alimentario Mexicano (SAM), pero este programa sólo funcionó un par de años. 

El maíz fue el único producto protegido por un precio de garantía en los pactos de Solidaridad Económica (PSE) en 1988 y para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE) en 1989, mientras que Conasupo concentró las importaciones y el abasto del grano hasta que la paraestatal desapareció el 24 de mayo de 1999, mediante un decreto de Ernesto Zedillo. 

Sin embargo, desde 1994 el TLCAN había eliminado aranceles y subsidios que protegían a los campesinos mexicanos, mientras que en Estados Unidos los agricultores siguieron recibiendo apoyos gubernamentales. Esto hizo que el maíz estadounidense (amarillo) fuera más barato y provocó el aumento de las importaciones. 

A partir de 1994 se incrementaron las compras de maíz en el extranjero, en un promedio de 2.2 millones de toneladas anuales. En 1998 superaron los 4.7 millones de toneladas y en los últimos años del siglo pasado se registraron compras internacionales superiores a los 5 millones de toneladas. 

En los últimos dos años agrícolas, la producción de maíz blanco experimentó una notable disminución. En 2023 se produjeron 27 millones de toneladas y sólo 20 millones 300 mil toneladas en 2024, la cifra más baja desde 2012. Esto, según las autoridades, se debió a sequías prolongadas y una disminución en la superficie de cultivo, que afectaron la producción en estados clave como Sinaloa y Jalisco.

Durante 2024, se estimó que México importó 193 mil toneladas de maíz blanco, según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). En lo que toca a las importaciones de maíz amarillo, siguen siendo significativas:  En 2023 se importaron 19.6 millones de toneladas y 22.3 millones de toneladas en 2024, estableciendo un nuevo récord de compras en el exterior. 

 

Ricardo del Muro

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