Cada cuatro años alrededor del mundo, amigos y familia se reúnen frente a sus televisores, teléfonos o dispositivos móviles para ser testigos de los eventos deportivos más esperados a nivel mundial, ya sea en la capital o la comunidad más pequeña; los ciudadanos de todo el mundo organizan fiestas, eventos y reuniones con la esperanza que el atleta o equipo que representa a su país de origen, sin importar que sea en gimnasia, tiro con arco, natación o fútbol logre llevar el oro o la copa a casa. Durante los eventos deportivos el orgullo nacional y sentido de pertenencia llenan las calles, las escuelas, universidades, negocios grandes y pequeños, incluso en las sociedades más polarizadas. Por otro lado, para un Estado el ser sede de la Copa del Mundo o los Juegos Olímpicos representa estatus y reconocimiento por parte de la comunidad internacional al mostrar que tiene los recursos económicos e infraestructura necesaria o la capacidad para construirla, con el objetivo de convertirse en la capital deportiva más importante del mundo por algunas semanas.
Este fenómeno no ha pasado desapercibido en el mundo de la diplomacia y las Relaciones Internacionales, donde los Estados encontraron una nueva forma de ejercer soft power o poder blando para generar en otros opiniones e imágenes positivas acerca de sí mismos dependiendo de su desempeño como sedes o de cuántas medallas oro ganaron sus atletas en los eventos deportivos más importantes del orbe. La diplomacia se ha visto forzada a evolucionar a la par de la tecnología y de un mundo interconectado e hiper globalizado. El poner al Estado como el actor principal en juego para participar en el escenario internacional y esperar que por sí mismo cree una imagen positiva hacia el exterior es algo obsoleto.
Con la proliferación de los medios de comunicación masiva e internet en la mayoría de los hogares el deporte se ha democratizado, permitiendo que cualquier persona con acceso a un teléfono, televisión pueda disfrutar de su deporte favorito sin tener que pagar una entrada para verlo en vivo, lo que ha llevado a los Estados y los Ministerios de Relaciones Exteriores a desarrollar nuevas estrategias de coerción social y gestión de crisis a través de la diplomacia deportiva, esta hace referencia a la utilización de eventos deportivos dentro de la política exterior como una herramienta para generar o fortalecer las relaciones entre Estados, generar buenos resultados para la marca país de cada uno de los actores relacionándolos con valores específicos y promover la cooperación asimétrica entre naciones para alcanzar un interés en común. Aunque el estudio de esta herramienta es relativamente joven, los eventos deportivos masivos de la mano de la diplomacia pública han sido las mayores aliadas de las potencias para presentar su marca país ante el mundo y ejercer de manera exitosa el poder blando. No es casualidad que los países con mayor grado de hegemonía en el escenario internacional sean los mismos que poseen el mayor número de medallas olímpicas, de acuerdo con un artículo de la CNN: hasta 2024 Estados Unidos tiene en su haber 2,655 medallas, Reino Unido con 930 medallas y China con 636. El deporte es inherente a la política y a las Relaciones Internacionales, siendo este una forma irreverente de demostrar y ejercer poder.
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A la par del incremento de los conflictos armados alrededor del mundo y sociedades cada vez menos empáticas y más polarizadas la diplomacia deportiva se convierte en una herramienta más para la promoción de la paz, donde las barreras lingüísticas desaparecen y las fronteras físicas quedan en el olvido y son reemplazadas por la pasión y respeto hacia el deporte que se desarrollan negociaciones exitosas e intercambios culturales que se dan de manera constante, esta idea es desarrollada en el primer libro de diplomacia deportiva publicado en 2025 en México Diplomacia y Cooperación Deportiva; Reputación, Desarrollo y Paz, Tercer Congreso Internacional de Deporte y la Cultura Física por la Universidad Nacional Autónoma de México, presentando al deporte como un puente entre la violencia y sociedades con un mayor grado de tolerancia y respeto hacia el otro.
Cada cuatro años millones de personas alrededor del mundo se sientan expectantes frente a su televisor, mientras que las diferentes organizaciones deportivas internacionales desarrollan negociaciones estratégicas con cada uno de los Estados para que estos ejerzan una de las pruebas más grandes del poder blando a través de sus atletas, el mismo poder puede que debe ser utilizado cuando la paz se encuentra en la cuerda floja para reafirmar las ventajas de la cooperación entre Estados y transformar la pasión por el deporte alrededor del mundo en los primeros ladrillos para la construcción de un nuevo camino hacia la paz.
Fuentes:
CNN en Español. (25 de julio de 2024). ¿Cuáles son los países que más medallas olímpicas han ganado en la historia?. CNN. https://cnnespanol.cnn.com/2024/07/25/paises-mas-medallas-olimpicas-ganado-historia-juegos-orix
Deporte UNAM. (18 de septiembre de 2025). Presentan primer libro de diplomacia deportiva publicado en México. https://deporte.unam.mx/index.php/component/content/article/primer-libro-diplomacia- deportiva-mexico?catid=12&Itemid=101
Gaceta CCH. (s.f.). La diplomacia en el deporte y la cultura. Universidad Nacional Autónoma de México. https://gaceta.cch.unam.mx/es/la-diplomacia-en-el-deporte-y-la-cultura (Nota: Se utiliza "s.f." porque el artículo no muestra una fecha de publicación visible).
ITAM. (s.f.). Diplomacia deportiva 2026. Foreign Affairs Latinoamérica. https://dev- fal.itam.mx/diplomacia-deportiva-2026/
#XimenaOrozco
