Se despide un año donde la soberbia y la avaricia, dos pecados capitales de la tribu que nos mal gobierna, se hicieron más que evidentes en la vida pública, junto con una narrativa mentirosa que engaña, manipula y alimenta clientelas políticas.
La soberbia es creerse superior a los demás, actuar con arrogancia, despreciar a otros, no admitir errores y sobrestimar las capacidades propias, rechazando ayuda y despreciando opiniones ajenas por un exceso de orgullo y vanidad.
La avaricia es el deseo desmedido de poseer riquezas o bienes materiales, mucho más allá de los necesarios para vivir. No solo se limita al dinero, sino también al poder, estatus, placer o conocimientos. La avaricia es la base de la corrupción mediante el abuso de poder público para obtener beneficios particulares.
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En el séptimo año del gobierno de la llamada 4T estos dos pecados capitales se hicieron más evidentes.
La 4T se dice representante del pueblo bueno, es la intérprete de sus deseos y practica el “humanismo mexicano” lo que ello quiera significar. Es la única que se preocupa por los pobres y defiende sus intereses frente a las mafias de la élites económicas, culturales, mediáticas y de la oposición política, es decir contra todo aquello que no practique y reconozca como único válido su credo y se atreva a cuestionarlo.
La mayor evidencia de la soberbia de los creyentes de la 4T es el púlpito de la Mañanera, donde se refuerza el culto, se cuentan enormes mentiras y se denosta y denuncia constantemente a los enemigos.
Otra herramienta que muestra la soberbia reinante son los actos multitudinarios en un Zócalo que se llena con acarreados de todos los estados de la República utilizando recursos públicos para hacerlo y se rinde sistemáticamente, homenaje al creador de este culto.
Con ello se pretende contrarrestar y demostrar mayor poder de convocatoria que las manifestaciones de protesta provenientes de distintos sectores de los declarados enemigos: la marea rosa, los movimientos feministas, la generación Z .
Dos expresiones más del nivel de soberbia: la reciente publicación del libro “Grandeza” en el cual el patriarca de la tribu se atreve a hacer una reinterpretación de la historia nacional para mostrar que los mexicanos hemos sido un pueblo apegado a los valores cristianos y que la historia contada en los códices, pinturas y ruinas de los pueblos originarios han sido inventos de los conquistadores españoles, que además aún no nos piden perdón.
Ello frente a la reciente cancelación de un excelente programa de historia impartido a través de IMER por Javier García Diego, desde hace 21 años.
Si bien la soberbia sigue reinando en el país más democrático del mundo, la avaricia y su hija la corrupción afloró en 2025. Se caracterizó por la denuncia de varios casos emblemáticos del nivel de avaricia de las élites de la tribu: el huachicol fiscal, el mayor fraude cometido en la historia al pueblo de México, el enriquecimiento inexplicable de varios sacerdotes de la tribu, el desarrollo de una nueva élite empresarial mediante contratos públicos y la afición al consumo suntuario en contradicción con la prédica de la austeridad republicana.
Las virtudes de la humildad y la generosidad están muy lejos de las prácticas de los autodesignados únicos representantes del pueblo bueno.
