El mundial de futbol 2026 ha dejado en México una derrama económica estimada de 45 mil millones a 50 mil millones de pesos entre las tres sedes -Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey- de acuerdo con datos de la Concanaco Servytur.
La sede mundialista con más derrama económica, generada por el turismo, ha sido la Ciudad de México con 20 mil millones de pesos, seguida de Guadalajara con 10 mil millones y Monterrey con 5 mil millones de pesos.
A ello se suman los 15 mil millones de pesos de derrama económica generada por las familias mexicanas que se han reunido para disfrutar y sufrir los cotejos mundialistas. Gracias a eso, hasta 65% de los hogares aumentaron 10% en promedio su gasto en alimentos, bebidas, snacks y productos de convivencia, informó la Concanaco.
"El balón dejó de rodar, pero la economía no. El reto ahora es convertir esta derrama en una política permanente que fortalezca a los negocios familiares, impulse el turismo deportivo, digitalice al comercio y permita que los beneficios de los grandes eventos lleguen a más empresas mexicanas", afirmó el presidente de la Concanaco Servytur, Octavio de la Torre.
La derrama económica por todo el mundial, que concluye el 19 de junio, podría alcanzar los 65 mil millones. La estrategia es que los turistas se desplacen a otras entidades, algo previsto porque además de apoyar a sus seleccionados, aprovechan para conocer México, señaló Tapia.
Además, los cotejos eliminatorios que se avecinan generarán ingresos porque las familias mexicanas volverán a reunirse para disfrutar y acompañar a sus favoritos.

No todos ganaron
Sin embargo, en el centro histórico los restauranteros no se vieron beneficiados con la fiebre mundialista que se apoderó de la capital del país, afirmó María Elena Bastida, quien es representante de 400 restauranteros en el corazón de la Ciudad de México.
Entrevistada por La Silla Rota, dijo que una de las causas fue el plantón de la CNTE, que llegó el 25 de mayo y se fue hasta el 20 de junio, lo que causó el cierre de calles del Centro Histórico y el amurallamiento del Fan Fest.
Incluso, hubo dos semanas en que debido a las restricciones de ingreso que hubo en la zona, sólo pasaban vendedores o proveedores, pero los clientes se esfumaron.
“Fueron 15 días sin venta. Hay rentas de 200 mil pesos al mes, sueldos e insumos echados a perder”, afirmó.
Pero incluso cuando empezó el mundial, el 11 de junio, los restaurantes que estaban muy cerca del Fan Fest del Zócalo capitalino no pudieron tener ganancias por la fiesta futbolística.
“Si pensaban que serían días de buenas ventas y que se iban a abarrotar de gente, no, fue un desastre para los restauranteros”.
La razón fueron las restricciones de la Federación Internacional de Futbol Asociación para el uso de objetos relacionados con el futbol, pese a que desde el gobierno capitalino se pidió a los comerciantes adornar con motivos futbolísticos los locales. Pero la FIFA puso muchos reparos y el propio gobierno capitalino se sumó a esas restricciones.
Además, cuando inició el mundial y con ello la transmisión de los partidos en la megapantalla del Fan Fest, se esperaba que hubiera más turistas que pasaran a consumir a los restaurantes, pero no fue así.
“El target de quienes van al Fan Fest no es el que acude a restaurantes. Salían y consumían antojitos con los ambulantes”, lamentó.
Espera que con la eliminación de México, ocurrida el 5 de julio frente a la selección de Inglaterra, ya acudan los turistas de siempre, los que buscan conocer el centro y por fin aumenten sus consumos. También rogó porque ya no vuelva a haber vallas para restringir el paso.
Contexto: México es coanfitrión del Mundial 2026, junto con Estados Unidos y Canadá. Es la primera justa mundialista donde por primera vez participan 48 selecciones
Para quienes no obtuvieron boleto, el Fan Fest del Zócalo y las 18 sedes instaladas en la Ciudad de México se convirtieron en alternativas para ver los partidos. Ahí se registró hasta el 6 de julio una derrama de mil 800 millones de pesos, y para las 8 fechas restantes se calcula que habrá una derrama de 200 millones, con lo que se alcanzarían 2 mil millones de pesos.
Los turistas han llenado de distintos colores las calles de las sedes mundialistas, pero los latinoamericanos son los que promedian más días de estancia, con 16 noches, cifra que duplica las permanencias registradas en eventos deportivos de años anteriores.
También se tiene constancia que 62% de los viajeros planea visitar al menos tres ciudades distintas durante su estancia.
Además, el gasto promedio por visitante creció alrededor de 20% frente a otros periodos vacacionales.
Aumentan tarifas hoteleras
El Mundial no solo elevó la ocupación; también incrementó el precio promedio del hospedaje, mejorando la rentabilidad del sector en las sedes mexicanas.
De acuerdo con los datos de la Concanaco Servytur, las tarifas hoteleras aumentaron en promedio 120% al arranque del mundial, frente al mismo periodo del año pasado. Donde más se registró un aumento fue en Monterrey, con 200%, en la CDMX, con 150% y en Guadalajara con 140%.
La ocupación hotelera fue de 66% en promedio en las tres sedes, pero durante los partidos, la ocupación hotelera osciló entre el 80 a 90%.
Las plataformas de hospedaje también fueron usadas, y Airbnb se quedó con 35 por ciento de dicho mercado, equivalentes a 700 mil, mientras que en cuartos de hotel llegaron 2.1 millones.
El impacto real fue mayor: además de quienes pernoctaron en las sedes, hubo visitantes que extendieron su viaje y realizaron actividades turísticas en otras entidades federativas.
