BAD BUNNY

Bad Bunny: playera del Super Bowl alcanza 600 mil pesos en reventa

La playera usada por Bad Bunny en el Super Bowl circula en reventa con precios elevados. El caso coloca a Zara en el centro de un mercado secundario que combina visibilidad global, exclusividad y consumo cultural

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La playera que Bad Bunny usó durante su participación en el Super Bowl comenzó a circular en plataformas de reventa con precios que alcanzan los 600 mil pesos mexicanos. La prenda formó parte del vestuario diseñado por Zara para el espectáculo y no ingresó a canales de venta comercial tras el evento.

Después de la presentación, empleados de la sede central de Inditex en Arteixo, Galicia, recibieron camisetas iguales a la utilizada por el artista en el escenario. El envío incluyó una tarjeta de agradecimiento firmada por Bad Bunny dirigida al equipo que participó en la producción del vestuario.

La distribución se limitó al personal interno y no contempló venta al público. Esa condición colocó a la prenda fuera del circuito tradicional de retail y abrió paso a su aparición en plataformas de compraventa entre particulares pocas horas después de la entrega.

En sitios como Vinted y eBay surgieron anuncios con precios que partieron desde aproximadamente 10 mil pesos y escalaron hasta cifras cercanas a 600 mil pesos mexicanos, según las publicaciones visibles. Algunos listados incluyeron imágenes de la tarjeta original junto con la playera.

La prenda muestra el apellido Ocasio y el número 64, elementos presentes en el atuendo utilizado durante el espectáculo. El diseño se mantuvo sin variaciones respecto al que apareció en el escenario del Super Bowl.

Reventa y circulación digital

Los precios publicados variaron según talla, estado de conservación y elementos incluidos en la oferta. Las cifras más altas se concentraron en anuncios que ofrecieron la playera acompañada de la tarjeta de agradecimiento original.

Las plataformas no reportaron públicamente operaciones cerradas por esos montos, aunque los anuncios permanecieron activos durante varios días. La visibilidad del caso se extendió a medios de entretenimiento y secciones económicas.

El movimiento de la prenda hacia el mercado secundario se sostuvo en la ausencia de venta oficial y en la relación directa con un evento de alcance global. La playera no se integró a ninguna colección posterior ni contó con reposición.

La circulación digital colocó el artículo dentro de una categoría de objetos asociados a eventos culturales que ingresan a dinámicas de reventa sin intervención directa de la marca.

Impacto en la visibilidad de Zara

La presencia de Zara en el vestuario del Super Bowl posicionó a la marca dentro de una conversación global vinculada al entretenimiento y al consumo. El diseño apareció frente a una audiencia masiva sin una campaña de lanzamiento tradicional.

La exposición del evento impulsó búsquedas relacionadas con la marca y con la prenda utilizada por el artista. El interés se reflejó tanto en plataformas de reventa como en consultas digitales sobre el vestuario del espectáculo.

Zara mantuvo su decisión de no comercializar la playera. La marca no anunció producción adicional ni venta posterior, lo que sostuvo la condición de exclusividad del diseño.

El caso se sumó a otros ejemplos donde prendas no destinadas al mercado generan atención y circulación económica fuera del canal oficial.

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Super Bowl y consumo cultural

La participación de Bad Bunny en el Super Bowl marcó la primera actuación con un repertorio completo en español dentro del espectáculo. Ese contexto amplió la visibilidad del evento entre audiencias internacionales.

La combinación del artista, el escenario y la prenda influyó en el interés por los objetos asociados a la presentación. La playera se integró a ese entorno como uno de los elementos más buscados tras el show.

El recorrido de la prenda, desde el vestuario hasta la reventa, reflejó la interacción entre entretenimiento, marcas y plataformas digitales. El fenómeno continúa activo mientras los anuncios permanecen visibles.

La playera del Super Bowl se mantiene como un caso de referencia sobre cómo un objeto de uso interno puede ingresar al mercado secundario y generar atención económica y mediática en un corto periodo.

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VGB