La reciente actuación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl entre los halcones marinos de Seattle y los Patriotas de Nueva Inglaterra se ha convertido en el nuevo epicentro de tensiones dentro del conservadurismo estadounidense.
Mientras el presidente Donald Trump lidera una ola de reproches hacia el artista puertorriqueño, figuras clave dentro de su propio movimiento advierten que estos ataques podrían acelerar la pérdida del apoyo electoral hispano, una pieza fundamental para las aspiraciones republicanas.
El ataque de Trump y el bloque de rechazo no escatimó en adjetivos para describir la presentación de la superestrella, calificándola como una “afrenta” a la grandeza de Estados Unidos y “una de las peores de las peores de la historia”. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario afirmó que el espectáculo no representa los estándares de éxito ni excelencia del país, añadiendo que "nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo".
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Este sentimiento fue secundado por figuras como la representante María Salazar quien criticó que el espectáculo fuera casi totalmente en español y sin subtítulos, calificándolo de "excluyente". Asimismo, el boxeador Jake Paul arremetió contra el cantante, tildándolo de “falso ciudadano estadounidense”.
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Voces disidentes dentro del conservadurismo
A pesar de la línea oficial del movimiento MAGA, surgieron notables voces de apoyo hacia Bad Bunny desde el seno del Partido Republicano que recogió el diario digital The Hill ,Caroline Sunshine, subdirectora de comunicaciones de la campaña de Trump, elogió la actuación por destacar la institución del matrimonio en el escenario, comparándola favorablemente frente a otros eventos conservadores.
Logan Paul, influencer y luchador, contradijo públicamente a su hermano Jake, recordando que "los puertorriqueños son estadounidenses" y celebrando la oportunidad de mostrar el talento de la isla.
Harrison Fields, exmiembro del personal de Trump, recordó que su abuela puertorriqueña es ciudadana estadounidense de pleno derecho y votante de Trump, distanciándose de las críticas étnicas.
Meghan McCain defendió la calidad del show, sugiriendo que "no todo en la vida tiene que ser arruinado por la política".
Un riesgo electoral latente
La controversia ocurre en un momento crítico para el Partido Republicano. Aunque Trump logró mejorar su desempeño entre los latinos en 2024 en comparación con 2020, su índice de desaprobación en este sector se sitúa en un alto 70%, según el Pew Research Center.
El estratega republicano Mike Madrid advirtió que el partido está mostrando una falta de conciencia sobre la magnitud del problema. Según Madrid, si los republicanos no logran detener la "hemorragia de jóvenes latinos", su futuro electoral está en riesgo. Por su parte, el estratega de medios Giancarlo Sopo calificó como "políticamente absurdo" centrar el debate en el uso del idioma español, sugiriendo que los críticos carecen de los matices necesarios para manejar estos temas culturales.
Contexto: el espectáculo de Bad Bunny, que incluyó referencias a la cultura latinoamericana como campos de azúcar, juegos de dominó y un desfile de banderas del hemisferio occidental, ha dejado al descubierto una profunda grieta en la estrategia de comunicación del GOP frente a la minoría étnica de más rápido crecimiento en el país.
Una encuesta de YouGov America reveló que más estadounidenses estaban interesados en ver a Bad Bunny actuar en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl del domingo que en el concierto alternativo de Kid Rock.
La encuesta de YouGov America, publicada el viernes, encontró que el 35% de los encuestados prefiere el espectáculo de medio tiempo de la estrella puertorriqueña, en comparación con el 28% que favorece la programación alternativa del grupo organizador conservador.
El 55% de los republicanos encuestados por YouGov afirmaron que preferirían el espectáculo de medio tiempo de Turning Point, mientras que el 13% de los republicanos afirmó que vería la actuación de Bad Bunny. Entre los demócratas, el 63% prefirió el espectáculo del rapero latino, mientras que solo el 7% se inclinó por la alternativa conservadora.
En términos generales, cerca de un tercio de los encuestados (34%) se mostró muy o bastante satisfecho con la actuación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl. El 26% se mostró muy o bastante insatisfecho.
