El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto titulado “Deteniendo a Wall Street de competir con los compradores de Main Street", con el objetivo de limitar las inversiones en viviendas unifamiliares por parte de grandes inversores.
La medida apunta a fondos de inversión, firmas inmobiliarias y actores financieros de Wall Street que, de acuerdo con la Casa Blanca, han contribuido a la oferta de viviendas disponibles para las familias estadounidenses y al alza de los precios.
Un giro hacia la protección del “sueño americano”
“Comprar y poseer una vivienda ha sido considerado durante mucho tiempo la cima del sueño americano”, indica el decreto. Por eso, la política central de la orden ejecutiva es que los grandes inversores institucionales no compren viviendas unifamiliares que podrían ser adquiridas por compradores particulares.
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¿Qué ordena el decreto?
La orden ejecutiva despliega varias capas de acción administrativa y regulatoria, como que el secretario del Tesoro tiene 30 días para definir lo qué se entiende por “gran inversor institucional” y “vivienda unifamiliar”.
Además, hay cambios en programas federales en los que las agencias del gobierno tienen un plazo de 60 días para emitir guías que:
- Eviten que programas federales faciliten la venta o el financiamiento de viviendas a grandes inversores.
- Promuevan la venta de propiedades a compradores individuales, dando prioridad a familias sobre compradores institucionales.
- Implementen medidas para impedir la evasión de las nuevas restricciones.
Supervisión antimonopolio
El Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio deberá revisar adquisiciones significativas de casas por parte de grandes inversores instituciones por posibles efectos anticompetitivos.
Además, deben priorizar la aplicación de leyes contra prácticas coordinadas que limiten la competencia en el mercado de alquiler de viviendas unifamiliares.
Por su parte, el secretario de Vivienda deberá exigir que los propietarios de viviendas unifamiliares que reciban asistencia federal revelen quienes son los duelos o gestores, con el fin de identificar la participación de grandes fondos.
Finalmente, el decreto instruye a la Casa Blanca a preparar recomendaciones legislativas para que estas políticas sean enviadas al Congreso y eventualmente codificadas en leyes.
Lo que sí y lo que no hace la orden ejecutiva
El decreto no prohíbe de forma inmediata que los grandes inversores sigan comprando casas, ni los obliga a vender las propiedades que ya poseen.
En su lugar, limita el papel del gobierno federal en facilitar estas operaciones, enfocándose en el uso de programas públicos y financiamiento respaldado por el Estado, en lugar de imponer una prohibición directa en el mercado privado.
Contexto: la agenda de vivienda de Trump
La orden forma parte de una agenda más amplia impulsada por el presidente Trump para abordar los desafíos de acceso a la vivienda que enfrentan las familias estadounidenses.
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Como parte de esta estrategia, el mandatario ha ordenado a Fannie Mae y Freddie Mac comprar hasta 200,000 millones de dólares en valores respaldados por hipotecas, con el objetivo de reducir los costos de endeudamiento y facilitar el acceso al crédito hipotecario.
JL
