INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

Autos chinos hunden a la industria automotriz en México

La industria automotriz mexicana cerrará 2025 con contracción en producción, exportaciones y empleo, tras el ingreso masivo de autos chinos; expertos advierten que, ante el cierre de plantas de Nissan y Stellantis, sin medidas urgentes, la crisis puede extenderse a Puebla, El Bajío y San Luis Potosí

Créditos: Especial
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La industria automotriz mexicana cerrará un pésimo año, en donde haber permitido la entrada a vehículos chinos ha ocasionado el cierre de tres plantas armadoras con la pérdida de 10 mil empleos calificados en el sector, plantea Humberto Rojas, socio de Consultoría de Bakertilly en México.

“Ha sido un mal año en el sector automotriz, al permitir la venta excesiva de autos chinos, los primeros perjudicados fueron todas aquellas armadoras que confiaron producir en México y hoy tienen que cerrar sus plantas. Nissan es el más afectado de todos”, consideró en entrevista con La Silla Rota.

Cada cierre de planta en México ha ocasionado la pérdida de cuando menos tres mil 500 empleados. En total, más de 10 mil empleos se fueron a la calle.

Durante 2025, se registró el cierre de tres plantas: Nissan Cuernavaca; la ampliación de Nissan Aguascalientes y la paralización de Stellantis, la cual le pegó a Saltillo, Coahuila.

Además, estuvo la cancelación de la inversión proyectada para la planta de BYD en Jalisco por temas arancelarios.

Y a ello se suma que la planta de Cooperation Manufacturing Plant (COMPAS) en Aguascalientes anunció que su planta cerrará el 31 de mayo de 2026.

“El sector privado y el gobierno tienen que hacer algo para rescatar el cierre de estas plantas. No podemos permitir el hecho de van a cerrar y habrá desempleo. Esos desempleados forman parte de obra calificada. Si Nissan está muy decidido a continuar, en el largo plazo, el cierre de estas plantas, tenemos que buscar otras automotrices que quieran invertir en México y usemos esa obra calificada, porque es un desperdicio enorme”, enfatizó el socio de la Consultoría de Bakertilly en México.

Actualmente, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), dos de cada 10 autos nuevos vendidos en el país son de origen chino, lo que aumentó la competencia entre las marcas e incrementó las importaciones, afectando la producción nacional.

En México, ya se comercializan alrededor de 20 marcas chinas de autos, pero el número sigue creciendo. En el registro están BYD, MG, Chirey, JAC, GWM (Great Wall Motor) y Omoda, entre otros.

Contexto: de acuerdo con datos del Inegi, al cierre del tercer trimestre del año, había alrededor de 4.73 millones de personas ocupadas en la industria automotriz, lo cual es 330 mil empleos menos que los 5.06 millones de empleos que había al cierre de 2024.

Del resfriado a la gripa

Rojas expuso que hacia adelante hay índices muy altos de promesas de huelga por mejoras salariales en las armadoras de Puebla, El Bajío y San Luis Potosí.

Yo creo que el resfriado fue Nissan, pero si no hacemos algo urgentemente, va a ser una gripa muy fuerte que le va a pegar a Puebla, San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato, que son las más importantes, donde también pudiera pegar es en Kia en Nuevo León”, enfatizó.

Rojas expuso que el hecho de que se ponga un freno a la entrada de vehículos chinos, fue una petición de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

“Dijeron, no estamos en contra de competir con autos chinos, pero nosotros invertimos en México y ellos no están invirtiendo en México, entonces, que las reglas sean parejas. ¿Qué es lo que puede pasar? Que si no hacemos esto, Puebla va a ser el siguiente que le va a perjudicar, y cuando hablamos de Puebla, son armadoras alemanas, cuando hablamos del Bajío, son japonesas y estadounidenses y alemanas en San Luis Potosí”, aseveró.

Año difícil en la producción y exportación

De acuerdo con el Inegi, el registro que existe, entre enero y noviembre de 2025, es una producción de vehículos ligeros de 3 millones 709 mil 533 unidades, una cifra que representa una contracción de 1.46%.

La mayor caída está en Honda, con una contracción anual de 19.3%; seguida de Mazda, con una caída de 15.7% y Volkswagen con una reducción de 14%.

La única marca china que reporta su producción al Inegi es JAC, la cual tuvo una tasa de crecimiento de 2.1%, a tasa anual.

En la exportación de vehículos ligeros, el registro que informó el Inegi es de una caída de 1.63%, al enviar al extranjero tres millones 160 mil 741 unidades.

Mazda encabeza la caída de las exportaciones con 34.6%, seguida de Honda con 18.3% y Mercedes Benz con una contracción de 15.8%.

Hasta noviembre, las ventas al público tienen un estancamiento, al registrar una ligera variación de 0.96%, producto de la comercialización de un millón 370 mil 188 unidades.

Foto: José Manuel Arteaga

Sin embargo, en este reglón, sobresale Geely, la marca con sede en Hangzhou, China que explora un crecimiento de 226.4%, una vez que sus ventas pasaron de 5 mil 737 unidades en 11 meses de 2024, a 18 mil 723, entre enero y noviembre de 2025.

¿Qué debe hacer México?

De acuerdo con el experto, en la industria automotriz mexicana, México debe realizar una serie de acciones para 2026.

La primera tiene que ver con aprovechar el nearshoring, para que México sigua siendo la maquila de Estados Unidos.

Un segundo aspecto es diversificar y fortalecer a los proveedores nacionales.

Además, México se necesita preparar hacia vehículos eléctricos, con inversiones para centros de recarga, porque en un viaje familiar de la ciudad de México a Monterrey, con una unidad eléctrica solamente se llegaría a la mitad.

Un aspecto adicional tendría que ver con la flexibilidad ante riesgos geopolíticos, en donde el gobierno debe dejar muy claro que se busca proteger a la industria nacional, porque desde diversas zonas se asevera que México responde con acciones para favorecer a Estados Unidos.

Una situación adicional es la inversión en educación y tecnología para ser más productivos. Así como la digitalización y automatización que está en proceso, la cual no se puede detener porque es una realidad en todo el mundo.

Finalmente está la modernización de la infraestructura, una herramienta básica de política pública.