Las lluvias intensas seguirán presentes durante los próximos días en diversas regiones de México debido a la interacción de ondas tropicales, canales de baja presión y el ingreso de humedad proveniente del océano Pacífico, el Golfo de México y el mar Caribe. Ante este panorama, en redes sociales ha comenzado a circular el término "lluvia negra" o incluso "tormenta negra", lo que ha generado dudas entre la población.
Sin embargo, ambos conceptos suelen confundirse y no significan lo mismo. Mientras que "tormenta negra" es una expresión popular inspirada en un sistema de alertas utilizado en Hong Kong para advertir lluvias extremas, la "lluvia negra" sí es un fenómeno ambiental relacionado con la contaminación atmosférica y no con la intensidad de una tormenta. Conocer esta diferencia resulta fundamental para comprender los avisos meteorológicos y prepararse adecuadamente durante la actual temporada de lluvias.
¿Qué es realmente la "tormenta negra"?
Aunque en redes sociales el término suele utilizarse para describir tormentas muy severas con cielos completamente oscuros, "tormenta negra" no es una clasificación oficial utilizada en México.
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Su origen se encuentra en Hong Kong, donde existe el sistema Black Rainstorm Warning, una alerta meteorológica que se activa cuando la intensidad de la lluvia supera aproximadamente los 70 o 75 milímetros por hora, situación que puede provocar inundaciones repentinas y afectar la movilidad de la población.
Con el paso del tiempo, esta denominación comenzó a difundirse en otros países y en plataformas digitales para describir tormentas con enormes nubes cumulonimbus que oscurecen el cielo incluso durante el día. No obstante, el Servicio Meteorológico Nacional de México no emplea este concepto en sus pronósticos.
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¿Qué es la lluvia negra y por qué sí existe?
A diferencia de la "tormenta negra", la lluvia negra sí corresponde a un fenómeno ambiental real, aunque es poco frecuente.
Se produce cuando las gotas de lluvia se mezclan con grandes concentraciones de partículas contaminantes presentes en la atmósfera, como hollín, cenizas provenientes de incendios forestales, residuos de erupciones volcánicas, humo industrial o partículas derivadas de la combustión de hidrocarburos.
Al precipitarse, el agua arrastra estos contaminantes hacia la superficie, adquiriendo una apariencia grisácea, marrón o incluso negra.
¿Cómo clasifica México las lluvias?
En lugar de utilizar colores como ocurre en Hong Kong, el SMN clasifica las precipitaciones según la cantidad de lluvia acumulada en determinados periodos.
Los avisos oficiales hablan de lluvias fuertes, muy fuertes, intensas o torrenciales, categorías que permiten evaluar el nivel de riesgo asociado con inundaciones, deslaves o crecidas de cuerpos de agua.
Por ello, cuando en redes sociales se habla de una "tormenta negra", generalmente se hace referencia a una tormenta extremadamente intensa, pero no a un fenómeno meteorológico diferente.
¿Qué consecuencias puede tener?
Cuando ocurre este fenómeno, la lluvia puede transportar contaminantes que afectan temporalmente la calidad del agua y del suelo.
Especialistas señalan que, dependiendo del origen de las partículas, también puede contribuir al deterioro de la vegetación, modificar la composición química del suelo y afectar ecosistemas acuáticos, especialmente cuando existe una elevada concentración de contaminantes atmosféricos.
No obstante, este fenómeno no debe confundirse con una tormenta intensa ni significa que toda lluvia acompañada por un cielo oscuro sea "lluvia negra".
Y es que, en ese sentido, una de las razones por las que muchas personas creen estar frente a una "tormenta negra" es el aspecto del cielo.
Las nubes cumulonimbus, responsables de las tormentas más intensas, pueden alcanzar varios kilómetros de altura y espesor, bloqueando gran parte de la radiación solar. Esto provoca que, incluso durante el mediodía, el ambiente adquiera una apariencia similar a la del atardecer o la noche.
Este oscurecimiento es completamente normal durante tormentas severas y no implica la presencia de lluvia contaminada.
Temporada de lluvias en México: un verano marcado por precipitaciones intensas
Contexto: La temporada de lluvias 2026 mantiene condiciones favorables para precipitaciones abundantes en buena parte del territorio nacional. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), julio es uno de los meses con mayor actividad pluvial debido a la combinación de diversos sistemas atmosféricos, entre ellos ondas tropicales, canales de baja presión, circulación ciclónica e incluso el posible desarrollo o influencia de ciclones tropicales.
Este escenario favorece lluvias fuertes, muy fuertes, intensas e incluso torrenciales en distintos estados del país, acompañadas de descargas eléctricas, rachas de viento, posible caída de granizo y riesgo de inundaciones urbanas, crecida de ríos, deslaves y encharcamientos.
Entre las entidades con pronóstico de lluvias intensas se encuentran Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Durango, Sinaloa, Nayarit y Jalisco, además de precipitaciones fuertes en gran parte del centro y sur del país, incluido el Valle de México, por lo que las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre la evolución de estos sistemas.
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¿Cómo prepararte antes de las lluvias intensas?
Ante el pronóstico de varios días consecutivos de precipitaciones, Protección Civil recomienda anticiparse para reducir riesgos. Es importante preparar los siguientes objetos:
- Mochila de emergencia con documentos personales protegidos en bolsas impermeables
- Agua potable
- Alimentos no perecederos
- Linterna
- Radio con pilas
- Cargador portátil para teléfonos celulares
- Botiquín de primeros auxilios
- Medicamentos de uso cotidiano de la familia.
También conviene identificar si la vivienda se encuentra cerca de ríos, arroyos, barrancas o zonas con antecedentes de inundaciones o deslaves, además de conocer las rutas de evacuación y los refugios temporales habilitados por las autoridades.
Igualmente, es recomendable mantener limpios techos, patios, coladeras y desagües para facilitar el flujo del agua, evitar cruzar calles inundadas o corrientes de agua, no refugiarse bajo árboles durante tormentas eléctricas y mantenerse informado únicamente mediante los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y las autoridades estatales y municipales de Protección Civil.
AJA
