La ministra Yasmín Esquivel se respalda en 26 años como juzgadora, siete de ellos en la Corte, para confirmar que existe una contradicción en dos artículos de la Constitución sobre cómo debe ser electo quien presida el máximo tribunal, producto de la reforma que llevó a la elección judicial de 2025. “La propia Corte debe determinar cuál de los modelos debe prevalecer”, subrayó.
La reforma modificó el artículo 94 constitucional para disponer que la presidencia de la Corte será ocupada sucesivamente y durante dos años por los ministros sujetos a elección con base en el número de votos obtenidos. Pero en el artículo 97 persiste que tal cargo será decidido por el voto de los integrantes del pleno, y quien resulte electo permanecerá cuatro años en el cargo. Ahí radica la llamada “antinomia” o conflicto.
Entrevistada para el pódcast “En corto” de La Silla Rota, Esquivel Mossa descartó, sin mencionarla, declaraciones de la también ministra Lenia Batres, quien por volumen de votos relevaría al actual presidente, Hugo Aguilar, en justo 15 meses.
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-¿Se puede asumir que aplicaría el principio de que se anula en automático el precepto anterior (artículo 97), o no? se le pregunta.
-No, porque tienen el mismo rango constitucional las dos normas. Entonces las dos son vigentes, y una de las dos debe prevalecer de acuerdo a la interpretación que lleven a cabo los integrantes de la Corte.
Durante la conversación, se le preguntó a Esquivel si la reforma que dio lugar a la elección de ministros, magistrados y jueces federales -incluidos los del tribunal electoral- fue producto de una tensión política entre el gobierno del entonces presidente López Obrador y el Poder Judicial, otrora encabezado por la ministra Norma Piña. Y en concretó se le pidió confirmar si en esa crisis le pidióa Piña Hernández, en sesión privada de ministros, dejar el cargo. Un cargo al que precisamente había aspirado Esquivel en la elección interna de 2023.
“Efectivamente, en una reunión privada yo le pedí a la ministra Piña que por el bien de la institución y por la salud del propio Poder Judicial Federal, hiciera un paso a un lado en la relación con el Ejecutivo. Era una relación tensa, donde todos los días había señalamientos por parte del Ejecutivo hacia nuestros jueces y nuestros magistrados. Y esa situación tenía que concluir. ¿Por qué? Porque la falta de diálogo impedía que pudiese limarse ese problema que se estaba presentando, donde se hablaba de que los jueces estaban liberando los delincuentes, de que estaban concediendo sus pensiones en temas que no debieron haber concedido. Y como no había diálogo con el Ejecutivo, pues no había esa posibilidad de poder explicarle a la autoridad por qué se emitió una resolución o revisar por qué el juez emitió esa resolución”.
El pasado 15 de abril, durante un evento público, Esquivel planteó en 11 puntos ajustes que debían hacerse para la llamada “segunda vuelta” de la elección judicial, el más urgente en aplazamiento de la fecha de la elección, de 2027 a 2028. Posturas similares se manifestaron en el Congreso, y finalmente una iniciativa presidencial incluyó varias de aquellas propuestas. Pero otras no.
“Una de las propuestas que no avanzó en esta iniciativa es que fuéramos a la elección sólo de las vacantes. En este momento, de esas 850 plazas que se van a concursar en 2028, hay cerca de 400 plazas vacantes. Entonces, ir a las vacantes. De los jueces que no fueron removidos en la primera elección, 400 de ellos han renunciado, lo que también incluye jubilaciones u ortos motivos. Hay también vacantes de jueces electos que decidieron que mejor no se conservaban por diversos motivos”.
A continuación, extractos de la entrevista, editados por brevedad. La entrevista íntegra puede ser encontrada en el citado pódcast:
Pregunta (P): Usted presentó de manera muy oportuna una visión inicial sobre qué ajustes tendríamos que hacerle a la segunda vuelta en la elección del Poder Judicial de la Federación. Presentó 11 puntos con un énfasis muy importante en buscar los perfiles exámenes de evaluación, incluso exámenes psicométricos. Después de eso vinieron varias iniciativas, hasta desembocar en la de la presidenta Sheinbaum ¿Cuál es su balance al respecto?
Respuesta (R): Tras 26 años como juez, me parece que como la de 1994, la reforma de 2025 es un parteaguas importante en la impartición de justicia, pero esta última permite que los juzgadores tengamos una legitimidad social. Nos habíamos distanciado ya los juzgadores de la gente, cerrábamos en ocasiones las puertas de nuestra oficina y nos dedicábamos a estudiar expedientes, a emitir resoluciones, sin ver lo que estaba pasando afuera.
P: Muchas opiniones creen que su legitimidad siempre estuvo basada en la representación popular por la vía del Senado de la República se considera que sería suficiente legitimidad y que era muy difícil imaginar un juez, especialmente un ministro., ir a elecciones.
R: Yo fui electa ministra en 2019 con el procedimiento anterior, donde la mayoría calificada del Senado votó porque yo fuera la ministra y posteriormente en la elección judicial, la población vota por mí para ocupar un espacio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Son procesos distintos, sin duda alguna. Los dos procesos tienen sus grandes ventajas, pero el de hoy, además de que nos da independencia, anteriormente también la teníamos, por supuesto, pero esta no debe ser la independencia del pueblo, independencia de la población. La independencia del juzgador debe ser de los poderes fácticos, de los poderes políticos, de los poderes constituidos. Debemos tener independencia con relación a esas fuerzas, que no puedan interferir.
P: ¿La anterior Corte estaba colonizada por los poderes fácticos, entonces?
R: Los ministros pueden tener alguna ideología política, o pueden tener alguna simpatía por determinado personaje político o fuerza política. Sin embargo, nuestra actuación como ministros debe despojarse de todo eso para poder impartir justicia de una manera imparcial, independiente y correcta con el procedimiento anterior y con el procedimiento nuevo. El actual procedimiento me permitió ver cuáles espacios para mejorar. Uno de ellos es plantear que haya independencia en las elecciones. Al hacerlas en el mismo día y las campañas en los mismos tiempos, eso puede contaminar una elección de otra. Entonces, la propuesta era separarlas, y hacerlo en 2028 permitiría delinear algunos de los aspectos para que las autoridades electorales, tanto el árbitro electoral como el tribunal jurisdiccional electoral, puedan tener todos los elementos y herramientas para poder conducir la elección de una manera correcta.
Un aspecto adicional era la calidad de las personas que llegaban a jueces, magistrados y ministros, y consideré yo proponer que debía haber un examen de conocimientos mínimos para que estos candidatos tengan esa base que les permita acceder a los puestos.
P: ¿Cada propuesta de ajuste exhibe algo en lo que nos equivocamos?
R: No es un error, porque todas las reformas constitucionales y legales son perfectibles.
P: Pero no una lapsos tan cortos, un año después estamos discutiendo correcciones a la reforma.
R: Estamos efectivamente en un plazo corto, pero es una elección entre una elección y la otra, entonces creo que estamos muy a tiempo para poder delinear esto. Y otro aspecto que me parece importante destacar es que se eleva rango constitucional la capacitación permanente de juzgadores. Hoy tenemos jueces, magistrados y ministros electos en 2025, yo le llamo la generación 2025 de juzgadores.
P: Hay muchos analistas que piensan que la relación entre el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo se tensó mucho en cierto momento. Opinan que faltó eficacia política por ambas partes, por parte de la política, digamos. También tal vez algo de grandeza para evitar una reforma que ha traído cuestionamientos. ¿Usted piensa que con un poco más de diálogo, de compromiso mutuo, de la búsqueda de soluciones, se pudo haber transitado como venía la Corte, o es de la opinión que era irreductible la necesidad de transformar la Corte en estos términos que estamos viendo?
R: A mí me tocó, cuando entré en 2019, una presidencia de Arturo Zaldívar, me tocó la presidencia de Norman Piña y ahora la de Hugo Aguilar. En la presidencia del ministro Zaldívar, manteniendo la independencia entre poderes, había diálogo con el Ejecutivo y había un diálogo permanente, constante, entre el Ejecutivo y el Judicial. Cuando llega la presidencia de la ministra Norma Piña, ese diálogo se rompe. Terminó el diálogo entre los titulares de los dos poderes y esto evidentemente generó una tensión al interior, inclusive del propio órgano colegiado.
P: ¿Con el ministro Zaldívar ese “diálogo” no fue un poco más allá de lo pertinente? Incluso se intentó prorrogar su presidencia. ¿No fue un poco demasiado?
R: Con el presidente López Obrador sí había este diálogo con el titular del Poder Judicial, con la ministra Piña se rompió.
P: Dicen que se necesitan dos para bailar tango… y quizá también para pelearse. ¿La ruptura no vino de ambas partes?
R: Bueno, pues como dicen, cada quien con su responsabilidad en ese sentido. Sin embargo, yo sí vi una actitud del lado del Poder Judicial, una actitud donde la ministra Piña estiró demasiado la liga, estiró demasiado, donde rompió inmediatamente y no quiso saber del Ejecutivo.
P: ¿Es verdad que en algún momento, en una sesión privada de los ministros, le sugirió a la ministra Piña renunciar a la presidencia? ¿Qué ocurrió realmente en ese momento?
R: Efectivamente, en una reunión privada yo le pedí a la ministra Piña que por el bien de la institución y por la salud del propio Poder Judicial Federal, hiciera un paso a un lado la relación con el Ejecutivo. Era una relación tensa, era una relación donde todos los días había señalamientos por parte del Ejecutivo hacia nuestros jueces y nuestros magistrados. Y esa situación tenía que concluir. ¿Por qué? Porque la falta de diálogo impedía que pudiese limarse ese problema que se estaba presentando, donde se hablaba de que los jueces estaban liberando los delincuentes, de que estaban concediendo sus pensiones en temas que no debieron haber concedido. Y como no había diálogo con el Ejecutivo, pues no había esa posibilidad de poder explicarle a la autoridad por qué se emitió una resolución o revisar por qué el juez emitió esa resolución.
P: Si “diálogo” quiere decir de dos ¿no faltó también del otro lado?
R: Desde el principio hubo gestos por parte de la titular del Poder Judicial, de Norma Piña, donde no respetó la figura presidencial, y para qué vamos más lejos, ni siquiera temas de urbanidad política, como ponerse de pie el 5 de febrero en el Teatro de la República en Querétaro no se puso de pie (ante el Presidente); es un tema de cortesía política y de urbanidad, no es otra cosa.
P: Regresemos a su propuesta. Usted planteó en este listado de 11 puntos que se retomara el formato de las dos salas de la Corte. Usted fue presidenta de una de las salas, ¿qué opina al respecto?
R: El trabajo de las salas era un trabajo eficiente, efectivo, ágil, rápido y especializado. No es lo mismo que en un asunto tengamos que participar 4 o 5 personas que 9, y luego con la televisión frente, pues es aún más extensa la discusión para resolver un asunto. A mí me parece que el trabajo de las salas permite el desahogo de los asuntos de una manera más eficiente y más ágil.
P: Parece existir en la Constitución una incompatibilidad en dos artículos, en el 94 y el 97. El 94 establece, a partir de la reforma nueva, que serán presidentes sucesivamente según los votos obtenidos en la elección. El 97, es por decisión del pleno quién va a ser el siguiente presidente. ¿Cuál es su reflexión en este momento?
R: Debe tener esta discusión la Suprema Corte de Justicia de la Nación en su momento. Efectivamente hay dos normas que son del mismo rango, las dos son vigentes, las dos normas tienen méritos propios. Y en este momento yo no podría adelantar un criterio de un asunto que apenas vamos a estudiar, pero efectivamente, hay criterios y posiciones en un sentido o en otro, y creo yo que en un momento dado llegará la Corte donde definiremos entre nosotros nueve qué se debe de hacer.
P: Parte de las propuestas que usted presentó se refieren a las boletas electorales. El expediente que se presentó para impugnar ante el tribunal federal electoral el proceso de la elección de jueces y magistrados federales incluye más o menos 500 formatos diferentes de lo que se les llamó “acordeones”. ¿Qué le preocupa más particularmente del momento en que el ciudadano se enfrenta a una boleta?
R: La iniciativa que envía la presidenta Sheinbaum es que se disminuya el número de candidatos que va a cada uno de los puestos, eso nos permitirá menos personas en la boleta y que sea más fácil para el ciudadano. ¿Qué se necesita hoy? Que haya mayor tiempo de preparación de la elección, más tiempo de campaña para que las personas sepan que va a haber elecciones judiciales y empiecen a empaparse de lo que son las elecciones judiciales.
P: Usted propone el tema de género.
R: Hoy tenemos que definir ese género y la especialización previo a la elección. Si ese lugar va a ser para una mujer, para que participen solo mujeres y entonces no tengamos el problema que tuvimos en la elección de 2025, donde ganaba un hombre y le decían toca mujer y entonces prevalece el principio de igualdad de género, de equidad, sobre el principio democrático electivo o a la inversa.
P: Otra propuesta tiene que ver con jueces y magistrados que no fueron liquidados en tiempo y forma. ¿De qué tamaño es el problema laboral y operativo en el propio Poder Judicial de la Federación?
R: La Constitución señala que las personas que no participaron en la elección o que participando perdieron la elección, tienen derecho a una liquidación. Esa liquidación nos dice la ley que se debe pagar la liquidación a estas personas que por alguna razón son separadas del cargo porque no desearon participar o bien porque no ganaron en la elección. Ahora, en 2028, si salen otras 850 personas, se va a generar otro pasivo para que el órgano de administración judicial lo tenga que cubrir con las liquidaciones de los que salgan. Lo que yo he propuesto, pero es una de las propuestas que no avanzó en esta iniciativa, es que fuéramos a la elección sólo de las vacantes. En este momento, de esas 850 plazas que se van a concursar en 2028, hay cerca de 400 plazas vacantes.
P: Ministra, usted intentó ser presidenta de la Corte en el 2003. Pero como ocurrió en otras elecciones, fue arduo, hubo varias vueltas, varias rondas de elección, etc. Un poco ríspido. Y también yo encuadro en la misma lógica el debate sobre su tesis de licenciatura. ¿Cuál es su balance de esos dos episodios?
R: Efectivamente hubo una contienda por la presidencia de la Corte, y en ese tiempo sale esta infamia de la tesis para querer desacreditarme en la contienda.
P: ¿Ese infamia tenía autor con nombre y apellido?
R: Pues yo siempre he dicho que no es la UNAM de ninguna manera, mi casa. No creo que haya tenido ningún nombre y apellido dentro del Poder Judicial. Sí creo que (el rector de la UNAM ) Enrique Graue se dejó utilizar por estos grupos, lo utilizaron y se dejó utilizar. Entonces, pero lo que yo le puedo decir ¿Por quién? Pues por aquellas personas que no querían que llegara yo.
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