La reciente ofensiva judicial de Estados Unidos contra funcionarios vinculados a Morena ha colocado a la presidenta Claudia Sheinbaum en una encrucijada histórica. La acusación del Departamento de Justicia (DOJ) contra figuras clave, presuntamente ligadas al Cártel de Sinaloa, no solo tensa la relación bilateral con Washington, sino que ofrece a la mandataria una ventana de oportunidad política para purgar de su administración a elementos cuestionables heredados de la gestión de Andrés Manuel López Obrador.
Contexto: El pasado 29 de abril, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos publicó una acusación formal contra diez funcionarios vinculados a Morena, señalándolos por conspirar con el Cártel de Sinaloa para traficar drogas hacia territorio estadounidense. Entre los señalados destaca Rubén Rocha Moya, el ahora exgobernador de Sinaloa, quien se vio obligado a dejar su cargo tras las imputaciones.
Las investigaciones alegan años de colusión, que incluyen la aceptación de sobornos y apoyo electoral por parte de grupos criminales a cambio de impunidad. Reportes sugieren que el Cártel de Sinaloa fue determinante para la victoria de Rocha Moya en 2021, recurriendo al secuestro de candidatos rivales y al robo de urnas. Esta situación ha sido descrita por opositores como un nivel de corrupción "superior" al visto en otros periodos políticos.
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¿Una "oportunidad" para la limpieza interna?
Para algunos medios, como lo es The Economist, la intervención de la justicia estadounidense podría ser el catalizador que Sheinbaum necesita para distanciarse de los sectores más radicales o cuestionados de su propia coalición. Históricamente, Sheinbaum ha mostrado reticencia a perseguir a altos mandos de su partido sospechosos de cooperar con el narcotráfico. Sin embargo, la presión de Washington y las pruebas obtenidas tras la captura de Ismael "El Mayo" Zambada en 2024 podrían cambiar el tablero.
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Vale la pena destacar que Morena opera como una coalición laxa todavía moldeada por la influencia de López Obrador, cuyo enfoque de "brazos caídos" frente al crimen y el debilitamiento de los contrapesos judiciales facilitaron, según críticos, un ambiente propenso a la corrupción. Figuras cercanas a la presidenta argumentan que ella ya ha tomado medidas mediante el desmantelamiento de laboratorios y la extradición de criminales, pero advierten que actuar agresivamente contra gobernadores aliados podría fracturar al partido.
No obstante, la acusación federal proporciona a Sheinbaum la "cobertura" política necesaria para remover a figuras anteriormente intocables bajo el argumento de la legalidad internacional, evitando así un enfrentamiento directo con las bases más leales al expresidente.
Riesgos diplomáticos y la presión de Donald Trump
La inacción no está exenta de costos. El presidente Donald Trump ha señalado un "nexo intolerable" entre la política mexicana y los grupos criminales, llegando a sopesar acciones militares unilaterales contra los cárteles.
La relación económica también está en juego. Con la revisión del acuerdo de libre comercio (T-MEC) prevista para antes de 2036, cualquier señal de protección a funcionarios corruptos podría descarrilar las negociaciones con Estados Unidos y Canadá. Aunque el gobierno de Sheinbaum ha cuestionado formalmente las acusaciones calificándolas de violación a la soberanía, existen sospechas de que la salida de Rocha Moya fue una maniobra operada silenciosamente desde el Ejecutivo para mitigar daños.
CASO ROCHA MOYA - COBERTURA COMPLETA
En ese sentido, y mientras el debate político se intensifica en las altas esferas, la realidad en el estado de Sinaloa es crítica. La violencia ha repuntado drásticamente, con miles de muertos y desaparecidos en meses recientes. Si la ciudadanía comienza a vincular de manera directa su inseguridad personal con la colusión política, la presión social podría forzar la mano de Sheinbaum más allá de cualquier cálculo partidista.
La presidenta se enfrenta así a una decisión que definirá su sexenio: mantener la unidad de Morena protegiendo el legado de su antecesor o aprovechar la intervención de la justicia estadounidense para ejecutar una purga que garantice la estabilidad a largo plazo y la confianza de sus socios del norte.
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AJA
