MAMÁS TRABAJADORAS

Más de 4 millones de madres autónomas sostienen a sus familias con jornadas diarias extensas

En México hay 39 millones de madres mayores de 15 años y el 11% de ellas sostienen y cuida de su familia, por lo que enfrentan jornadas extensas y pobreza de tiempo

Más de 4 millones de madres autónomas sostienen a sus familias con jornadas diarias extensas
Más de 4 millones de madres autónomas sostienen a sus familias con jornadas diarias extensasCréditos: La Silla Rota
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Antes de que amanezca en miles de hogares mexicanos, cientos de mujeres encienden la primera luz. Calientan café, doblan un uniforme, revisan la mochila de los niños o dejan comida sobre la estufa.

Minutos después en distintos puntos de la ciudad arrancan el motor de un auto o una moto, levantan una cortina de metal o activan el checador de una fábrica. El acto se repite diario porque tienen que sostener su hogar.

Algunas conducen una motocicleta, apagan incendios, trabajan en una fábrica o reparten comida. Otras recorren la ciudad de madrugada o vuelven entrada la noche para empezar entonces una segunda y hasta tercera jornada para cocinar, lavar ropa y cuidar. 

En México hay 39 millones de madres mayores de 15 años, de ellas más de 4 millones son madres autónomas, quienes tienen una mayor necesidad de permanecer en un trabajo, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Algunas cuentan a La Silla Rota lo que significa criar, cuidar, resolver, acompañar y sobrevivir con salarios que apenas alcanzan para la despensa. Coinciden en que a veces hay que dormir poco, comer de prisa y hacer hasta dobles o triples jornadas, tener un trabajo formal o informal y las labores domésticas que no cotizan, pero pesan.

La economista y colaboradora del IMCO Sherlyn Muñoz señala que 7 de cada 10 madres solteras están en el mercado laboral, una tasa mayor a la de las madres casadas, donde solo 4 de cada 10 trabajan. 

“Ser bombera me ha dado todo lo que tengo. Esto me fascina”

Jessica Peralta lo sabe mejor que nadie. Desde hace 19 años es bombera en la Ciudad de México. Entre incendios, rescates y guardias de 24 horas, crió a sus tres hijos mientras aprendía a dividirse entre el peligro, la culpa y el cansancio. Hubo días en los que los dejó solos. Días en los que les habló por teléfono mientras el fuego consumía una casa. Días en los que salió corriendo de la estación para alcanzar a recogerlos de la escuela.

Afuera de la estación de Bomberos de Benito Juárez, con el uniforme puesto y la voz rota, Jessica intenta cerrar la frase:

—Este trabajo me tuvo que dar la fortaleza para…

No termina. Se le humedecen los ojos. Y en ese silencio no cabe el llanto fácil, cabe lo que nunca se dice de las madres que trabajan.

Está orgullosa de sus tres hijos, dos hombres y una mujer, de las personas en que se han convertido a sus 28, 26 y 25 años de edad.

Pero también está orgullosa de su trabajo y no lo oculta.

“Para mí esto es algo que me ha dado todo lo que tenemos”, dice Jessica, entrevistada afuera de la estación de Bomberos de la alcaldía Benito Juárez, enfundada en su uniforme de bombera.

“Esto es algo que me fascina”, expresa, con una amplia sonrisa.

Jessica Peralta, bombera de la CDMX y madre de 3 hijos

Jessica explica cómo es su rutina. Trabaja 24 horas por 48 horas de descanso. Un día normal es llegar, recibir su material, le entregan a ella y a sus compañeros una comisión y esperan servicios. No sólo son apagafuegos. Acuden a rescates complicados y también mueven panales de abejas. Son los servicios que vayan saliendo conforme a las comisiones que llevamos las vamos a cubrir.

También comparte cómo, siendo bombera, ha sido ser mamá. Aunque hubo apoyo de quien era su esposo, cuando se separaron sus hijos debieron seguir solos.

“Era dejarles comida, mandarles un transporte para que los llevaran a la escuela, estar al pendiente, salir corriendo, atenderlos, ir por ellos a la escuela y hacer quehacer, comida. Es algo muy complicado pero no cambiaría mi trabajo por nada”, remarca.

“Mas que nada es organizarse con los tiempos y dar lo mejor de ti en el trabajo y en la casa”, recomienda.

Jessica Peralta, bombera de la CDMX y madre de 3 hijos

-¿Para una madre y bombera es más complicado?

-El trabajo es 100% más complicado. Se que hay compañeros que hacen la misma labor que nosotros porque son solteros, ellos podrían comentar este punto. Nosotras teníamos que llegar a casa y no podíamos darnos el lujo de decir ‘tuve una guardia muy cansada y me voy a dormir’, porque tenemos que cumplir con todo lo que implica ser mamá”, dice.
Ha habido momentos duros, como todo en la vida.

“Lo más complicado fue dejar a mis hijos, estar en el teléfono hablando todo el tiempo con ellos, preguntando cómo están y ese tipo de situaciones, pero ellos son unas grandes personas debido a que se les inculcó el autocuidarse”.

Sus hijos también están orgullosos de ella. Le dicen que es una guerrera y que la admiran.

“Es lo máximo, dicen que sus padres son lo máximo. Esto es algo que no ven como riesgoso, sino como un trabajo que les da mucho orgullo y que su mamá siempre ha dado lo mejor de sí”.

Ella comenzó a trabajar como bombera en 2006. Ya había algunas mujeres en el cuerpo de bomberos, pero cumplían más funciones administrativas y a veces salían en servicios de emergencia. Pero no había una política de darle espacios a las mujeres.

Jessica Peralta, bombera de la CDMX y madre de 3 hijos

Retos de trabajar en la Guardia Nacional

Yael Santos, una madre autónoma de 35 años y sobreviviente de violencia vicaria, ha tenido que equilibrar el trabajo remunerado, las labores de cuidado junto a procesos legales complejos.

Desde 2015, inició demandas contra su expareja y padre de su hija por un convenio injusto y firmado bajo coacción que cedía la custodia de la menor, además de denuncias por agresión sexual por parte del hombre y abuso policíaco. 

Al mismo tiempo, para solventar sus gastos, pasó por empleos informales, hasta que llegó a la Policía Federal y, posterior, Guardia Nacional; empleos que le permitieron pagar abogados y un seguro de gastos médicos para su hija.

Sin embargo, las exigencias de horarios y la restricción de comunicación chocaron con su realidad como madre, ya que la presión de los procesos legales y la necesidad de estar presente para su hijo menor la llevaron a renunciar a su trabajo fijo.

"Tuve que ponerlo en una balanza porque dije: 'Esa persona (padre de su hija) está actuando con todo lo que tiene y me va a destazar'. No puedo estar al pendiente de mis casos legales y mantener a mi familia al mismo tiempo", relata Yael a La Silla Rota.

Yael Santos, una madre autónoma de 35 años y sobreviviente de violencia vicaria

Actualmente, Yael da clases de inglés para generar ingresos, aunque reconoce que depender de un sueldo variable es "totalmente difícil" cuando las prioridades son la pensión alimenticia de su hija y el sustento de su bebé.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, de las  17 millones 370 mil 749 madres ocupadas en el mercado laboral, 64.4 % eran trabajadoras subordinadas y remuneradas, 26.9 % trabajaban por cuenta propia, 5.3 % no recibieron algún pago por su trabajo y 3.5 % eran empleadoras.

Yael Santos, una madre autónoma de 35 años y sobreviviente de violencia vicaria

Maternidad y trabajo en motocicleta

Lograr un equilibrio entre un trabajo y ser mamá es difícil, pero “vale la pena cuando ves los ojos de tu pequeña cuando te ve llegar, cuando estás”, relató Ilse Oropeza, repartidora en motocicleta 
Residente de Pachuca, Hidalgo, relata en entrevista que sólo hay cuatro mujeres que se dedican a este trabajo en la ciudad, al que se ha dedicado los últimos tres años.

“Soy mujer de familia: tengo a mi esposo, tengo a mis hijas, entonces la flexibilidad que me da la plataforma de conectarme y desconectarme, ir a juntas, estar en eventos de mi hija, estar en familia, con mi esposo, uno mismo. Me ha dado mucho en economía y flexibilidad de tiempo”, expresó.

La mayor parte de los trabajadores de entrega de comida a domicilio son hombres, y si bien dice que hay cierta rivalidad como en todos los ámbitos, trata de tener un trato cordial y que se respete su lugar. 
Su principal trabajo es ser mamá, afirmó, por lo que este empleo le ha permitido estar más cerca de su hija menor, de quien recibe una gran fuente de apoyo.

“Mi hija es como un ángel que cayó para mí en mi vida porque me dice: mamá, me preocupa, pero me gusta que trabajes de esto, gracias”, contó. 

Ilse Oropeza, conductora de Motocicleta en plataforma

Sin embargo, subrayó que aún falta mucho por hacer para que el Estado garantice un sistema de cuidados en favor de las infancias.

“Tenemos muchas ventajas, pero los trabajos que son fijos deberían ser más flexibles entre las juntas, los eventos, más cuando son mamás solteras o papás solteros”, manifestó Ilse.

En una jornada del día a día, se levanta y se mete a bañar para después despertar a su hija, mientras su esposo les prepara el desayuno.

Ilse se prepara para su jornada para salir entre 9 a 10 de la mañana a su trabajo. Su hija se alista para irse por su cuenta a la secundaria, ya que está en el turno vespertino.

Después de un recorrido de 20 minutos en carretera, Ilse llega a la plaza en la que hace base junto con su esposo, que también es repartidor, y esperan a recibir los pedidos.

Ilse Oropeza, conductora de Motocicleta en plataforma

Ella disfruta el tiempo compartido con su pareja en el trabajo, ya que a veces aprovechan para compartir los recorridos si los envían por la misma ruta.

En un día bueno, como les llama, ha tenido entre 12 y 15 viajes al día, o hasta 20 pedidos entre ambos.
Su jornada termina entre 9:00 y 9:30 de la noche para regresar a casa para hablar con su pequeña, como se refiere a su hija. Pero el trabajo no termina allí, ya que siguen las tareas del hogar como lavar trastes y hacer la cena.

Aseguró que quiere continuar con este empleo porque le da todo lo que una mamá pide: tiempo con su familia y para ella misma.

Ilse Oropeza, conductora de Motocicleta en plataforma

Entre la investigación y la crianza

Vanessa Juárez, investigadora y antropóloga, está realizando su posdoctorado en la Universidad de Copenhague y al mismo tiempo materna a un pequeño de 3 años.

“El mayor reto en mi vida es maternar, más cuando eres el sostén emocional, de salud… un equilibrio solo se logra a partir de una red amplia”, señala.

A pesar de que trabaja para una universidad extranjera, ella reside en México y trabaja en dos modalidades, en campo y trabajo en casa.

Vanessa resalta que es un problema cuando está trabajando en casa, porque debe de dividir las ganas de estar con su pequeño y cumplir en el trabajo.

“Tengo una cuidadora secundaria para que pueda estar con él, ya sea mi familia o alguien a quien le pago”, cuenta.

Vanessa Juárez, investigadora y antropóloga

Al ser el único sostén económico de su hijo y de ella, debe atender diversos problemas y, al mismo tiempo, debe llevar el caso legal contra el padre de su hijo para poder conseguir una pensión justa.

“A pesar de que las madres autónomas tengan empleo, también se vive precariedad, porque nadie toma la decisión de ser madre autónoma”, explica.

Con un empleo estable, buen ingreso y red de apoyo en su familia, ella reconoce que el 10 de mayo sigue siendo un día para reevindicar la labor de cada una de las madres que están en pareja o deben enfrentarse a una sociedad que las sigue imponiendo tener que ser “perfectas”.

Vanessa Juárez, investigadora y antropóloga

VGB